El Gobierno provincial anunció este lunes un entendimiento con las fuerzas de seguridad, pero la Plaza Belgrano terminó colmada por efectivos y familias que reclamaron mucho más que mejoras salariales.

En un movimiento calculado para adelantarse a la marcha, el Ejecutivo convocó a primera hora a los delegados y firmó un acta con beneficios largamente postergados, como el pago de presentismo, la actualización por títulos y la compensación de recargos. Sin embargo, la estrategia no logró frenar la bronca: por la tarde, la autoconvocatoria policial se hizo sentir con fuerza y el pedido fue político, no económico —la renuncia inmediata de la cúpula de Seguridad tras el escándalo de los “sueldos VIP”.
Lo que cedió el Gobierno
Presentismo y títulos profesionales: Se reconoció el pago de presentismo y se jerarquizó la formación con una actualización en la bonificación por título.
Recargos de servicio: Se reglamentará la devolución de horas extras, un reclamo histórico.
Mesa técnica permanente: Se institucionalizó un espacio de discusión paritaria para la familia policial.
Compromiso de no represalias: Se garantizó que no habrá sanciones ni traslados por las manifestaciones recientes.
Una tregua sin confianza
Aunque el parte oficial habló de “consenso total”, la movilización en la plaza mostró lo contrario. Para los manifestantes, adelantar la reunión fue apenas una maniobra para evitar la foto de la protesta masiva. “Anular los aumentos de la cúpula fue un paso, pero no confiamos en quienes nos dieron la espalda”, señalaron referentes.
La presencia de cientos de uniformados y sus familias frente a la Casa de Gobierno dejó en claro que la crisis no se resuelve con dinero: lo que está en juego es la credibilidad de las autoridades de Seguridad, cuestionadas por haber favorecido a la plana mayor mientras la tropa seguía reclamando lo básico.















