Una fiscal de instrucción de la Justicia tucumana abrió de oficio esta semana una investigación penal por tres casos de niños desnutridos en la provincia, los cuales fueron denunciados el domingo último en un informe del periodista Luis Majul en su programa La Cornisa de América TV.
La fiscal María de las Mercedes Carrizo, de los tribunales de la capital provincial, requirió información respecto de estos casos al Ministerio de Salud de Tucumán ante la presunción de que podrían configurar situaciones de abandono de persona.
La respuesta de ese organismo afirma que los chicos mencionados en el informe de Majul se hallan bajo tratamiento, dos de ellos en centros de atención primaria de la salud que dependen de la municipalidad de la capital y el tercero en el Hospital del Niño Jesús, el principal centro pediátrico de la provincia.
"Me parece bien que la Justicia actúe", manifestó públicamente el ministro de Salud, Pablo Yedlin, quien es también precandidato a intendente de la capital por el Frente para la Victoria. El funcionario señaló, además, que los datos solicitados por la fiscal Carrizo "fueron entregados en tiempo y forma".
Yedlín explicó que su cartera realiza mensualmente el control de talla y peso de unos 68.000 niños de menos de cinco años de edad -cada uno de ellos identificado- en 300 centros de atención de toda la provincia, a cargo de 1.000 médicos y 2.000 enfermeras. El control se hace de acuerdo con las tablas de medición de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"Cuando empezamos nuestra gestión, en 2003, Tucumán tenía más de 20.000 chicos de bajo peso para la talla; hoy son 2.500", sostuvo el ministro, para quien las denuncias sobre casos de desnutrición "aparecen cada vez que se acerca un acto eleccionario".
El programa televisivo se sentró en el caso de Lautaro Roldán, un chico de ocho años con desnutrición que padece una grave enfermedad en la sangre llamada Púrpura, por lo que su estado de salud es delicado.
Lautaro vive, junto a sus padres y seis hermanos, en una casilla construida con tarimas de madera y bolsas plásticas, con piso de tierra, sin agua potable, baño ni cloacas.
El médico Eduardo Gómez Ponce, al frente de un Centro de Atención Comunitaria en la periferia de la capital tucumana, denunció que "no inscriben a los nuevos desnutridos para bajar las cifras oficiales" y los llaman "bajo peso" para evitar contabilizarlos en las estadísticas.















