Esta tarde, se concretan las celebraciones centrales en honor a la protectora. Los cultos comenzaron esta mañana en el santuario. A las 18.15 horas se realizará una santa misa en la Iglesia Catedral, presidida por el obispo Fernández.

Hasta las 10 de la mañana, unas 15 mil personas habían asistido a la localidad de Río Blanco para presenciar las misas y celebraciones religiosas en honor a Nuestra Señora del Rosario de Río Blanco y Paypaya. “Aproximadamente, unas 15 mil personas llegaron hasta el lugar. Hasta el momento todo se desarrolla con normalidad y solo se actuó en algunas atenciones por problemas de salud, pero nada de gravedad”, explicó Jorge Cruz, titular de la Dirección General de Emergencias de Jujuy.
La feligresía jujeña celebra hoy a la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya, patrona de la provincia, con cultos que comenzaron desde las primeras horas de la mañana en su santuario ubicado a siete kilómetros al sur de San Salvador de Jujuy. Como es tradicional, apenas asomando el día familias enteras y grupos de personas acompañados por un tiempo agradable peregrinaron desde la iglesia Catedral, en la ciudad capital, hasta el templo de la virgen, donde se programaron cuatro misas a lo largo de la mañana.
Alrededor de las 9 inició la liturgia central encabezada por el obispo Daniel Fernández, quien puso en valor que como cada 7 de octubre el pueblo jujeño manifieste su religiosidad peregrinando al santuario para rendirle homenaje a la patrona de la provincia.
Jorge Cruz, titular de la Dirección General de Emergencias de Jujuy, aclaró que todo el personal desplegado en el operativo de prevención y seguridad está preparado para cualquier emergencia. Por otro lado, Cruz solicitó a los peregrinos que lleguen hasta el santuario que lo hagan con ropa liviana, calzado cómodo, se hidraten y tengan en cuenta las precauciones para evitar problemas de salud.

Historia de la Virgen de Río Blanco
Según se sabe, en el siglo XVII los españoles estaban en América y había una necesidad de evangelizar la zona del valle de Palpalá, donde había una gran cantidad de tribus originarias. La primera medida del Gobierno fue construir una capilla en la zona, ya que la Compañía de Jesús ya estaba catequizando a los pobladores. Algunos años más tarde, un terrible incendio afectó destruyó la iglesia y el ahora beato Pedro Ortiz de Zárate ayudó a reedificar el tempo que había quedado en ruinas.
En el siglo XVIII la imagen de la Virgen fue trasladada a un valle fértil llamado Río Blanco con un cartel que decía “Soy Nuestra Señora del Rosario de Paipaya”, lo que le dio el nombre que aún mantiene. La tradición cuenta que la Virgen defendió a la ciudad de Jujuy de los constantes ataques que sufría por parte de las tribus locales y cada vez que esto sucedía la imagen aparecía sobre un pacará, vestida de rosa con un manto celeste y empuñando su bastón de soberana.
Con el correr del tiempo, miles de personas empezaron a seguirla y venerarla, hasta celebrar todo el mes de octubre donde peregrinan fieles de toda la provincia que caminan durante horas.















