En esta semana inundó las redes sociales una discusión que en verdad excede a los que la llevaron adelante. Por un lado parece haber ofendido al gremio de actores la titulación de una nota de convocatoria a un casting organizado por estudiantes de la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica). La nota titulaba "La Escuela de Cinematografía ofrece oportunidades a los actores de Jujuy".
¿Qué oportunidades ofrece? El casting es para trabajar, ad honorem, en la filmación de un trabajo de fin de año de estudiantes de esa institución, de la sede Jujuy.
Entonces, el debate arremetió. A los actores, los estudiantes los culpan de no ver "que es maravilloso que se hagan cosas nuevas en Jujuy". Cierto, sí. Pero los actores contestan "Se compraron equipos. Se contrataron docentes, se remodeló un edificio. Pero los actores... los actores deben tener buena voluntad y trabajar gratis".
Cabe destacar que el problema viene de antes. De instituciones que, a la hora de presupuestar el trabajo del cine, piensan en todos los componentes necesarios, menos en la materia actoral.
Y quizá, esto no sea síntoma de que los actores se avivaron, o se sienten realmente ofendidos por los estudiantes. No, eso sería ver las cosas con una vista muy corta. Es más bien una queja fruto de un largo cansancio. Sin actores no hay cine, como sin cámara, luces, contraluces, sonido, etc.
Lo que realmente cabe preguntarse es ¿los que filman le pedirían a un técnico que trabaje gratis, o que le preste un sonido? ¿Una institución oficial lo haría?
En general, cuando se pelean los de abajo, es por alguna desidia de los de arriba.















