A pesar de que el Año Legislativo comenzó hoy con el discurso de inauguración del Período Ordinario pronunciado por el Presidente Macri, y de que pasillos y despachos del Congreso se mantuvieron desiertos durante días, lo que ya comenzó, hace rato y viento en popa, es la temporada 2018 del festival de canje de pasajes del Parlamento Nacional.
Porque aunque no haya habido debates en los recintos ni trabajo en comisiones, los legisladores y otros funcionarios de ambas cámaras no dejaron de recibir su cuota mensual de 20 pasajes aéreos y 20 terrestres en enero y otro tanto en febrero. Y algunos, incluso, ya hicieron el trámite administrativo para canjearlos por efectivo y así llevarse un sobresueldo que oscila entre el 40 y el 60% de su salario de bolsillo.
La generosa normativa parlamentaria distribuye la misma cantidad de pasajes a todos los legisladores, incluyendo los porteños y del Gran Buenos Aires.
Son varios los legisladores que canjean sus pasajes, entre los que cabe mencionar a Gladys Domínguez, compañera de fórmula de Esteban Bullrich, quien en enero, a un mes de asumir mandato, canjeó los 20 pasajes aéreos de enero y otros 10 terrestres por un total de $70.420. O el peronista catamarqueño Dalmacio Mera se había llevado $68.020 el 28 de diciembre pasado. Gladys Domiuguez recibe esos pasajes a pesar de vivir en Buenos Aires.

Sin embargo, el más rápido de todos fue nuestro senador radical Mario Fiad, quien, ni lerdo ni perzoso, el 29 de diciembre a solo 19 días después de comenzar su mandato, canjeó parte de la cuponera de pasajes de su primer mes como senador por $47.614.
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El sistema de distribución de pasajes al portador del Congreso y la posibilidad de canjear por dinero los que no se utilizan está avalado por un oscuro sistema que se fue ampliando y perfeccionando desde el retorno de la democracia y del mismo han usufructuado sin distinción radicales, peronistas, macristas, kirchneristas y legisladores de bancadas provinciales.
En sus tiempos de vicepresidentes y titulares del Senado, Daniel Scioli y Amado Boudou firmaron la ampliación de la cantidad de pasajes disponibles para el canje y la extensión del beneficio no solo a senadores sino a secretarios y prosecretarios parlamentarios. En Diputados, Eduardo Fellner y Julián Domínguez siguieron los mismos pasos.
Lejos de la proclama presidencial de austeridad, este intocable privilegio se amplió desde la llegada del macrismo al poder. Gabriela Michetti autorizó que el valor de canje de cada boleto aéreo se multiplicara por seis en estos dos años, desde $550 a los actuales $3.401. Si se le suman los $2.400 que se pueden obtener por los 10 pasajes terrestres (el máximo canjeable por mes en el Senado), llegan a $70.420 que los senadores pueden recibir cada mes como adicional a su salario, que supera los $120.000 de bolsillo entre dieta, gastos de representación, desarraigo y antigüedad.
Mientras tanto, en Diputados, Emilio Monzó duplicó los valores de los canjes (cada pasaje aéreo pasó de $670 a $1.350 y cada terrestre de $295 a $650). Así, al canjear todos sus pasajes, los diputados pueden obtener cada mes $40.000 para sumar a los cerca de $90.000 de sueldo neto de bolsillo.
Ambas cámaras mantienen bajo siete llaves los registros de cuántos pasajes utiliza cada legislador, cuántos le regala a otra persona y cuántos canjea por efectivo. Pero durante el verano no solo se canjearon pasajes de 2018. El 29 de diciembre, el secretario administrativo del Senado, Helio Rebot, firmó la resolución 628, que extendió hasta el 31 de de marzo de este año el plazo para canjear los cupones no utilizados durante 2017.
En la última semana, dos modificaciones reglamentarias generaron inquietud en la Cámara de Diputados. Establecen que, a partir del 12 de marzo, los pasajes solo podrán ser utilizados por el propio legislador u otras 4 personas (se supone que asesores) que cada uno registre previamente. Esa limitante, anticipan quienes transitan los pasillos parlamentarios, hará que aumente la cantidad de pasajes que se canjean.
En el Senado, también se puso un marcha un sistema de registro electrónico para utilizar las cuponeras de pasajes.
Todas medidas que buscan emprolijar los trámites y evitar algunos abusos laterales, pero nada que afecte el núcleo central de este festival del canje, los miles de pesos extra que senadores, diputados y otros funcionarios del Congreso se llevan cada mes. Eso no se toca.















