Sin necesidad de mucha futorología o de presumir fuentes cercanas al gobernador, estimamos que el discurso inaugural del año legislativo se centrará en tres puntos fundamentales: la herencia recibida, un balance de lo hecho desde el 10 de diciembre a la fecha, y los objetivos trazados para este resto del año.
Seguramente hará un balance de estos primeros días de gobierno en el que se contrastarán los avances hechos en varias áreas como la reforma judicial y la implementación del BEGU a nivel provincial.
Estimamos que le pedirá a los legisladores las herramientas que necesitará para este año de construcción de los cimientos de un nuevo Jujuy; ya el civergobernador Carlos Haquim adelantaba este martes detalles de lo que será la esperada reforma política, con la implementación de un nuevo sistema electoral que incluya el voto electrónico y posiblemente la boleta única.
Se espera que también exponga sobre los objetivos para este primer año de gestión al frente del ejecutivo, en un año que no parece haber comenzado con el pie derecho, sobre todo en materia productiva tras el anuncio del cierre de Mina Pirquitas, la salida de los inversores de La Esperanza y las dificultades que provocan algunas demoras para el sector tabacalero en la tramitación del Fondo Especial del Tabaco.
Posiblemente haya referencias a la instalación de una planta de reciclaje de residuos anunciada durante la visita del presidente de la nación, ocasión en la que también se anunció el emplazamiento del parque solar en la Puna.
Por otro lado, hay una alta probabilidad de que el Ejecutivo envíe un proyecto de ley que lo autorice a tomar deuda en el mercado financiero para desarrollar los planes de infraestructura que proyecta su gobierno, apuntando a la generación de nuevos empleos y a una fuerte inversión en tierras fiscales para avanzar con soluciones sobre el histórico problema de tierra y vivienda en la provincia.
Claro que también se espera que haga alguna mención sobre la profundización de las pesquisas y auditorías sobre la gestión anterior. Este factor es muy importante para el gobierno de Morales ya que el nivel de aprobación que ostenta se debe en gran medida al desmantelamiento del estado paralelo de Milagro Sala y a la ventilación de hechos de corrupción que ya está poniendo tras las rejas a varios actores.
















