
"La gestión sostenible de los ecosistemas boscosos es clave para abordar los desafíos a los que se enfrentan los países afectados por conflictos, en vías de desarrollo o desarrollados. Las generaciones presentes y futuras nos beneficiaremos de ello", declara la ONU.
Los bosques cubren un tercio de la superficie terrestre y juegan un papel fundamental en la vida del planeta. Alrededor de 1600 millones de personas -incluidas más de dos mil pueblos indígenas- dependen de los bosques para sobrevivir: les proporciona alimentos, medicinas, combustible y abrigo.
Desde un punto de vista biológico, los bosques son los ecosistemas terrestres más diversos, donde se albergan más del 80% de las especies animales y vegetales.
Pero pese a los increíbles beneficios ecológicos, económicos y sociales que nos brindan los bosques, la deforestación continúa a un ritmo de 13 millones de hectáreas al año y es responsable de entre un 12 y un 20% de las emisiones de gases que producen el efecto invernadero y contribuyen al calentamiento global.
Cuidar los bosques en las ciudades
José Graziano da Silva, director general de la FAO, instó a unir fuerzas para proteger estos recursos naturales y lograr entornos urbanos más sostenibles. En un mensaje de vídeo difundido ayer, Da Silva destacó la importancia de una adecuada gestión de bosques y árboles dentro y alrededor de las ciudades, los cuales 'proporcionan hábitats, alimentos y protección para muchas plantas y animales.
Aunque las ciudades apenas representan el 3% de la superficie terrestre, consumen el 78% de la energía y emiten el 60% del dióxido de carbono. En ellas habita más de la mitad de la población mundial, cifra que en 2050 llegará al 70%, de acuerdo a la FAO.
Los bosques, árboles y zonas forestales en general ejercen funciones esenciales en el entorno urbano, como almacenar carbono, eliminar contaminantes del aire, ayudar a obtener seguridad alimentaria, energía y agua, restaurar los suelos degradados y prevenir la sequía e inundaciones. Por tanto, invertir en zonas verdes puede ayudar a transformar las ciudades en lugares más sostenibles, resilientes, saludables, equitativos y agradables donde vivir.
El objetivo es tener en cuenta a los bosques urbanos y periurbanos como parte de una estrategia para desarrollar una infraestructura verde dirigida, en esencia, a mejorar el bienestar en las ciudades modernas y contrarrestar daños ambientales propios de la urbanización descontrolada.















