A una semana de la muerte del fiscal Alberto Nisman, y luego de que el oficialismo apuntara a ex agentes de inteligencia de maniobras contra el Gobierno, la presidenta Cristina Kirchner anunció que impulsará un proyecto de ley para disolver la Secretaría de Inteligencia (SI), más conocida como ex SIDE.
En una cadena nacional grabada desde la quinta de Olivos, la jefa de Estado anunció que remitirá al Congreso, para que sea tratado en sesiones extraordinarias, un "proyecto de reforma del sistema de inteligencia argentino". Según la Presidenta, la ex SIDE "evidentemente no ha servido a los intereses nacionales".
"La disolución de la SI es una deuda de la democracia que me toca a mi reformar. Hemos visto una suerte de calesita permenate de fiscales, jueces y medios de comunicación que evicentemente ha quedado al descubierto y que hay que cortar de cuajo", dijo Cristina Kirchner.
Impulsó entonces una nueva entidad, la "Agencia Federal de Inteligencia" que estará a cargo de un director y subdierector, que serán postulados por el Poder Ejecutivo pero requerirán acuerdo del Congreso.
En su argumentación, la presidenta hizo una férrea defensa de la actuación del kirchnerismo en la causa AMIA. Y apuntó a ex agentes de inteligencia de promover "desde adentro de las oficinas del Gobierno" denuncias penales contra su persona.
Más de un mes de silencio público
Si bien la mandataria se había mostrado en un acto en Olivos el 14 de enero y se había referido a la muerte del fiscal Alberto Nisman en las redes sociales, la última vez que habló en público fue el 22 de diciembre pasado.
Ese día, la jefa de Estado tuvo una agenda cargada. Cerró la jornada con un brindis con legisladores nacionales en los Salones Eva Perón y Científicos Argentinos del Bicentenario de la Casa de Gobierno. Durante su discurso, lanzó críticas contra los medios por cómo trataban el caso de la muerte del financista Mariano Benedit.
Cuatro días después de ese acto, Cristina Kirchner tuvo que retornar a Buenos Aires de manera imprevista, tras sufrir una fractura en su tobillo izquierdo, producto de un accidente doméstico en Santa Cruz, adonde había viajado por las fiestas de fin de año.
A partir de allí, la Presidente guardó reposo y su actividad oficial se limitó a reuniones con funcionarios del Gabinete. Su reaparición –pero sin hablar– fue el mencionado acto en Olivos del 14 de enero. En la residencia presidencial firmó un convenio con la industria vitivinícola. Ese mismo día se había conocido la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra el Gobierno por encubrir a los iraníes acusados del ataque contra la AMIA. Sin embargo, la mandataria no hizo alusiones al asunto durante la jornada.















