
Por Benjamín Urdemales || La resiente escalada en una tensión diplomática entre Argenina y Bolivia originada tras los anuncios del ministro de Salud Gustavo "Bacha" Bouhid sobre el proyecto de ley para que la provincia obtenga una compensación o reintegro por la atención médica que reciben ciudadanos extranjeros no residentes en los hospitales jujeños. Dicha tensión se elevó más en cuanto se supo de un rechazo escrito del Estado Plurinacional de Bolivia a un pedido de reciprocidad, en cuanto a atención médica, para los ciudadanos argentinos que transitan por dicho país.
Tras idas y vueltas, al parecer el gobierno boliviano recapacitó y varió la primer reacción que tuvieron y ahora están dispuestos a adecuar su régimen legal a la reciprocidad, virtud que debería gobernar toda relación bilateral de hermandad. sea porque recapacitaron sobre lo mucho que les ha dado este país a sus ciudadanos a lo largo de los años, o por sacar cuentas y corroborar que es mejor atender gratuitamente a unos cuantos turistas que tener que pagar por los servicios médicos que cientos de miles de bolivianos no residentes demandan al Estado Argentino aunque, prima facie, dicha obligación corresponda al Estado Boliviano. Ni hablar de la cantidad de marterial médico de alta complejidad donado por nuestro país a lo largo de la historia.
Tras la marcha atrás, quedaron haciendo ruido algunas expresiones vertidas por el embajador argentino en Bolivia, Normando Álvarez García, quien sostuvo, días atrás, que había un cierto malestar entre los argentinos que visitaron al hermano país por la falta de reciprocidad.
Dicho malestar tenía motivo en una serie de distratos a los que usualmente es sometido el turista argentino cuando viaja a Bolivia. Desde la obligación de tener que pagar por en cada termina por el derecho de uso, algo que debería estar incluido en el pasaje, hasta los precios exhorbitantes que se cobran en los hospitales públicos por una atención médica paupérrima y bastante deficiente.
Según informó NOTINOR.COM, en un hospital público boliviano hay que abonar hasta por el turno de consulta al médico. Los onorarios profesionales son aparte, como aparte también son los tratamientos, medicamentos e internación. Una ciudadana argentina oriunda de salta, que tuvo la desgracia de sufrir un accidente vehicular, tuvo que pagar la friolera de $10 mil pesos por dos días de internación en un hospital público de Cochabamba.
En estos casos no hay tutía y hay que pagar, a menos que se quiera ver envuelto en algún problema con la ley -algo muy poco recomendable para un argentino en esos lares-. A la señora salteña que tenía que pagar $10 mil por dos días de internación tratamiento, casi le toman a la nieta como rehén para cobrar la factura médica. toda esa experiencia quedó registrada en un reportaje que dio la señora a El Tribuno de Salta.
Pero los distratos hacia argentinos no se reducen a las malas formas de cobrar una factura médica. Son muchos los testimonios de argentinos que vuelven desencantados del hermano país asegurando haber sufrido malos tratos que rozan el racismo y la xenofobia.
Por ejemplo una práctica común en las estaciones de servicio bolivianas es cobrar más caro el combustible, hasta tres veces más según la estación de servicios, a todo vehículo que lleve patente argentina o por simple portación de rostro o tonada.
Los mozos de estación, incluso, muchas veces se niegan a vender a argentinos solo por capricho basado en la nacionalidad del comprador.
¿Cómo es que esto pueda suceder legalmente? En argentina no les cobramos, a los ciudadanos bolivianos, más caro el combustible solo por ser bolivianos, sino que pagan el mismo precio que pagamos todos. No hay diferencia de en esto ni por nacionalidad, religión, condición sexual, ni por portación de rostro. El precio publicado del combustible es el que paga el automovilista, sea cual sea la patente que lleva.
No se trata de una práctica que pase desapercibida a las autoridades, sino que ellas mismas la justifican. De acuerdo al cónsul boliviano en Salta, Ricardo Díaz, se aplica esta medida a todo vehículo con patente extranjera -argentina, brasileña o paraguaya- para evitar el contrabando.
Debe ser una especia rara de contrabando, porque normalmente las leyes y normas sobre contrabando existen para proteger l propio país de la entrada de bienes extranjeros. En este caso es todo lo contrario. Si bien pueden haber pícaros de la frontera que se cruzan al otro a llenar el tanque para que le cueste más barato, contra quienes oarecería normal que los estacioneros de ambos países tengan un mutuo acuerdo de lealtad comercial, no se entiende por qué a los turistas que viajan ya lejos de las fronteras se les sigue cobrando ese adicional para evitar el contrabando y la deslealtad comercial.
Normalmente se acusa a los argentinos de ser xenófobos y racistas con los hermanos bolivianos. No vamos a negarlo, hay una cierta connotación negativa en el concepto del bolviano; algo que debería erradicarse del imaginario colectivo.
Sin embargo los bolivianos no se quedan atrás. No solo se niegan, o se negaban -esperemos que cumplan la promesa del presidente Evo Morales- a la reciprocidad hacia los argentinos en materia de atención médica, sino que se es innegable que frente al argentino que visita su país adoptan una actitud bastante hostil e incomprensible que en Argentina no se da. y no se ahorran consejos del tipo "ustedes los gauchos tienen que pagar más, y si no les gusta vuelvan a su país".
Es otra circunstancia por la que nuestro embajador, Normando "Chiqui" Álvarez García, debería bregar por una mayor reciprocidad y buen trato hacia los argentinos en el hermano país.
















Indios...brutos...campesinos...a los bolivianos no les podes hacer entender los buenos modales ni el buen trato...a pero tratale como te tratan alla...no entienden razones