La imputada, que había cometido un delito menor, no podía seguir en libertad según la fiscalía actuante dados los antecedentes que tiene.
El hecho se produjo el jueves de la semana pasada cuando se encendió la alarma de la pulsera en el centro de monitoreo. A partir de allí se activó el protocolo previsto para este tipo de situaciones mediante el cual se comprobó que, a pesar de ello, la mujer permanecía en su domicilio del B° Malvinas.
En este tipo de casos se actúa en base a un protocolo elaborado por el Ministerio de Seguridad de la provincia, que lo monitorea el 911. “Operativamente nosotros deberíamos haber actuado de inmediato porque cuando se vulnera el sistema de seguridad del dispositivo electrónico, se manda automáticamente un alerta al 911 y ahí deben accionar las fuerzas, cosa que no se hizo. Cuando me llaman para avisarme ya estaba prófuga hace más de una hora”, explicó sorprendido el juez Cruz.
En este caso, al ser el primero, ellos lo realizaron de manera experimental pero sabiendo que era un caso de delito menor, “pero si era algo más grave como un violador u homicida no lo hubiésemos implementado. Esto va a significar que el organismo que corresponda haga los ajustes que necesarios a fines de que funcione correctamente”.















