En todos los barrios se repite el mismo escenario: esquinas, plazas, espacios verdes, y propiedades sin construcción como baldíos, que sirven de basurero improvisado para el vecindario.
Un vecino empieza a arrojar la basura en una esquina o plaza, e inmediatamente es imitado por el resto, y pronto se transdorma en la parada del camión basurero.
No hay sanciones ni concientización, ni siquiera un intento de parte de las autoridades de instalar basureros públicos con las dimensiones sufientes para que los vecinos puedan disponer de sus residuos sin afear la ciudad y los barrios.
Correspondería que alguien haga algo, como concientizar a los vecinos sobre la creación de basureros improvisados que se convierten en peligros para los niños, mascotas, y aun para los adultos al ser focos infeccciosos.
También correspondería que las autoridades acuerden con los vecinos, no solo el horario de recolección de residuos, sino también la ubicación de depositos de basura que puedan contener la cantidad de residuos que los vecinos se acostumbran a tirar en estos basureros improvisados. Ello contribuiría mucho a que el aspecto de los barrios sea más aceptable y agradable.
















