Leonardo Barone argumentó su accionar en “términos profesionales”. El perfil de esta persona que traslada a Alberto Fernández desde 2019 en sus viajes.

El piloto presidencial Leonardo Barone pasó de los Estados Unidos a China con una polémica escala en la Argentina en el medio, que lo dejó en el centro de las críticas en los últimos 10 días.
Su nombre saltó a las noticias por la maniobra previa al aterrizaje en el país del flamante ARG 01, el Boeing 757, que costó 25 millones de dólares y se sumó a la flota aérea presidencial el 25 de mayo tras tocar suelo argentino. Distintos especialistas en aviación coincidieron en objetar el momento y las condiciones en que se ejecutó la maniobra (en un día de escasa visibilidad).
Por ese vuelo rasante se abrió un sumario contra Barone y contra Juan Pablo Pinto, el otro piloto de la aeronave, que se tramitará ante la Procuración General del Tesoro para determinar cómo fue el accionar de ambos.
“Todo se hizo con autorización. No hago nada sin ella. La pasada es absolutamente legal. Hay videos, está todo documentado”, dijo Barone en su primera declaración pública sobre el tema.

Hasta ahora Barone, que es el titular de la Dirección General de Logística de la Subsecretaría de Planificación y Servicios, solo se había expresado en un breve comunicado oficial emitido el día de lo sucedido firmado por él y Pinto.
“Traíamos un avión a la flota nacional y es una maniobra controlada, que reviste cero peligro. Entendimos que era la bienvenida que tenía que tener”, insistió en referencia a que lo que habitualmente se hace cuando se incorpora a una aeronave a una flota o cuando se retira un comandante.
“Estábamos solos, vacíos, arriba de una pista. No se hizo nada en otro lado. La repercusión que tuvo fue negativa, desinformando a la gente. Eso en términos de comunicación; en términos de aviación nadie hizo nada fuera de lo permitido. No hubo incidentes. No hubo nada. Hubo videos y con eso salieron a destrozarnos”, se defendió Barone.

“Está el perfil de vuelo, se pidió autorización, es todo público. Todo es demostrable. ¿Dónde está el delito?”, preguntó e insistió en que en ningún momento hubo riesgos potenciales, pese a varias afirmaciones de expertos en el sentido contrario.
En defensa de su posición, Barone también dirigió duras críticas, entre otros, a Jorge Polanco, expiloto de Aerolíneas Argentinas que consideró que la maniobra “podría haber generado una tragedia”.
Quién es el piloto de Alberto
Ingeniero mecánico, Barone llegó a la Casa Rosada en diciembre de 2019, tras haber conocido ese mismo año a Alberto Fernández durante la campaña presidencial, en la que se encargó de pilotear el avión para viajar por el país y de la logística que eso implicaba. Hasta allí lo llevó el exvocero y amigo personal, Juan Pablo Biondi.
Tras el triunfo de Fernández fue designado en la dirección desde la que se coordinan los medios aéreos, que concentra todo lo vinculado a contrataciones del sector y el mantenimiento de la flota presidencial.
Con el tiempo comenzó también a volar algunas de las aeronaves de la flota. "Cuando llegué no había ni helicópteros ni aviones que volaran. De tres helicópteros, solo uno andaba, en un estado paupérrimo", aseguró.
"Así se volaba en la Argentina. Así llevaban a los presidentes. Había tres aviones en la flota, ninguno volaba. Está todo documentado", enfatizó.

Dueño de varias empresas vinculadas al sector de sistemas y una, Global Jet, ligada a la aeronáutica, previo a la contratación de Barone su expediente pasó por la Oficina Anticorrupción (OA) para despejar posibles incompatibilidades.
El organismo determinó que no existían impedimentos en el marco de las normas sobre conflictos de intereses para su designación, “sin perjuicio de las limitaciones para el ejercicio de su cargo derivada de sus intereses particulares previos y actuales”. Sin embargo, eso no lo dejó exento de polémicas.
El año pasado un informe de Canal 13 apuntó a su empresa Global Jet y el uso de un hangar en Morón. Barone descartó dijo que no tiene “nada para ocultar”.














