Los especialistas sostienen que las fuerzas del Kremlin perdieron impulso incluso en el este y tienen más dificultades para reemplazar tropas y equipamiento.

Cuando Rusia lanzó su invasión sobre Ucrania, el 24 de febrero, muchos se aventuraron a pronosticar que iba a ser una guerra de corta duración pero, a punto de cumplirse los seis meses de enfrentamientos, se ha convertido en una "guerra de desgaste" gracias al apoyo que han dado las potencias occidentales a Kiev, según estimaron analistas, que no ven perspectivas de que el conflicto se resuelva en el corto plazo, aunque esbozan posibles escenarios para un desenlace.
"Rusia tenía la ventaja ofensiva, pero en seis meses esa ventaja ofensiva se transformó en una guerra de desgaste. Y Ucrania sufre más que Rusia, pero puede pelear de la forma en que pelea porque Occidente está dispuesto a darle las armas para desgastar a los rusos en el plano militar", manifestó el politólogo Juan Battaleme, especialista en política exterior y defensa.
un ataque de drones ucranianos en Crimea contra la flota ruso del Mar Negro fue una de las numerosas señales de que la retaguardia de los rusos es cada vez más vulnerable. En Estados Unidos y la mayor parte de Europa, el apoyo político y popular a Ucrania se mantiene firme, a pesar del temor de que pudiera resquebrajarse la unidad occidental ante una guerra prolongada y el aumento de los precios de la energía y los alimentos.
“Las fuerzas militares rusas perdieron mucho del impulso que tenían y desplegaron gran parte de sus fuerzas en el sur del país, anticipándose a una ofensiva ucraniana”, dice Michael Kofman, director del programa de estudios sobre Rusia en el centro de investigación en defensa CNA, con sede en Virginia.

“No creo que haya un estancamiento natural en el terreno”, dice Kofman. “Creo que antes de fin de año vamos a tener por lo menos otro capítulo de esta guerra”.
Tras una serie de explosiones en instalaciones militares, muchos residentes y vecinos decidieron evacuar Crimea, región ucraniana controlada por Rusia desde 2014. Esos motivos explican por qué el nuevo frente de batalla se desplazó a esa península: allí las fuerzas de Moscú tienen una base crucial para sus ataques. Habrá que ver como se desarrollan los hechos, pero el futuro del conflicto ahora depende de lo que puedan llegar a lograr los ucranianos.
Se estima que desde la invasión del 24 de febrero, ambos bandos sufrieron bajas de decenas de miles de soldados, ya sea muertos o heridos. Rusia tiene aún más dificultades que Ucrania para remplazar tropas y equipamiento, así que llena los huecos con mercenarios, milicias delegadas y tanques de la era soviética. La economía rusa enfrenta una recesión mucho más profunda que las naciones occidentales.

Algunos resultados de la guerra ya parecen invariables. El intento del presidente ruso Vladimir Putin de reescribir el final de la Guerra Fría restaurando la histórica esfera de influencia moscovita en Europa Oriental ha fracasado. Su guerra contra Ucrania, en cambio, unió a casi toda Europa en su contra y resucitó a la OTAN, que se prepara a sumar a Suecia y Finlandia como nuevos socios.
Pero el resultado final de la guerra sigue siendo tan incierto como su duración a futuro. La superioridad de Rusia en armas y municiones sigue vigente, y la dificultad de Ucrania para avanzar en terreno abierto obstaculiza la recuperación de territorio ocupado. Desde la perspectiva de Kiev, la ayuda militar occidental, sobre todo de Europa, sigue siendo lenta y vacilante, y es cierto que muchos de quienes toman decisiones en Occidente siguen dudando de que Ucrania pueda lograr una victoria militar sin un nivel de apoyo occidental que derive en una guerra directa contra Rusia.
Los funcionarios de defensa estadounidenses creen que si bien en esta etapa de la guerra ningún bando está ganando porciones significativas de territorio, los ataques ucranianos contra la infraestructura rusa muy por detrás de la línea de frente demuestran que la iniciativa ha cambiado de bando y ahora la tiene las fuerzas de Kiev.
Un funcionario del Pentágono dice que la guerra está entrando en una etapa diferente a la de los últimos dos meses, cuando las fuerzas rusas tenían más empuje en la batalla por el Donbass. “El estancamiento de los rusos en el campo de batalla parece ser total y absoluto”.















