
Un día después de la ebullición por la pésima tarea de los árbitros en la fecha 16 de la Superliga, el fútbol argentino bajó la temperatura. Fueron apenas unos grados, que sirvieron para descomprimir un ambiente que se había tornado irrespirable: protestas, reclamos, insinuaciones y teorías conspirativas por todos lados. Un partido preocupa a la AFA, la Superliga y los dos clubes más importantes: el que se jugará el 14 de marzo en Mendoza y definirá al supercampeón del fútbol argentino. De un lado, River , que habla de "guardia alta" contra la AFA de Claudio Tapia y, sobre todo, Daniel Angelici . Por el otro, Boca , que puertas para adentro se hartó de los cuestionamientos externos. Todos reclaman, como si eso garantizara algo.
De todas maneras, en la AFA no descartan llamar a Boca, River y a Elizondo a una "reunión de consenso". Con Tapia presente, claro. Y probablemente en el predio de Ezeiza. De ese cónclave podría salir, si todas las partes se ponen de acuerdo, el nombre del árbitro que dirija el partido más caliente del semestre. ¿Nombres? El que corre con ventaja es Patricio Loustau, sindicado como el mejor árbitro argentino por quienes evalúan a los jueces. Detrás suyo asoma Fernando Rapallini. El tercero en discordia iba a ser Néstor Pitana, pero el misionero debe ir a una capacitación de la FIFA en Emiratos Árabes, por lo que quedó descartado. Su reemplazante en la terna sería Darío Herrera. El nombre, que saldría por consenso de esa reunión, no debería escapar a ese trío.
Hasta ahora, la final de la Supercopa no tendrá asistencia arbitral por video (VAR). Será un partido convencional, análogo a cualquiera de la Superliga. La implementación del VAR no es sencilla y hacerlo de un día para el otro sería complicado. Además, el último antecedente del sistema en el país no fue del todo favorable: la semifinal de vuelta entre Lanús y River por la Copa Libertadores. En la AFA, sin embargo, hay quienes guardan alguna posibilidad para contar con esa tecnología. El tiempo corre: deberían definirlo cuanto antes para proceder a su contratación. Y a la designación de los asistentes de VAR.
Los responsables del arbitraje son los primeros en admitir que el último fin de semana perdieron por goleada. Incluso en uno de los partidos del lunes (Colón-Gimnasia) Fernando Espinoza no sancionó dos penales (uno para cada equipo) ni expulsó a Jerónimo Barrales, de Gimnasia, por una patada sin pelota contra Guillermo Ortiz.
Las desacertadas actuaciones se tradujeron en parates: ni Jorge Baliño (de pésima tarea en River-Godoy Cruz), ni Germán Delfino (no sancionó un claro penal a favor de Lanús en el partido con Racing) ni Ramiro López (de mala actuación en Argentinos Juniors-Atlético Tucumán) fueron designados para los partidos del fin de semana. Y una medida drástica: a partir de ahora no habrá más sorteo calificado, sino designación directa para cada partido.ß















