Un básico en toda cocina, la cebolla es fuente natural de fibra, hierro, fósforo, yodo, magnesio, potasio, yodo, níquel, cobalto, cobre, silicio, zinc, azufre y bromo, además contiene vitaminas A, B, C y E.

Para muchos la cebolla es un auténtico tesoro nutricional. Cruda aporta el 8,5% del calcio que necesita el organismo para la buena salud de los huesos y dientes. Cocida, frita, rehogada o cruda, su consumo regular ha sido recomendado por la Fundación Española de Nutrición debido a sus múltiples propiedades nutricionales y medicinales, y aquí te mencionamos algunas.
Diurético. El consumo regular de cebolla favorece la eliminación de toxinas a través de la orina, por lo que su ingesta es altamente recomendada para pacientes con insuficiencia renal y cálculos renales.
Bactericida. Debido a su alto contenido de azufre, la cebolla es uno de los productos naturales más eficaces para combatir infecciones respiratorias, resfriados, gripes y fortalecer el sistema inmunitario
Salud cardiovascular. Baja en calorías y rica en fibra soluble, su consumo reduce los riesgos de desarrollar enfermedades cardiovasculares, insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares o infartos, además de reducir el colesterol y favorecer la circulación sanguínea.















