Se presentó en los Estados Unidos con un particular sistema de apertura de puertas. Tiene capacidad para siete pasajeros, puede acelerar de 0 a 100 km/h en 3,2 segundos y cuenta con una autonomía de 400 kilómetros.
Al mejor estilo de una presentación de Apple, Elon Musk, el nuevo gurú del mundo empresario a nivel global, lanzó en público el Model X, el SUV eléctrico de su compañía Tesla Motors. Con este vehículo, la marca piensa duplicar sus ventas y alcanzar las cifras de 55.000 unidades comercializadas al año. No es una cifra para nada despreciable, más si se tiene en cuenta que este nuevo vehículo se venderá en los Estados Unidos a un precio de 130 mil dólares.
Basado en el Model S, un sedán con rasgos deportivos, el Model X llega con una arquitectura que no para de ganar terreno en los mercados de todo el mundo: el de los SUV. Con un diseño con superficies limpias y un estilo menos agresivo que otros vehículos 4x4, en este Tesla se destaca la particular apertura de sus puertas. Mientras las delanteras son convencionales (cuentan con sensores que reconocen el conductor se acerca y se abren automáticamente), las traseras se abren hacia arriba, tipo "alas de gaviota". Aunque el propio Musk se encargó de aclarar que se trata de puertas "alas de halcón" y marcar así la diferencia con la denominación hecha por Mercedes-Benz con el 300 SL de 1954.
Pero la mayor particularidad que tienen estas puertas es que cuentan con dos bisagras cada una que permiten, sensores de distancia mediante, modificar los ángulos de apertura para no golpear a otros vehículos o al techo del estacionamiento. Durante la presentación se vio una demostración práctica, con dos modelos estacionados a ambos lados del Model X, para mostrar que solo precisa de un espacio libre de 30 centímetros para abrir cada puerta.
















