Los docentes de educación artística forman seres humanos sensibles, disciplinados y respetuosos de las diferencias. En el día del profesor, ARCADIA destaca el trabajo de los profesores de artes y comparte algunas historias de su adaptación al cambio en tiempos de Coronavirus.
Hoy se celebra el día del profesor, una labor con alto compromiso social, emocionalmente demandante y no lo suficientemente reconocida en sociedades como la nuestra que, aún así, resulta satisfactoria para quienes la eligen por vocación. La responsabilidad crece cuando los estudiantes son seres humanos en formación: niños, niñas y adolescentes que tienen casi todo que aprender sobre el funcionamiento del mundo.

Algunos profesores de escuela enseñan cómo funciona el mundo a través de las ciencias. Otros se dedican a explicarle a sus alumnos y alumnas cómo funcionan las sociedades a las que se enfrentarán cuando sean adultos. Muchos de estos conocimientos son vehiculares: las universidades y el mercado laboral le abren las puertas de par en par a quienes dominen el inglés, el debate o la química. Por eso algunos padres buscan que sus hijos vuelvan a casa con boletines impecables en esas áreas.
Los profesores de artes tienen varios roles fundamentales en la formación de un escolar. Mientras en otras áreas el docente ayuda al estudiante a conectarse con las necesidades del mundo exterior, que en situaciones como la actual se muestra tan caprichoso y cambiante, el de artes trabaja en la conexión de un ser humano con su propia sensibilidad. Un humano sensible será más consciente de sus necesidades y de las ajenas.
ARCADIA destaca el trabajo de los profesores de artes. En esta oportunidad, habló con personas involucradas con la enseñanza de las artes a niños en edad escolar sobre la adaptación a la virtualidad en tiempos de pandemia y la importancia del arte en la formación de los niños.















