La medida del Fondo fue respalda por EE.UU y el G7 en medio del esfuerzo bélico de Ucrania contra Rusia. El país dejará de pagar cerca de 450 millones de dólares al año. Intervino Martín Guzmán.

En una decisión inédita empujada por Estados Unidos, el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó los sobrecargos, que son intereses excesivos que se aplican a los países deudores que tomaron créditos del organismo por encima de sus posibilidades financieras.
La reunión fue liderada por Kristalina Georgieva, y a partir de un mail que enviaron Joseph Stiglitz y Martín Guzmán a Georgieva y los 24 miembros del board, se logró una mejora adicional a la propuesta que ya había presentado el staff del FMI para reducir los sobrecargos.
En este contexto, para el caso de la Argentina, el ahorro en el pago de los sobrecargos será de 450 millones de dólares en 2024. La propuesta del staff del FMI llevaba la poda a 400 millones de dólares, pero la última presión del premio Nobel y el exministro de Economía permitió sumar otros 50 millones de dólares.
Y respecto al umbral que se aplica para exigir los sobrecargos, quedó la propuesta de los técnicos del FMI: se pasa de 187,5% a 300%.
En las cuatro horas de cónclave, Georgieva fue clave para convencer a ciertos directores de países desarrollados y no tienen deudas pendientes con el FMI.
La silla de Estados Unidos también presionó para mejorar la posición de los 22 países que pierden recursos propios por la obligación de saldar los sobrecargos, cuando las cuentas del Fondo están en superavit y su burocracia percibe salarios envidiables en DC.
La decisión de bajar los sobrecargos es una medida geopolítica destinada a facilitar el esfuerzo bélico de Ucrania contra la invasión de Rusia, que pretende expoliar sus recursos agropecuarios y energéticos.
Joe Biden prometió a Volodimir Zelenski que haría todo lo posible para evitar que Vladimir Putin gane esta guerra asimétrica, y además de proveer armamento sofisticado e inteligencia a Kiev resolvió apoyar la poda de los sobrecargos que cobra el FMI a determinados países deudores.
La Casa Blanca se apalancó sobre un planteo global que se promovía antes de la ofensiva del Kremlin contra Kiev, y en esa batalla contra la burocracia del FMI -que se oponía a recortar los sobrecargos- se alinearon el Papa Francisco, el premio Nobel Joseph Stiglitz, el profesor Thomas Piketty y el exministro Martín Guzmán.

Al margen del peso propio de Ucrania para lograr el tratamiento de los sobrecargos, el gobierno de Javier Milei también empujó con fuerza la propuesta en el G20 de Brasil y durante distintos cónclaves que sucedieron en Washington.
Argentina es el principal deudor del FMI, y sobre ella caen los sobrecargos que se pagan por la decisión de Mauricio Macri, que endeudó al país por 53.000 millones de dólares. Ahora ese proceso empieza lentamente revertirse.
La secuencia histórica de los sobrecargos encierra una paradoja política: inició con un planteo de un gobierno peronista (Alberto Fernández) y cerró su ciclo con el trabajo silencioso ejecutado por una administración libertaria (Javier Milei).
A lo que hay que agregar que Guzmán, Jorge Remes Lenicov, Martín Lousteau y Axel Kicillof firmaron la misma carta para presionar a los directores del FMI, cuando sus perspectivas económicas son -en términos diplomáticos- dispares.
















