El especialista Juan Sebastián Croce explicó cómo identificar la rinitis alérgica, advirtió sobre la automedicación y remarcó la importancia del diagnóstico temprano.

La llegada de la primavera suele relacionarse de manera casi automática con las alergias respiratorias. Sin embargo, el polen provoca síntomas solo en una proporción menor de los pacientes alérgicos y los ácaros del polvo ambiental constituyen una causa mucho más frecuente.
El médico Juan Sebastián Croce, especialista en el diagnóstico y tratamiento de las alergias y el asma en niños, explicó en diálogo con que una reacción alérgica es una respuesta desmedida, específica e inmediata del organismo ante una sustancia a la que se sensibilizó.
"No todos los alérgicos son alérgicos a lo mismo", aclaró. Dentro de los pólenes, distinguió los provenientes de árboles, gramíneas y malezas, aunque señaló que la creencia de que son el principal origen de las alergias respiratorias "no aplica para la gran mayoría de los alérgicos".
• Los cuatro síntomas que permiten sospechar una rinitis alérgica
Croce indicó que un estornudo aislado no basta para determinar que una persona es alérgica, porque puede tratarse simplemente de un reflejo. La sospecha aparece cuando se presenta un conjunto de cuatro manifestaciones:
• Secreción nasal cristalina o acuosa;
• Congestión nasal causada por la inflamación crónica;
• Estornudos frecuentes;
• Picazón nasal.
"Los pacientes que tienen esos cuatro síntomas conjuntamente seguramente son alérgicos", sostuvo. De todos modos, precisó que luego debe investigarse qué agente desencadena la reacción en cada caso.
El especialista advirtió que no todas las personas que se consideran alérgicas realmente lo son y que, a la inversa, otras conviven con la enfermedad sin saberlo. Por eso recomendó consultar desde la aparición de los síntomas para que un profesional determine su origen, severidad y eventual tratamiento.
"No tiene ningún sentido dejar pasar el tiempo porque, en la medida en que pasa, la enfermedad avanza", afirmó. Según explicó, esa evolución puede reducir la respuesta futura a los tratamientos y deteriorar la calidad de vida. En quienes además de rinitis tienen asma, también puede producir un mayor compromiso de la función pulmonar.
• Remedios caseros y automedicación
Ante la consulta sobre infusiones, miel y otras recetas tradicionales, Croce fue categórico: "Todo verso, todo mito". Señaló que no cuentan con respaldo científico y que existen medicamentos seguros, siempre después de confirmar el diagnóstico.
Además, explicó que la alergia es una enfermedad crónica, pero destacó que la alergia respiratoria dispone de tratamientos capaces de modificar su evolución natural. Su eficacia, añadió, es mayor cuanto antes se los inicia.
Con respecto a los antialérgicos de venta libre, sostuvo que pueden aliviar un episodio agudo o una exacerbación si el paciente acertó previamente con su propio diagnóstico. Sin embargo, aclaró que solo atenúan los síntomas momentáneos y no eliminan la condición alérgica.
Croce cuestionó la libre utilización de estos fármacos porque, a su entender, puede favorecer un manejo irresponsable de la enfermedad. La recomendación central fue sospechar el cuadro por sus síntomas, confirmar el diagnóstico y recién entonces avanzar con el tratamiento indicado.
• La influencia genética comienza antes del nacimiento
El médico confirmó que existe una importante predisposición hereditaria. No obstante, aclaró que la investigación actual también analiza cómo determinadas condiciones ambientales pueden generar cambios epigenéticos desde la gestación.
"Hay muchos estudios que muestran que el niño, desde adentro del seno materno, empieza a gestar esa enfermedad", explicó. Agregó que, en la mayoría de los casos pediátricos, los síntomas suelen manifestarse entre los tres y los cinco años.
• Los síntomas que se vuelven parte de la rutina
Croce también relativizó la percepción de que las alergias desaparecen o pierden intensidad con el paso de los años. Según señaló, muchos pacientes se acostumbran a convivir con las molestias y terminan naturalizándolas.
En ese punto destacó que la sensibilidad a los ácaros del polvo ambiental es la más frecuente. A diferencia de ciertos pólenes estacionales, estos ácaros están presentes durante todo el año y la exposición es especialmente cercana durante las horas de descanso en la cama.
Por esa razón, una persona puede tener síntomas prácticamente a diario y asumirlos como parte de su normalidad. Si además es sensible a algún polen, la intensificación del cuadro durante la primavera o el verano puede ser lo único que le llame la atención, aunque no haya estado libre de molestias durante el resto del año.















