Se nos va agosto, y esta Última semana que pasó -algo acotada por el feriado por un nuevo aniversario del paso a la eternidad de nuestro Libertador- estuvo cargada por la intensidad y la consternación que causó la muerte del joven Ariel Velásquez.
Lamentablemente, la campaña hacia octubre comenzó con la utilización despreciable de la muerte del joven Ariel Velásquez.
En los bunkeres políticos analizan los resultados definitivos del escrutinio de las PASO con frialdad, más allá de las expresiones triunfalistas que se exhibieron al día siguiente de las elecciones.
Hoy en el oficialismo se dieron cuenta de la "maldad" que se les hizo desde ciertos sectores para hacerle sentir el frío de la noche a Eduardo Fellner, y que desde algunos sectores hubo trabajo "a reglamento", corte de boleta y voto en blanco.
Esto también lo saben en la oposición. Y por eso ahora buscarán sumar más partidos al frente Cambia Jujuy porque saben que hasta mil votos no son despreciables para la contienda que se viene.
Los analistas coinciden en que hay un empate técnico, sopesando bien los números vistos con frialdad y objetividad. La "maldad" que le hicieron a Fellner en las PASO seguramente no se volverá a repetir en octubre porque, después de todo, esa es la elección "en serio".
Es por ello que en la Casa de Gobierno piensan actuar con generosidad, especialmente después de haber logrado imponer una fórmula muy resistida en el peronismo, y de haber pospuestos las elecciones internas. Los resultados de las PASO le servirán a Eduardo Fellner para evaluar dónde abrir los grifos del necesario oxígeno.
Tras las elecciones vuelven a cobrar vigencia problemas que habían quedado fuera del foco de atención.
Así las cosas, en la semana que pasó se dieron los primeros síntomas de la vuelta de la conflictividad gremial, con paros y cortes de ruta. Y para esta semana, el Frente de Gremios Estatales y la Intersindical ya anunciaron nuevas medidas de fuerza.
LA UTILIZACIÓN POLÍTICA DE UNA MUERTE
La repercusión del caso del luctuoso hecho fue nacional y estuvo entre los principales titulares de los diarios de todo el país como asimismo en los noticieros.
Esta muerte que suma una nueva página al historial de la creciente violencia que se ha instalado en nuestra provincia fue objeto de un lamentable manoseo por parte de gran parte del arco político jujeño y nacional.
En principio fue Gerardo Morales quien hizo una utilización de la muerte del joven al anunciar la cancelación del acto de lanzamiento de su candidatura a gobernador y aprovechar la misma para acusar indirectamente a sus adversarios.
Claro que Morales fue en cierta forma algo prudente al no levantar el dedo acusador con nombre y apellido. Pero sus correligionarios no lo fueron tanto. La juventud radical acusó directamente a la diputada Milagro Sala y responsabilizó al gobernador Eduardo Fellner. Y por supuesto que el ejército de cibermilitantes que hacen campaña en las redes no escatimaron críticas y acusaciones hacia la diputada tupaquera y sus organizaciones.
La respuesta del FUyO no se hizo esperar, y salieron Germán Noro y Juan Manuel Esquivel en un incomprensible acto de contestación a reivindicar al joven Ariel Velásquez como uno de los suyos, por ser alumno del Instituto Germán Abdala y afiliado al FUyO. Muchos se preguntaron, dónde estuvieron estos repentinamente preocupados por Ariel mientras estuvo en terapia intensiva luchando por su vida. ¿Por qué se preocuparon por él cuando ya era demasiado tarde?
La peor de todas las lamentables intervenciones fue de la propia presidente de la nación al aparecer nuevamente de luto en cadena nacional dando crédito a la versión del FUyO, sin expresar solidaridad para con la familia del joven, y aprovechando la ocasión para intentar desacreditar a Gerardo Morales a quien lo calificó de "mal político y mala persona".
Ni lerdos ni perezosos, todo el arco radical y opositor respondieron a la presidente con nuevas agresiones hacia Milagro Sala y su partido político al hablar de afiliaciones compulsivas en los establecimientos educativos que gestiona la líder social.
Y aparecieron fotos, dimes y diretes sobre la pertenencia o no pertenencia, la militancia activa o pasiva del joven en un sector y la afiliación por conveniencia. Todos actos encaminados a llevar agua al propio molino. Pero de Ariel Velásquez, del joven que murió parece que nadie se acuerda. Se acuerdan de militante, del afiliado... pero no de la persona que ya no está.
Parece que nadie se acuerda de que aquí lo que hay es una muerte que debe ser investigada hasta las últimas consecuencias y una familia que ha perdido a un miembro que recién comenzaba a vivir, con todo el dolor que eso implica. Pero la atención no está centrada en que se sepa la verdad sino que parece estar centrada en desacreditar al otro. En que el adversario quede mal, ya sea por mentir, tergiversar, o por tener responsabilidad por el hecho. Porque eso es lo que sirve.
No faltaron los criticones de siempre, los que habitualmente son directores técnicos y también jueces y fiscales expertos para criticar la investigación y señalar a la Justicia. Y apuntaron contra la fiscal que interviene en la causa porque hizo una cosa y no hizo otra cosa, porque caratuló así y no caratuló asá. Y ya circulan versiones sobre la afiliación política de los supuestos autores.
A esto se ha reducido la campaña política. No escuchamos propuestas o planes de gobierno, sino que asistimos a un deleznable espectáculo de lucha por el poder, donde el fin justifica los medios, y los muertos solo tienen valor si sirven para echárselo al adversario. Es lamentable que hayamos llegado a esto.
Hace falta un poco de sensatez y racionalidad para darse cuenta que estos actos contribuyen a exacerbar el ambiente de violencia que tanto se denuncia.















