Los anuncios serán oficializados en los próximos días. El Gobierno busca que las cerealeras liquiden antes las exportaciones y reducir el nivel de compras al exterior de servicios como fletes y software y bienes de consumo como yates de lujo, whiskies, altavoces, fibrones, máquinas para realizar criptominería, tragamonedas y semen bovino.

Las medidas serán oficializadas en los próximos días a través de resoluciones de la Secretaría de Comercio que encabeza Matías Tombolini. El Gobierno busca así aminorar el ritmo de importaciones de algunos rubros que considera que crecieron fuera de lo esperable, algo que, atribuyen, está relacionado a la anticipación de compras al exterior que genera la brecha cambiaria.
Serán tres medidas por las que el Poder Ejecutivo buscará administrar las escasas divisas en las reservas del Banco Central. Por un lado, la AFIP reajustará la fórmula con la que evalúa las condiciones económicas y financieras de las empresas que busquen hacer importaciones de servicios, como licencias de software, consultorias o fletes. Según cálculos del Gobierno, en los primeros seis meses del año este rubro insumió USD 5.500 millones.
Una segunda medida para restringir importaciones provendrá por la vía de las licencias automáticas y no automáticas, que es uno de los mecanismos que tiene el Gobierno para administrar la velocidad a la que los importadores pueden acceder a las divisas a precio oficial.
En ese sentido, la resolución que se conocerá en los próximos días quitará del grupo de licencias automáticas a unas 34 posiciones arancelarias (entre las que se encuentran bienes variopintos como whisky, waffles, altavoces, fibrones, máquinas para realizar criptominería o máquinas tragamonedas hasta semen bovino, yates y aviones de lujo) y pasarán a tener licencias no automáticas, por lo que la posibilidad de su importación quedará más restringida.

Se trata, estiman en el equipo económico, de unos USD 800 millones que en lo que va del año requirieron estas 34 posiciones arancelarias de las reservas del Banco Central. Con este reajuste de licencias no automáticas, en el Gobierno estiman que la proporción actual, en la que el 72% de las importaciones son automáticas y el 28% son no automáticas.
La tercera medida buscará, por otra parte, modificar un esquema de importaciones temporales que nació en 2004 y que contempla compras en el exterior que se realizan como parte de un esquema en el que, con esos insumos, se producen bienes que luego se exportan. No representan la mayor parte de las importaciones ya que según estimaciones oficiales se trata de unos USD 3.086 millones en lo que va del año, de los cuales USD 1.600 millones corresponden a la compra en el exterior de porotos de soja y la venta luego de aceite de soja.
El Gobierno enmarca el trío de medidas en un contexto que muestra dos síntomas críticos: por un lado, la falta de reservas en el Banco Central y las dificultades que tuvo la autoridad monetaria para hacer crecer sus arcas en lo que va del año, y además el dato de intercambio comercial de julio, que marcó el segundo resultado negativo de manera consecutiva.
Las tres medidas, mencionaron desde un despacho oficial, perseguirán como ejes “ordenar las importaciones, cuidar los dólares y evitar abusos”. Sobre esto último, incrementará el Gobierno las inspecciones sobre operaciones de importación que registren sobrefacturación. “La triangulación del comercio exterior no es un delito ni una irregularidad, pero la sobrefacturación sí”, dijeron.














