Horas después del asesinato del playero Bruno Bussanich, balearon de dos disparos una cárcel en Rosario y la violencia en la ciudad crece cada vez más. No hubo personas heridas.

Según se pudo saber de fuentes oficiales, los presos se estaban complicando en la organización de delitos desde la prisión y es por eso que diferentes bandas de toda la vida decidieron unirse. Lo que buscan es que se vuelva atrás con determinadas medidas como, por ejemplo, la prohibición del uso de celulares.
“La unión de los narcos es una novedad, entre todos arman los atentados”, aseguraron las fuentes a este medio. Esto se debe a que si no se juntan se sienten solos y necesitan agruparse para los ilícitos.
La Order (Oficina de Recepción de Detenidos de Rosario), donde ocurrió el ataque, fue inaugurada hace varios años para que no haya detenidos en las comisarías. Los tienen arrestados ahí hasta que los imputan y luego los trasladan a cárceles de máxima seguridad.
La violencia no para en Rosario: mataron a dos taxistas, un playero y un colectivero
En menos de 24 horas mataron a balazos a dos taxistas en la ciudad de Rosario. Según informó el periodista Sebastián Domenech, la policía investiga una posible conexión entre ambos homicidios. El primer asesinato ocurrió en la noche del martes en la intersección de las calles Flammarión y Lamadrid del barrio Tiro Suizo, en el sur de esa ciudad santafesina.
La víctima fue identificada como Héctor Figueroa, de 43 años, quien este viernes que pasó se iba a casar. El hombre conducía un Fiat Cronos que utilizaba como taxi cuando un supuesto pasajero le disparó dos veces en la cabeza y lo mató.
El atacante escapó del lugar y sigue prófugo. En el lugar, el homicida dejó una zapatilla junto al vehículo.”Esto no fue un intento de robo, porque al compañero le dispararon a quemarropa y no le llevaron la plata, ni el auto, ni el celular.
Esto es un mensaje mafioso para alguien. El servicio nocturno no debería funcionar más”, manifestó José Iantosca, titular de la cámara de taxis.
La sospecha tomó aún más fuerza cuando se confirmó que las vainas utilizadas para el asesinato tenían la inscripción PSF, correspondiente a la Policía de Santa Fe. Además, los investigadores ya corroboraron que ambos crímenes fueron ejecutados con la misma pistola 9mm.















