Los meses de frío son enemigos de la piel, pero prácticas como ducharse con agua templada, bajar la temperatura de la calefacción y abrigarse bien ayudan a protegerla

El frío pasa factura a nuestra piel. Algunas de las huellas del invierno en el órgano más extenso del cuerpo son la sequedad, consecuencia de la falta de humedad, y las rojeces por la dilatación de los vasos capilares por los choques térmicos. Pero hay formas de mantenerla hidratada. Estos son los trucos para prevenir, calmar y tratar la piel seca en la estación del año más fría.
El primer paso para protegerla.
- Abrigarse: hay que usar jerséis calientes y no salir al exterior sin guantes ni bufanda. Pero con la piel muy sensible lo conveniente es olvidarse de la lana, porque puede aumentar la irritación.
2. Bajar la calefacción e hidratar la casa
Las calefacciones extremas, que recrean un ambiente tropical en pleno mes de enero, no benefician en nada a nuestra piel. Además, a la larga, pueden favorecer la aparición de rojeces, capilares o cuperosis, por los contrastes bruscos de temperatura al salir a la calle.
Por tanto, los expertos recomiendan evitar temperaturas demasiado altas en casa y, por el contrario, poner la calefacción a unos 21 ºC o 22 ºC, una temperatura de confort más que suficiente.
Pero, además, cuanto más seco sea el aire del hogar, más seca está la piel. Para recuperar la humedad en la vivienda, se puede colocar un humidificador, sobre todo en la habitación donde se pase más tiempo, como el dormitorio o el salón. Esto ayudará a mantener hidratada la barrera cutánea y protegerá los aceites naturales de su superficie.
3. Evitar las duchas muy calientes
Sumergirse en agua caliente es muy tentador en invierno, pero cuanto mayor sea la temperatura del agua, mayor pérdida de humedad sufrirá la piel, ya que estos baños favorecen la eliminación de los aceites naturales de la epidermis. En consecuencia, los dermatólogos recomiendan templar el agua, no prolongar las duchas más de 10 minutos y usar productos suaves y esponjas que irriten la piel.
4. Beber mucho agua: es bueno para la piel No hay que olvidar hidratarse también por dentro; la piel lo agradecerá. Y esto se traduce en un gesto tan sencillo como eficaz: beber agua. Por el contrario, no se debe exagerar ni con el alcohol ni con el café, pues estas bebidas son diuréticas, por lo que fomentan la pérdida de líquidos.
5. Tomar alimentos para cuidar la piel
Lo que comemos también influye en la hidratación cutánea, por lo que conviene intentar aumentar la ingesta de alimentos ricos en grasas buenas, como nueces, aceite de oliva y aguacates. Y hay otros alimentos que ayudan a cuidar la piel, en especial, los abundantes en vitaminas y antioxidantes, como arándanos, verduras y cítricos.
6. Nutrir la piel
Los expertos lo repiten como un mantra: no hay un truco ni rutina de hidratación de la piel que valga para todos, ya que su cuidado es un proceso de ensayo y error. Pero quienes la tienen seca, deben nutrirla. Los especialistas recomiendan cambiar a una crema pesada que realmente hidrate durante estos meses. Y repetir la rutina de limpieza e hidratación al menos dos veces al día: una por la mañana al despertar y otra antes de meterse en la cama. "Una crema emoliente con lanolina o urea ayuda a mantener una piel sana durante el invierno", recomendado por dermatologos.
















