Tras una histórica tormenta y la crecida del Río de la Plata, los especialistas plantean que podrían registrarse otros eventos meteorológicos de esta magnitud durante el verano y la primera mitad de 2024. La incidencia del cambio climático y el fenómeno de El Niño.

En una noche que se recordará para siempre, parte de la provincia de Buenos Aires fue sacudida por un temporal de proporciones históricas en la madrugada del domingo 17 de diciembre.
Este fenómeno meteorológico, que provocó 13 fallecimientos en Bahía Blanca, no tardó en hacer sentir su furia en Capital Federal y el Conurbano.
Con un poder destructivo inusual, derribó árboles, inundó calles y arrancó techos, dejando a su paso un rastro de caos y desolación.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) actuó con antelación, emitiendo una alerta por tormentas severas que incluía la posibilidad de lluvias intensas, ráfagas fuertes y caída ocasional de granizo. Con el avance de las horas, se reportaron ráfagas de viento de hasta 140 kilómetros por hora.

"Lo que experimentamos fue un fenómeno conocido técnicamente como un ‘bow echo’ o ‘derecho’ (este último es una escala más grande), una forma de organización de sistemas de tormenta en arco, con ciclos de vida más largos y riesgo principal en la intensidad del viento. No es un tornado, aunque puede incluir tornados localizados”, explicó Christian Garavaglia, meteorólogo y licenciado en Ciencias de la Atmósfera en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
El lunes 18, horas después del temporal, el Servicio de Hidrografía Naval (SHN) alertó sobre una sudestada, un evento meteorológico que afectó a una extensa región del Río de la Plata con una crecida que superó las marcas anteriores: se trató de un pico de 3,62 metros de altura.
Este aumento sin precedentes en el nivel del agua provocó anegamientos y se registraron evacuaciones a residentes en algunas zonas del Conurbano.

Desde la devastadora tormenta que azotó la región hasta la histórica crecida del Río de La Plata, estos fenómenos han dejado una marca indeleble en la memoria de los habitantes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y de Bahía Blanca.
Y, por supuesto, una pregunta que a esta altura es inevitable: ¿La Argentina debe prepararse para más temporales e inundaciones en 2024?
En primer lugar, Horacio Sarochar, meteorólogo y docente de la facultad de Ciencias Astronómicas de la Universidad Nacional de La Plata, señaló que las tormentas “de este tipo se dan en la temporada cálida” del año.
“Las temporadas más lluviosas, con mayor precipitaciones y sobre todo con formación de nubes como las que vimos, se dan más en el verano. Va a haber tormentas y esperamos que la precipitación supere los valores medios”, explicó el especialista.

"Este verano en particular se espera que haya más precipitaciones y más tormentas, porque estamos bajo el efecto del fenómeno de El Niño, que al contrario de La Niña, que generó sequías en toda esta región, produce condiciones favorables para una mayor precipitación en promedio", agregó.
A ello se suma que, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “el cambio climático está provocando fenómenos meteorológicos más frecuentes y extremos, lo que se traduce en efectos adversos generalizados y en las consiguientes pérdidas y daños para la naturaleza y las personas”.
En ese tono, Alfredo “Alpio” Costa, climatólogo e investigador del Instituto Antártico Argentino (IAA/DNA), señaló: “En un planeta en calentamiento, los eventos climáticos extremos tienden a ser más intensos y más frecuentes en el tiempo. Y si a esto le agregamos otros elementos como la exposición en la que se puede encontrar un territorio o la falta de conciencia o educación frente al riesgo existente, sin lugar a dudas, estamos más expuestos”.















