El consumo de carne vacuna mostró una sensible caída en el primer bimestre del año y se ubicó en mínimos históricos, un proceso que no es nuevo pero que se profundizó en los primeros meses del gobierno de Javier Milei por la fuerte pérdida del poder adquisitivo.

El volumen anualizado del primer bimestre fue de 44 kilogramos per cápita, 4,5 kilogramos menos que en el cierre de 2023 y en niveles cercanos a la salida de la pandemia. Los precios se mantienen estables frente a los debilitados bolsillos de los consumidores
En paralelo, los precios se mantienen estables frente a una demanda que no convalida más aumentos en los mostradores.
Un informe del mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario (Rosgan), al que accedió Infobae, precisó que el consumo aparente anualizado de carne vacuna en el primer bimestre fue de 44 kilogramos per cápita. Es una baja considerable, de 4,5 kilogramos, frente a los 48,5 kilogramos que registraron para el último bimestre del 2023.
“Si bien la tasa de inflación mensual parece haber comenzado a ceder, aún se encuentra en niveles sumamente elevados para un consumo prácticamente agotado”, resaltó Rosgan.
La medición tomó datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
Los niveles del mercado local consolidan la tendencia de caída para un consumo que se mantiene en mínimos históricos, incluso por debajo de la salida de la pandemia en 2021. Así lo muestran los números que el director de la consultora Data Miazzo, David Miazzo, compartió con este medio.
“El primer bimestre de 2023 fue de 48,7 kilogramos, en 2022 de 45,5 kilogramos, en 2021 de 44,07 kilogramos, en 2020 de 50,4 kilogramos y en 2019 de 52,8 kilogramos. En el mismo período de 2014 era de 59,9 kilogramos y en 2013 de 63,3 kilogramos”, detalló el economista.
La película de la última década muestra una franca caída en uno de los consumo más representativos de los argentinos.
Por otro lado, el informe de Rosgan resaltó una paradoja interesante que comenzó a reflejarse desde el segundo semestre del año pasado: existe una menor oferta de carne vacuna producto del impacto de la sequía en la cantidad de ganado pero los precios se mantienen estables.
En efecto, los últimos datos informados por el Instituto Nacional de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) mostraron para febrero un aumento promedio del 4,2% mensual en la carne vacuna, por debajo del 13,2% que arrojó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec tras varios meses con variaciones por encima de la inflación.















