Se trata de una alternativa al hisopado; el país europeo lo implementará en 15.000 niños que retornarán a clases.

Tras más de cincos meses de pandemia, Austria volverá a abrir sus escuelas de manera progresiva, permitiendo el retorno a las aulas de miles de niños. Para garantizar la seguridad sanitaria y en vistas a lo desagradable que podría resultar el hisopado en los más pequeños, el país europeo implementará un nuevo modo de detección coronavirus.
La técnica consiste en hacer gárgaras con una solución de azúcar y sal durante un minuto, luego el líquido es escupido en un recipiente que es sellado y enviado para su posterior análisis. Con este método se suprime la necesidad del uso de hisopos. Alrededor de 15.000 niños en las escuelas del país europeo serán sometidos a la nueva técnica de detección.
Michael Wagner, microbiólogo de la Universidad de Viena y encargado del estudio, declaró que "para nuestra sorpresa, también pudimos demostrar que incluso los niños de primer grado, que tienen seis años de edad, pueden hacer gárgaras sin problemas. Hemos llevado a cabo estudios comparativos de frotis y gárgaras con las mismas personas y hemos podido mostrar que da resultados absolutamente comparables".
Además, el experto señaló que se puede implementar de manera sencilla con los niños y se puede repetir en más de una ocasión. Este método de gárgaras "no genera rechazo entre los ciudadanos y se podría implementar en adultos. La gente no tiene miedo de someterse a la prueba", concluyó el microbiólogo de Viena.















