Por Dolores Castro Olivera // ¿Casualidad o resistencia? Cabe preguntarse por estos días si este pico estadístico a nivel nacional de casos de femicidio y una nueva edición, trigésima, del Encuentro Nacional de Mujeres es casualidad o síntoma de resistencia del modelo machista.
Dejemos por un momento la posibilidad de la casualidad ya que inhabilitaría la reflexión.
Hay muchos hombres que creen que los reclamos del movimiento de mujeres son cosa del pasado, que la sociedad moderna ya ha solucionado las diferencias o igualado los derechos.
Pero no se puede negar (está a ojos vista) que el flagelo ha cambiado sus formas (llegando a niveles de sofisticación inimaginables, incluso) pero no ha cesado. Nueve mujeres muertas en una semana, en manos de ex parejas, novios, maridos. Tres de ellas asesinadas en Mar del Plata, la ciudad sede del nuevo Encuentro Nacional.
Parece que frente al avance en la lucha por nuevos derechos, o la sola mención de que podrían estar siendo vulnerados; la resistencia al cambio, el miedo a enfrentar la búsqueda de lo masculino sin caer en los estereotipos machistas que los propios compañeros de género les reclaman; surge el encarnizamiento. La violencia para acallar una voz y un cuerpo que niegan doblegarse o que son, simplemente, testigos constantes de la caída de un paradigma.
Un paradigma que, al entrar en crisis, coloca a los hombres en la difícil posición de o bien repensar su identidad y poner en jaque aquello aprendido de lo que supuestamente significa ser hombre, o seguir sosteniendo, pese a todo, los valores tradicionalmente aceptados de lo que significa la propia masculinidad.
Para la titular del Observatorio de Femicidios, la violencia de género "se acrecentó, y también, se visibilizó. Las mujeres se animan a hablar, salen a las calles a decir ¡Basta! Sin duda, esto enfurece a los agresores. Entonces, se deben profundizar las acciones preventivas y de asistencia. Es urgente. Hoy, los violentos siguen matando".
También son nueve los niños y niñas que quedaron huérfanos esta semana, víctimas colaterales de estos nueve femicidios. Por eso "es esencial que el Parlamento debata urgente los proyectos que presentamos para quitar la patria potestad -responsabilidad parental en el nuevo Código Civil- a los femicidas y la asistencia económica inmediata para estos niños, lo que llamamos Ley Brisa", agregó Ada Rico.
Basta decir que todo esto no debería existir, pensando en una sociedad ideal, o, al menos, en una sociedad cuyos integrantes reflexionan y se replantean sus roles. Ni las marchas de "Ni una menos", ni las caras de las fallecidas en los carteles, ni los hijos huérfanos, ni las medidas preventivas de emergencia.















