La Organización Mundial de la Salud informó que el brote de ébola en el Congo presenta 344 casos confirmados y 60 muertes. A pesar de mejoras en las pruebas, el seguimiento de contactos es insuficiente.
"Estamos rezagados" en el brote de ébola en el Congo aunque mejoran las pruebas
El brote de ébola en la República Democrática del Congo ha tomado un avance significativo, y el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, indicó que "todavía estamos rezagados" en la respuesta. Sin embargo, destacó que se están realizando esfuerzos para mejorar la situación, especialmente en lo que respecta a las pruebas.
Desde que se anunció el brote a mediados de mayo, las autoridades congoleñas han reportado un total de 344 casos confirmados, de los cuales 60 resultaron en fallecimientos. La propagación del virus Bundibugyo ha afectado principalmente las provincias de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur. Afortunadamente, el número de casos sospechosos ha disminuido de 906 a 116.
En el país vecino, Uganda, se han registrado 15 casos confirmados, incluida una muerte, según el informe del Ministerio de Salud de Uganda.
El director de la OMS evitó comentar sobre un centro de cuarentena de Estados Unidos en Kenia, que ha generado protestas, y afirmó: "Creo que, con base en su evaluación de riesgos... pueden hacer lo que consideren correcto para ellos".
Expertos han señalado que el virus se propagó durante semanas en una de las regiones más vulnerables del mundo antes de que se confirmara mediante pruebas de laboratorio. Para combatir el brote, se han enviado urgentemente recursos, incluyendo equipo de protección, a una región donde no hay medicamentos ni vacunas aprobados para este tipo de ébola.
Al menos cinco personas han logrado recuperarse del virus, lo que aporta un rayo de esperanza en medio de la crisis. Sin embargo, Médicos Sin Fronteras advirtió que "la verdadera magnitud del brote sigue siendo difícil de evaluar". La organización destacó que la capacidad de pruebas es extremadamente limitada y que el acceso a ciertas áreas es complicado, lo que obliga a manejar las cifras con cautela.
La posibilidad de llevar una vacuna a la región podría tardar meses. La epidemióloga congoleña Aruna Abedi, quien ha gestionado brotes anteriores, comentó que "es difícil contar rápidamente con una vacuna eficaz que se ajuste al protocolo científico disponible".
A medida que se mejoran los recursos de laboratorio y diagnóstico, Tedros enfatizó que el rastreo de contactos de personas infectadas sigue siendo insuficiente. Actualmente, solo se ha dado seguimiento al 45% de los contactos, y para controlar el brote, es necesario elevar esta cifra por encima del 90%. La inseguridad, los desplazamientos y las poblaciones móviles complican este proceso.
Entre los grupos armados activos en la región se encuentran el grupo rebelde M23, respaldado por Ruanda, y un grupo vinculado al Estado Islámico conocido como Fuerzas Democráticas Aliadas, que opera en la frontera entre el Congo y Uganda. Esta situación de inseguridad ha generado una población desplazada considerablemente vulnerable.
Los residentes, recelosos, han atacado centros de salud durante este brote, exigiendo a veces los cuerpos de sus seres queridos. Además, algunos trabajadores de la salud enfrentan creencias erróneas entre la población sobre la existencia del ébola, lo que ha llevado a que muchos no busquen atención médica.
El seguimiento de contactos y la respuesta al brote son cruciales en esta etapa crítica, y se requiere un esfuerzo conjunto para controlar la propagación del virus en una región que ya enfrenta numerosas dificultades.















