Transición en el país árabe.La cita se abre esta noche con una cena de cancilleres. Pero las deliberaciones, en las que participarán Irán y Arabia Saudita, comienza este viernes.
Este viernes se reúnen en Viena todos los actores externos de la guerra civil siria y por primera vez estará en la mesa también Irán, clave como sostén del régimen de Bashar Al-Assad.
Tras cuatro años de guerra, más de 250.000 muertos y más de 10 millones de refugiados o desplazados internos que huyen de bombardeos y masacres, se reúnen los cancilleres estadounidense John Kerry, ruso Serguei Lavrov, francés Laurent Fabius, inglés Philip Hammond, turco Feridun Sinirlioglu, iraní Mohammad Javad Zarif, qatarí Khaled Al-Attiyah y saudí Adel Al-Jubeir.
La diplomacia y el aumento de las operaciones militares en Siria desde la llegada al conflicto de los bombarderos rusos han conseguido sentar en la misma mesa a iraníes y saudíes, que se disputan el liderazgo regional y que están enfrentados a través de terceros también en la guerra civil que arrasa Yemen desde hace meses.
Este jueves se abre la cita con una cena entre el estadounidense Kerry, el ruso Lavrov, el turco Sinirlioglu y el saudí Al-Jubeir. El objetivo de la cumbre es empezar a diseñar un acuerdo que permita una transición política que acabe con la guerra, pero mientras unos ponen como condición la retirada del presidente sirio Al-Assad, otros han movilizado sus ejércitos para impedir su caída y difícilmente la negociarán ahora.
Rusia e Irán apoyan con sus Fuerzas Armadas al régimen sirio, al que Estados Unidos quiere ver caer para que haya una solución política. Para Moscú y Teherán, la elección es entre Bachar Al-Assad o los terroristas del ISIS y focalizar el problema en Al-Assad y exigir su caída puede llevar a Siria a un escenario como el libio tras la caía de Kadafi.
Para Washington y las capitales europeas se trata de hacer caer a Al-Assad como paso previo para eliminar al ISIS, porque argumentan que son los crímenes del régimen los que alimentan a los terroristas. Quieren una transición política y, a medio o largo plazo, elecciones libres.
Turcos y saudíes tienen como primordial objetivo desde hace tiempo la caída de Bachar Al-Assad y financian y arman a las milicias rebeldes que le hacen frente, como hacen europeos y estadounidenses. Mientras, con la excusa de luchar contra el ISIS, Rusia bombardea a los rebeldes armados por Estados Unidos, Turquía o Arabia Saudita.
Irán y Rusia llegan a Viena con la intención de salvar a Al-Assad. Arabia Saudita, al contrario, cree que cualquier propuesta que no incluya la salida del dirigente sirio será una pérdida de tiempo. Qatar, Turquía y Arabia Saudita, los tres sunnitas frente al shiíta régimen sirio -al igual que sus aliados Irán y Hezbollah- ven la posible caída de Al-Assad como una forma de debilitar a Irán, la gran potencia shiíta.















