Por el Prof. Federico Medrano || Pensar en una institución educativa democrática es imaginarla de una manera inclusiva y no expulsora. Es aquella que desarrolla vínculos democráticos entre los distintos actores que integran su comunidad educativa.
Cuando se habla de democracia en la escuela, se la suele asociar con los derechos. Si bien esta apreciación es correcta -nos referimos en particular- a la vida y a las prácticas democráticas vinculadas con la participación de todos los actores que la conforman.
Participar en la vida democrática de las instituciones educativas, no es sólo un derecho sino una obligación que implica un compromiso. Participar, brinda un aprendizaje que implica el desarrollo de competencias para el diálogo, para el cuestionamiento y la problematización; al igual que para la trasformación de los obstáculos culturales, políticos, económicos del contexto social donde vivimos.
La escuela no es impermeable a los profundos cambios sociales y económicos, ni a las nuevas demandas y exigencias de la sociedad. Es primordial entonces, el rol de la escuela en el desarrollo de sociedades democráticas.
El objetivo de la escuela es formar a los jóvenes adolescentes como ciudadanos democráticos, libres, críticos, proactivos y con la capacidad de forjar su propio proyecto de vida.
La escuela entonces, enseña de un modo organizado y sistemático los conocimientos para vivir y participar en democracia, que se trasmiten a través de contenidos curriculares en alguna materia específica o es tratado como tema trasversal en otras asignaturas, no se agota en un contenido sino que atraviesa la vida misma de la escuela.
Ello implica dos líneas de trabajo, una dirigida a crear estructuras y procesos democráticos mediante los cuales se configure la vida en la escuela y la otra es crear un currículum que aporte experiencias democráticas a los jóvenes estudiantes.
Un modelo de escuela democrática debe responder a lineamientos impulsados desde el Estado Provincial a través de la implementación de Políticas Públicas al respecto; lo que no debe transformarse en una mera expresión de deseo o en la letra muerta de algún instrumento legal promovido rápidamente por el gobierno de turno.
Aunque la democracia pone de relieve la cooperación entre las personas, muchas escuelas siguen fomentando la competencia, perdiendo de vista la preocupación por el bien común, por la influencia de programas políticos impuestos desde afuera los que ponen de relieve la idea del individualismo basada casi por completo en su propio interés.
El otro gran desafío, es crear un currículum que aporte experiencias democráticas a los jóvenes estudiantes. Crear un currículum democrático planificado y abierto, implica un gran conflicto y debate, sobre todo con aquellos que opinan que los mismos deben responder a contenidos planificados y cerrados a la participación a la hora de su elaboración; y se complica aún más cuando se estimula a los alumnos a tener un juicio crítico al analizar las cuestiones y los acontecimientos, siendo acciones contradictorias al espíritu democrático. La educación debe ser emancipadora permitiendo a los alumnos aprender a vivir en libertad.
Entendiendo que la democracia es un concepto dinámico que requiere de replanteos permanentes frente a los cambios en el tiempo, la escuela es el espejo donde se reflejan los grandes cambios de la sociedad y es en ella donde se deben experimentar estrategias tendientes fomentar valores y principios democráticos recreados a través de la práctica continúa de participación y del espíritu democrático en todos los ámbitos de la vida.
Esta fuerza propulsora de cambios nunca en la historia se produjo de arriba hacia abajo; por más utópico que se vea debe ser generada hoy desde la comunidad educativa misma, desde los docentes, no docentes, alumnos, padres, líderes comunitarios, etc. El desafío es crear entre todos las condiciones necesarias para desarrollar nuevas formas de relacionar la escuela con el mundo real y los problemas sociales reales con la escuela; logrando así que los jóvenes adolescentes encuentren sentido en el currículum, en los contenidos e información que se les brinda de manera integral con las experiencias en su vida diaria.
















