Venezuela le revocó la custodia a Brasil para ingresar a la residencia de la sede argentina. El gobierno de Lula Da Silva adelantó que solo la entregará cuando Argentina elija a otro Estado para quedar a cargo.

El régimen de Nicolás Maduro le quitó a Brasil la custodia de la residencia de la embajada de Argentina en Venezuela este sábado y se prepara para ingresar a la sede diplomática, donde se encuentran refugiados seis dirigentes opositores desde marzo.
En un comunicado, Venezuela argumentó "pruebas de planificación de actividades terrorista". En respuesta, la Cancillería de Brasil advirtió que no cederá la custodia y señaló que solo la entregará cuando Argentina elija a otro Estado para quedar a cargo. Desde Buenos Aires se exigió a Caracas "respetar la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas".
En una afrenta a las leyes internacionales, pero también en un desafío no solo para la Argentina que preside Javier Milei, sino también para su aliado político Lula Da Silva de Brasil, el régimen autocrático de Nicolás Maduro está decidido a ingresar a la residencia diplomática de Argentina, ubicada en el coqueto barrio de Las Mercedes de la capital venezolana.
Desde el viernes a la noche, patrullas de la Dirección de Acciones Estratégicas y Tácticas (DAET) se apostaron frente a la sede argentina, en la que desde el 1° de agosto, tres días después de la elección presidencial, flamea la bandera de Brasil por un acuerdo histórico entre las cancillerías después de que Maduro echara a los diplomáticos argentinos.
"La República Bolivariana de Venezuela ha tomado la decisión de revocar, de manera inmediata, el beneplácito otorgado al Gobierno de la República Federativa de Brasil para ejercer la representación de los intereses de la República Argentina y sus nacionales en territorio venezolano, así como la custodia de los locales de la misión diplomática incluido sus bienes y archivos, decisión que ha sido notificada a los estados concernidos a través de canales diplomáticos", asegura una comunicación oficial de Caracas.
"Venezuela se ve obligada a tomar esta decisión motivada por las pruebas que se tienen sobre el uso de las instalaciones de esa misión diplomática para la planificación de actividades terroristas e intentos de magnicidio contra el Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y contra la Vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez Gómez, por parte de los prófugos de la justicia venezolana que permanecen dentro de ella", argumentaron desde el régimen sin mostrar las pruebas.
"La República Bolivariana de Venezuela en calidad de Estado receptor toma esta medida de conformidad, y pleno cumplimiento, con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963", buscan justificar.
El Ministerio de Relaciones exteriores argentino respondió a la amenaza chavista con un comunicado que se difundió la tarde del sábado y en el que advirtió sobre las consecuencias que podría tener el accionar venezolano si se cumplen sus amenazas.

Además de agradecer a Brasil por su "compromiso y responsabilidad" en la custodia de los inmuebles argentinos, desde el Palacio San Martín denunciaron "ante la comunidad internacional que en estos momentos patrullas de los servicios de inteligencia y fuerzas de seguridad venezolanas rodean la residencia oficial en Caracas".
"Acciones como estas refuerzan el convencimiento de que en la Venezuela de Maduro no se respetan los derechos fundamentales del ser humano", apuntó el documento.
El chavismo lanzó una cacería de opositores tras el resultado de las elecciones presidenciales que proclamaron reelecto a Maduro con el 51% de los votos, sin mostrar las actas con los datos.
La oposición no solo desconoce el resultado del chavismo, sino que subió más del 80% de las actas de sus fiscales a una web en la que los números dan ganador de la elección presidencial a Edmundo González Urrutia con el 67% de los votos, apoyado por la popular líder opositora María Corina Machado, contra apenas el 30% de Maduro.
Brasil, Colombia y México, aliados de Maduro, no reconocieron la victoria del heredero de Hugo Chávez, y le exigieron, al igual que otros países, que muestre las actas del supuesto triunfo. Más de un mes después de la elección y fuera de los plazos de la propia ley venezolana, el régimen no muestra los datos de la elección.















