Algunas veces la fotografía va más allá de un simple disparo. Como sabemos, se pueden imprimir en una foto agradables momentos que siempre traerán buenas emociones al recordarlas. Algo como eso es lo que la fotógrafa polaca ha hecho con su pequeño hijo y sus tres perros adoptados, al igual que la fotógrafa rusa que le tomaba fotos a su hijo con todo tipo de animales en su granja.
Cuando Agnieszka Gulczynska quedó embarazada de su hijo hace tres años, ella se dio cuenta que ya no podía andar a caballo. En vez de andar detrás de los caballos estando embarazada, empezó a centrarse en su hijo.
Tres años después que naciera Igor, su hijo comenzó a tomarles fotos con sus tres perros adoptados. Sus nombres son Vega, Pike y Canon.
Fue así como Igor se convirtió en su mejor modelo y se quedaron en la ciudad de Warsaw.
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