El sistema de colectivos urbanos en San Salvador de Jujuy atraviesa un momento de máxima tensión. La reciente licitación impulsada por el municipio dejó fuera de competencia a la empresa Xibi Xibi, generando un inmediato estado de alerta entre sus trabajadores, quienes acusan al gobierno local de favorecer un esquema monopólico disfrazado de concurso público.

La adjudicación definió que los corredores I y III quedaran bajo control de Santa Ana, mientras que el Grupo II fue otorgado a El Urbano. El Grupo IV, declarado desierto, terminó también en manos de Santa Ana mediante un permiso precario. La exclusión total de Xibi Xibi encendió sospechas sobre la transparencia del proceso y el diseño de los pliegos.
Movilización y reclamo
Ante el riesgo de perder sus fuentes de trabajo, choferes y administrativos convocaron a una marcha este jueves a las 10:00 frente al Estadio 23 de Agosto. El objetivo: exigir la nulidad de la licitación y reclamar una nueva compulsa que garantice competencia real.
Los trabajadores rechazan la posibilidad de ser absorbidos por Santa Ana, amparándose en las malas condiciones laborales que —según denuncian— arrastra esa firma: deudas con su personal, falta de insumos básicos y un parque automotor deteriorado. En contraste, reivindican los estándares de Xibi Xibi, que incluyen tecnología de seguimiento en tiempo real, políticas de género y servicios solidarios para merenderos.
Acusaciones directas al municipio
Los voceros del reclamo calificaron la licitación como «injusta e ilegal» y apuntaron contra el intendente Raúl “Chuli” Jorge y el Concejo Deliberante. Denuncian la existencia de un “gobierno paralelo” que habría manipulado los informes técnicos para concentrar los corredores en un solo empresario.
Además, remarcaron que la empresa beneficiada cuenta con un blindaje político y judicial que neutraliza cualquier denuncia laboral, consolidando su posición de intocable dentro del sistema de transporte jujeño.















