Algunos precandidatos presidenciales que vienen más atrás en las encuestas admiten en privado, e incluso en público, que no tienen reales chances de ser electos. No es el caso de José Manuel de la Sota. Apenas un día después de que su fuerza política volviera a ganar la gobernación en su provincia, el cordobés vino a Buenos Aires con la clara intención de nacionalizar el triunfo. “Córdoba demostró que esta falsa polarización que nos quieren vender se puede y se debe romper”, se encendió. Para que no quedaran dudas de a qué se refería, también castigó puntualmente a Daniel Scioli y a Mauricio Macri.
Ametralló a ambos, pero lo hizo poniéndose a él mismo como referencia. Dijo, por ejemplo, que mientras el porteño se “jugaba a ser empresario con la plata de su padre, yo defendía como abogado a trabajadores”. Tampoco fue piadoso con el bonaerense: “Mientras el se dedicaba a ser motonauta, yo era preso político de la dictadura”.
Fue ayer a la tarde, en el local partidario que el cordobés tiene en el centro porteño. La oportunidad sirvió para que se mostrara con su candidata a vicepresidenta, Claudia Rucci, hija del histórico metalúrgico ejecutado en la década del 70. El binomio De la Sota-Rucci competirá en las PASO del 9 de agosto contra el compuesto por Sergio Massa y Gustavo Sáenz para ver cuál se queda con la candidatura presidencial del frente UNA.
“Hoy comienzan para nosotros las PASO. Demostrado que tenemos la confianza de los cordobeses, lanzamos nuestra campaña presidencial. Le vamos a ganar a Sergio, lo digo con afecto”, aseguró.
Y completó: “Después de la elección de ayer en Córdoba empezamos una nueva etapa. Vamos a recorrer todo el país, vamos a demostrar que somos un espacio para los que piensan distinto, para los que no se resignan a los proyectos de los aparatos de poder”.
El actual gobernador de Córdoba aseguró ayer que su espacio cosechó el 40% de los votos y que le había sacado 7 puntos de diferencia a la alianza entre la UCR, el macrismo y el juecismo. En realidad su candidato Juan Schiaretti obtuvo 39,86% y la diferencia con la principal fuerza opositora es del 6,08%, según el escrutinio provisorio. El del domingo fue el quinto triunfo consecutivo en elecciones a gobernador del espacio de De la Sota.
La estrategia electoral de De la Sota, que viene corriendo de atrás en la carrera nacional, será apelar a que se puede romper la instalada polarización entre kirchnerismo y el macrismo. “Somos una opción distinta al kirchnerismo y al ajuste que propone la derecha encarnada por Mauricio Macri”, sostuvo.
En el mismo camino, agregó con picardía: “En Córdoba perdió el candidato de Scioli, de La Cámpora y de Zannini. Con la participación que tuvieron en su campaña, agravaron la condición del candidato local”. Aunque las encuestas pre electorales le anunciaban un mejor desempeño, el candidato a gobernador K Eduardo Accastello sólo obtuvo el 17,2% de los sufragios.
También se reservó más golpes para el líder del PRO. “Macri armó una coalición electoral que era mezclar el agua con el aceite e impuso a los candidatos de manera caprichosa. Y los caprichos en político nunca dan buenos resultados. Por eso obtuvieron los votos que obtuvieron”, interpretó.
Scioli y Cristina Kirchner se comunicaron el domingo con Schiaretti para felicitarlo por su triunfo, lo que generó suspicacias. Pero De la Sota le quitó entidad a ambos llamados. “Fueron simples saludos. Me hubiera gustado que llamaran para mandarle los $10 mil millones que Nación nos debe”.
LA DIFERENCIA SE ESTIRÓ A 6 PUNTOS
Juan Schiaretti resultó electo gobernador de Córdoba arañando el 40% de los votos y con una diferencia de 6 puntos sobre el segundo, el radical Oscar Aguad, candidato de la triple alianza entre la UCR, el PRO y el Frente Cívico del senador Luis Juez.
Con el 97,23 de los certificados de escrutinio recibidos, el candidato oficialista obtuvo 39,86%, seguido por Aguad, con 33,78%. Lejos en tercer lugar quedó el kirchnerista Eduardo Accastello con 17,20%.
Los resultados estuvieron acordes con las encuestas que manejaba la alianza opositora, que le otorgaba 4/5 puntos de distancia con Schiaretti, y un triunfo en la capital (40 por ciento del padrón nacional) como finalmente se verificó. Las encuestas del oficialismo delasotista le daban una ventaja de 10 puntos, que fue más ajustada. Accastello estuvo muy lejos de disputarle a Aguad el segundo puesto, como indicaban esos sondeos.
En cuarto lugar quedó Liliana Olivero, del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT). En línea con el crecimiento de la izquierda que ya se registró en otros distritos, obtuvo casi 5% para gobernadora, y 9% en la capital. La buena elección le permitió al FIT lograr 3 bancas en la Legislatura unicameral, que renovó sus 70 legisladores.
El dato es que el oficialismo perdió allí quórum propio, al lograr 34 legisladores; la alianza radical-macrista-juecista obtuvo 24, el kirchnerismo 8, y Encuentro Vecina















