
En la madrugada del 25 de enero de 1997, el reportero gráfico de la revista Noticias, que cubría la temporada de verano en Pinamar, fue asesinado a sangre fría luego de ser secuestrado al salir de una concurrida fiesta de cumpleaños de un empresario a la que la prensa siempre era invitada.
Dos disparos en su cabeza pusieron fin a su vida, Jose Luis tenía 35 años y era padre de 3 hijos. Todas las personas que lo conocieron coinciden en que tenía un carisma especial. Profesionalmente logró fotos impensadas.
Y una fotografía fue el detonante. La había tomado un año atrás y con ella reveló la hasta entonces desconocida cara del empresario Alfredo Yabrán. A partir de ese momento, una serie de llamados y hasta atentados menores en el vehículo en el que se desplazaba fueron amenazas que Cabezas no vió.
El nombre de Yabrán se había hecho público cuando el entonces ministro de Economía del gobierno de Carlos Menem, Domingo Cavallo, acusó: "Hay una mafia enquistada en el poder y su jefe es Alfredo Yabrán"
Lo que siguió fue el final. Lo esperaron, lo golpearon y lo llevaron a la cava de General Madariaga en el mismo auto alquilado por la editorial para que se movilizara mientras trabajaba. La reconstrucción del aberrante crimen mostró que lo esposaron con las manos en la espalda, lo obligaron a arrodillarse y le dieron dos disparos en la cabeza, luego metieron su cuerpo en el asiento del acompañante de su auto y lo incendiaron. Los asesinos fueron los integrantes de la banda de Los Hornos















