El dengue tiene un período de incubación aproximadamente de 5 a 7 días, luego de ese período aparecen los síntomas. El cuadro más común se caracteriza por fiebre acompañada de un intenso malestar general (dolor de cabeza, de músculos y articulaciones), erupciones rojizas en brazos y piernas, picazón, nauseas y vómitos y sangrado de nariz y encías.
Ante estos síntomas se debe acudir sin demoras al médico para recibir el tratamiento adecuado. Es importante no automedicarse. No se deben tomar aspirinas, ibuprofeno ni aplicarse inyecciones intramusculares ya que estas pueden empeorar el cuadro de la enfermedad.
En algunos casos el dengue se complica y cuando la fiebre disminuye, se produce una forma más grave de la enfermedad, caracterizada por hemorragias severas. También se pueden presentar derrames internos de líquido plasmático, lo que genera dificultades para respirar y daños en diversos órganos. Cuando la enfermedad se torna crítica, pueden aparecer síntomas como piel fría, pulso débil, taquicardia y presión arterial baja.
Todos las personas con dengue deben estar alertas hasta 48 horas después de terminada la fiebre, que es el lapso en el que aparecen las complicaciones.















