En el Día de la Madre, entrevistamos a Lorena Cid Conde, quien relató lo que vivió y el camino que recorrió hasta llegar a los brazos de Carlitos, quien hoy es su hijo. Cómo es ser mamá de un niño con “ojitos abiertos”.

Por Elizabeth Aybar
NOTINOR.COM dialogó con Lorena, mamá de Carlitos, niño que llegó a sus brazos el año pasado. Nos cuenta cómo fue todo lo que pasó para que la vida uniera su corazón al de su pequeño, junto a su marido Gabriel.
“Uno se prepara físicamente, porque tenía que afrontar un duelo físico y entender que no iba ser mamá desde un útero. Una vez q lo aceptas te preparas mentalmente para ver que quieres para tu vida y como la quieres seguir”. Lorena nos cuenta como fue el inició en el mundo de la maternidad, donde tuvo que atravesar por tres perdidas, en las dos primeras descubrió que padecía de trombofilia. Hablando de un grupo de enfermedades en las que hay una tendencia anormal a la trombosis, es decir, una mayor facilidad para formar coágulos, para formar trombos en la sangre, obstruyendo el adecuado flujo sanguíneo tanto arterial como venoso. La enfermedad trombo embólica puede ocurrir en un 10-15 % de la población general, pero también durante el embarazo.
“No he perdido mis embarazos sino que mis hijos han muerto en mi vientre y tuve que parirlos muertos. Después de mi segundo embarazo comencé a hacerme estudios y salió a la luz la palabra trombofilia, decidí buscar un tercer embarazo pero con un tratamiento y enfrentarlo, fue muy valiente porque me tenía que inyectar la heparina en la panza todos los días. Llegue a los seis meses de embarazo hasta que me dijeron que el corazón de Gael no late, y fue inducir un parto sabiendo que iba a nacer mi hijo con ojitos cerrados. Allí aprendí que uno si es mamá, allí yo era mamá por tercera vez pero la diferencia era que fui madre de hijos con ojitos cerrados”.
Luego del dolor, que lo vivió acompañada junto a su pareja y familia, quien la apoyo incondicionalmente, pensó en dar otro paso “tuve partos naturales pero con sus ojos cerrados, después que sane a mis bebes y mi maternidad natural emprendí mi camino de no parir desde el vientre sino parir desde el corazón. Tenía el anhelo que alguien me dijera mamá con los ojitos abiertos”.
Todo este camino lo hizo de la mano de su pareja Gabriel, a quien ella lo destaca como su fiel compañero y hombre con un “corazón demasiado maravilloso”. Ambos tuvieron que sanar emocionalmente la perdida de sus bebes para poder emprender un nuevo recorrido “yo sabía que él también tenía mucho amor para dar. No era solamente yo la que había perdido mis hijos, sino que él también tuvo que sanar su duelo. Todo eso lo hemos enfrentado como familia y ellos me han ayudado a levantarme. Teníamos demasiado amor para dar y estábamos preparados para hacerlo, teníamos que tomar esa decisión; era solo eso”.
Allí fue donde se habló de adopción, otro camino para llegar a los brazos de su hijo con todos los miedos e incertidumbres que generan una nueva ruta, pero convencidos que estaban listos y juntos para afrontarlo. “Sabíamos que podía ser largo o corto. Había momentos en que si me desesperaba pero teníamos que pasar distintos pasos de entrevistas y citas, también lleva una preparación psicológica”, nos comentó Lorena.
Remarcó que por parte del estado tuvieron contención incluso psicológica para acompañar a los papás hasta el día del encuentro. “En un momento me preguntaron porque quieres formar tu familia y allí fui clara, ya tengo mi familia formada solamente vengo a agrandarla. Tuve una mamá de grado y ella nos enseñó a nosotros como hijos que se puede dar amor de otra manera y no siempre desde lo sanguíneo”.
Pasaron tres años de espera, en el medio una pandemia, pero un día llegó ese llamado tan esperado por todos. “El tiempo de espera en el trámite para mí fue un embarazo, porque en ese momento vos soñas y proyectas a tu hijo. Cuando llegó el momento que venía fue tal cual un parto. Me dolía el útero y todo el cuerpo, temblaba, estaba muy ansiosa, no dormí y tenía miedo como cualquier mamá. Si algo entendí es que no se comparte sangre, los genes, pero si se comparte todo lo demás. Compartís sueños, emociones, miedos; tal cual como una mama natural.”
Un tiempo de embarazo diferente y un parto distinto, pero que recorrió las mismas emociones y sentimientos que no solo los atravesó a ellos como padres sino a toda su familia que los acompañaron al Juzgado al momento de conocer a Carlitos. Como una sala de espera repleta de familiares ansiosos aguardando el llanto del niño al nacer, fue ver colmada la calle con carteles de “bienvenido a nuestra familia” y la emoción incontrolable que se llenó de abrazos entre todos. “Hemos enseñado que nosotros no damos teta pero si damos luz, no tenemos un parto del útero pero si del corazón, enseñamos que si se puede, alguien puede decirte mamá o papá. Elijan ser felices, no pierdan tiempo, no pierdan vida de ellos y de los niños que también están esperando a un papá y una mamá.”

Lorena quiere dejar un mensaje con todo lo que ha pasado y decirles que no bajen los brazos a muchos padres que hoy no se animan a dar este paso. “Mucha gente ve esto como un acto de generosidad y yo no estoy siendo generosa, yo estoy completando mi vida y la de mi hijo, el necesitaba decir mamá a alguien y yo necesitaba que alguien me lo diga. Estoy convencida que Dios sabe el porqué, si yo no pasaba estos dos años de pandemia capaz no era Carlitos. Esto no es por ser generosa o buena, sino que estaba física y mentalmente lista para compartir mi amor con alguien y que ese alguien también lo comparta conmigo. No es un acto de generosidad sino de compartir amor”.

A los diez días de llegar a su hogar, le dijo por primera vez mamá, en ese momento Lorena entendió que las penas se sanaron con esa caricia al alma y hoy tienen toda la vida por delante para compartirla juntos.
Orgullosa de su familia que los han acompañado en todo momento, sabe que no pasa lo mismo en otras y deben hacerlo solos, sin embargo les recomienda que no se sientan mal y sepan que éste camino lo pueden hacer acompañados “de alguien que viene a darles amor y agrandar su familia. Sé que muchos están solos pero que no lo duden porque es mucho más bonito estar con alguien así. No lo dudan y no pierdan vida, ni ellos ni tampoco de un niño. Hoy yo cuento mi historia porque se que hay muchas personas que la pasan peor que yo pero quiero contagiar que si se puede que no es un tabú hoy la adopción, no es un impedimento ser feliz”.















