Durante su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente estadounidense defendió su política exterior.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó este martes un tenaz discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, donde combinó advertencias militares directas hacia Irán con anuncios de tinte geopolítico regional. En medio de un escenario internacional marcado por tensiones bélicas, el mandatario ratificó su postura contra el régimen persa y endureció sus declaraciones públicas.
Ante los líderes mundiales, Trump repasó las acciones de su administración frente a Teherán y exclamó duramente sobre el impacto de las operaciones norteamericanas. Con frases categóricas, aseguró que las fuerzas de su país “los arrastraron al infierno sin posibilidad de supervivencia”. Además, reafirmó su objetivo principal en la región al sostener de manera tajante: “Nunca permitiré que Irán tenga un arma nuclear”.
El jefe de Estado estadounidense cuestionó el rol histórico de la República Islámica en Oriente Medio y justificó la ofensiva militar al señalar que su administración frenó una “carrera desenfrenada” hacia la bomba atómica.
Pese al tono beligerante y a plantear la disyuntiva de continuar con los ataques o sellar pactos, Trump sorprendió al anunciar ante el plenario que su administración prevé alcanzar un acuerdo definitivo con Teherán una vez superadas las elecciones de noviembre.
El futuro de Cuba en la mira de Washington
Además del eje centrado en Oriente Medio, el discurso presidencial incluyó fuertes críticas hacia el gobierno de La Habana. Trump catalogó a la isla como un “Estado absolutamente fallido” que atraviesa una crisis sin precedentes y sentenció que el régimen comunista “caerá”. Ante estas declaraciones, la delegación cubana optó por abandonar la sala de sesiones, profundizando la polarización diplomática en el cónclave internacional.















