El mandatario realza su figura política a través de su rol de mediador, en medio de una latente crisis entre la Ciudad Autonóma de Buenos Aires y Provincia.

Jujuy 14 de mayo 2021 | El jujeño Gerardo Morales en los últimos meses vino realizando intervenciones en medios nacionales, los cuales en su gran mayoría están concentrados en Capital Federal, una muestra más de la distribución asimétrica de infraestructura en el país. Gerardo Morales es convocado por su gravitación y su habilidad para mantenerse vigente en la palestra política, integrante de Cmbiemos, tomó distancia de Maurico Macri (PRO), espera las internas en la UCR, las cuales pretende liderar para reorganizar la oposición como candidato presidencial.
Su posición en diversos temas de consulta lo colocan como el gobernador anti grieta; punto medio en las antípodas de las fuerzas que conforman el ecosistema político. Su decisión de competir por la presidencia ha sido aceptada por los medios nacionales, quienes permanentemente solicitan su opinión, siendo parte expectante de los eventos electorales por venir (2023).
Pero ¿por qué cae bién el jujeño en tierras porteñas?; las razones se aproximan al siguiente planteo; en cierta forma la provincia de Jujuy antes de la llegada de GM al gobierno se encontraba con un clima social crispado, tenso; con disturbios y episodios violentos; lo mismo que hoy ocurre en CABA, donde la efervescencia de las demandas hace imposible la convivencia social.
La principal ciudad el país no logra vivir en paz. En Jujuy la corrupción ha sido condenada por la justicia y las calles están despejadas para circular. Una provincia históricamente dependiente de la administración central, comenzó a generar recursos propios que la llevarán en pocos años al equilibrio fiscal, quitándose el eterno mote de INVIABLE.
Entre Bs As y Jujuy hay similitudes en realidades económicas y sociales (a las dos las denominan INVIABLES). Existen grandes problemáticas que el gobernador jujeño supo resolver; estos hechos, no son una prueba de laboratorio, son realidades concretas en una provincia que acusaba un pasivo social inconmensurable, desde luego GM se ocupó de conducir un estado de 750.000 habitantes; pero los hechos son irrefutables –ampliación de la matriz productiva, saneamiento fiscal, orden y paz social-. El actual presente cautiva a una parte del electorado de Cambiemos, como también es atractivo para los espacios del centro; sin mencionar la adhesión que manifiesta el jujeño en aquellos sectores reaccionarios contra el kirchnerismo, quienes sienten más empatía por GM, que por Patricia Bullrich, quien se fue al extremo, desde donde la unidad nacional es imposible invocarla.
Finalmente la intensa gestión pública de Gerardo Morales decantó en un preciado capital político, con relevancia nacional. Jujuy quedó integrada en la oferta del turismo internacional, además de ser parte vital del eslabón de la generación de energías renovables, con nuevos commodities emergentes como la cadena industrial del litio y la producción de cannabis.
Estos destellos, de titánicas gestiones que permitieron fusiones internacionales, irradian atisbos de esperanzas, en una Argentina, en la que cada día a todos nos cuesta más creer.















