En 2007 el cantante sufrió un infarto en Paraguay y el relato de lo que vio mientras no tenía signos vitales tiene estremecedoras similitudes con su desenlace final.
En 2007, durante una gira en Paraguay, Sergio Denis sufrió un infarto y perdió los signos vitales por 17 minutos. Tiempo más tarde, el artista describió el episodio como un milagro, pero en 2018, durante una entrevista, se animó a contar lo que recordaba del hecho, que fue una lamentable premonición de lo que ocurriría en Tucumán.
Charlando con Roberto Funes Ugarte, en su programa “Tardes nuestras”, el cantante confesó qué sintió en esos momentos en los que estuvo clínicamente muerto. "Volví, me aplicaron algo y volé por el techo. Volví a la vida", relató.
Luego, anunció: “Lo había contado varias veces pero tuve miedo de que la gente me creyera loco. Si le temes a la muerte o querés saber, lo voy a contar”.
"Lo que vi es que de pronto estaba en un rectángulo negro que daba terror con una ventana negra. Vi a una mitad mía ahí adentro, insultando a la muerte y al diablo. Pero la re put... No me daba por vencido", expresó, estremeciendo a los televidentes.
También declaró que su amigo el padre Carlos Manuel le dijo que todos esos lugares que mencionó, en teología tienen un nombre. “En los lugares de la ventana ahí están los espíritus negros y malignos. Debe ser el limbo”, indicó.
Pero la anécdota no terminó allí: “En un momento de tanto pelear para no estar en un lugar en el que no quería, de repente salí y volví a mí. Pero antes había tenido la imagen de caerme de un tablón, como una balsa, que se yo, y caía en la muerte, en un espacio negro, iba para abajo y no podía parar".
“Estuve con tres almohadas en mi espaldar, porque no quería dormirme por si venía el diablo, yo lo iba a pelar. Cuando aparecía el sol, dormía", detalló.
En un tono más esperanzador, contó que en esos tiempos de pesadilla lo salvó la fe: “De noche siempre estaba solo rezando. Le rezo a un Dios que no sé cuál es su cara. Me lo imagino en los picos de las montañas heladas de la zona donde vive mi hija Bárbara, en la cabaña donde vive ella con mi nieta, en los lagos, y en los corazones de mis hijos. Sé que fue el creador, hay alguien que creó, pero no puedo decirte quien es Dios. A ese creador le rezo todas las noches”.
El episodio, en el día de su muerte, cobra una brutal importancia, por las similitudes de su experiencia paranormal con el accidente que lo llevó a la muerte.















