Con el dólar blue que marcó un nuevo récord histórico de $440, el Banco Central subió las tasas y endureció el cepo. Empeoran los datos de la sequía y se esperan urgentes señales desde los Estados Unidos.

En un nuevo intento por evitar una devaluación disruptiva, que lleve a la economía a una crisis total de difícil pronóstico, el Gobierno dio gestos concretos, tanto a nivel económico como político, durante una tarde muy caliente en el frente cambiario, en la que el dólar trepó al récord nominal de $440.
Acaso, lo más relevante de las últimas horas no tuvo que ver con ninguno de los movimientos públicos de los funcionarios sino con lo realizado por las cerealeras exportadoras, que ayer liquidaron u$s173,3 millones en el marco del "dólar soja".
Crisis económica: el Banco Central y sus reservas, en la mira
Esto le permitió al Banco Central volver a comprar divisas en el mercado, por un total de u$s44 millones.
Se trata de un volumen en línea con lo estimado por el Gobierno, que prevé un ingreso de al menos u$s5.000 millones hasta fin del mes que viene. Para lograrlo, debería sostener una liquidación de unos u$s150 millones diarios.
Respecto de las medidas, el Banco Central volvió a elevar las tasas de interés de los plazos fijos en tres puntos porcentuales. A partir de hoy, el rendimiento de las colocaciones de hasta $10 millones para individuos asciende al 81% nominal anual (119,4% efectivo anual), con lo cual la tasa permanece positiva en términos reales, tal cual figura en el acuerdo con el FMI.
Por otra parte, el directorio del BCRA reforzó el cepo, con el objetivo de "ahorrar" unos u$s2.000 millones de acá hasta fin de año. Son obligaciones en dólares que se postergaron en concepto de importaciones de servicios profesionales y de fletes entre empresas vinculadas.
Además, las empresas deberán pedir autorización previa para poder honrar el pago de intereses generados por deuda tomada intraempresas.
La reprogramación "no afecta al pago de los servicios que actualmente están alcanzados por el impuesto PAIS, como las plataformas de entretenimiento Netflix, Spotify, Youtube". Tampoco a los pagos por gastos turísticos.
La razón de fondo: se vacía la caja de dólares
Los últimos datos del impacto de la sequía lucen dramáticos. Según el último relevamiento de la Bolsa de Cereales, difundido en las últimas horas, la cosecha de soja alcanzaría los 23 millones de toneladas. Otras estimaciones privadas suponen un resultado todavía peor.
De acuerdo a una estimación de la consultora Allaria Ledesma, el quebranto de la sequía llegaría a la friolera de u$s26.400 millones. Contra ese durísimo pronóstico, no hay forma de compensar el ingreso de divisas que impidan una profundización de la crisis.
El diagnóstico de Massa es que, por culpa de la brutal sequía, todavía le faltan conseguir u$s10.000 millones. El shock climático le restará, en total, entre u$s22.000 y u$s26.000 millones. El ministro dice que una parte la pudo encontrar en los organismos multilaterales (Banco Mundial, BID y CAF), pero que eso no alcanza para despejar la incertidumbre.
Por ahora, no logró que el Fondo Monetario rellene el espacio vacío, a pesar de que el organismo admitió que el agujero de dólares fue producto de la sequía histórica y no de un desmanejo de la macroeconomía.
El ministro, confían funcionarios que estuvieron con él en las últimas horas, mantiene la expectativa de que el gobierno de Joe Biden juegue decididamente a favor de que el FMI haga un aporte de fondos frescos para evitar el colapso de la economía. Massa espera que la Casa Blanca envíe un guiño decisivo en las próximas semanas.
A esta altura, la pregunta no es solamente si ese guiño sería posible. También si, en el mejor de los casos, llegará a tiempo.















