{"id":439096,"date":"2026-03-01T19:29:09","date_gmt":"2026-03-01T22:29:09","guid":{"rendered":"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/?p=439096"},"modified":"2026-03-01T19:29:11","modified_gmt":"2026-03-01T22:29:11","slug":"liberaron-al-gendarme-argentino-nahuel-gallo-tras-estar-secuestrado-448-dias-por-el-regimen-chavista-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/liberaron-al-gendarme-argentino-nahuel-gallo-tras-estar-secuestrado-448-dias-por-el-regimen-chavista-en-venezuela\/","title":{"rendered":"Liberaron al gendarme argentino Nahuel Gallo tras estar secuestrado 448 d\u00edas por el r\u00e9gimen chavista en Venezuela"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>El cabo primero dej\u00f3 la c\u00e1rcel El Rodeo 1 en la que estuvo durante 15 meses. Una pesadilla que termina y el reencuentro con su familia en Argentina.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/nahuel-gallo-liberado.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-439097\" srcset=\"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/nahuel-gallo-liberado.jpg 800w, https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/nahuel-gallo-liberado-649x365.jpg 649w, https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/nahuel-gallo-liberado-500x280.jpg 500w, https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/nahuel-gallo-liberado-768x432.jpg 768w, https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/nahuel-gallo-liberado-750x422.jpg 750w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El gendarme argentino Nahuel Gallo fue liberado despu\u00e9s de 448 d\u00edas de una pesadilla inenarrable en Venezuela. El cabo primero de la Gendarmer\u00eda Nacional Argentina dej\u00f3 la c\u00e1rcel El Rodeo 1, donde estuvo secuestrado sin comunicaci\u00f3n con su familia, sin un proceso formal p\u00fablico, ni asistencia legal propia ni consular.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Gallo fue v\u00edctima de desaparici\u00f3n forzada por una dictadura narcoterrorista que fue descabezada y que abri\u00f3 sus c\u00e1rceles como un gesto calculado, despu\u00e9s de la espectacular incursi\u00f3n militar que llev\u00f3 desde Caracas a Nueva York a Nicol\u00e1s Maduro. <strong>Tres semanas despu\u00e9s del ese operativo, y en medio de un proceso de liberaciones que lleva adelante el r\u00e9gimen, el argentino retorn\u00f3 al pa\u00eds para reencontrarse con su peque\u00f1o hijo, V\u00edctor, con su pareja, Mar\u00eda Alexandra, y con su madre, Griselda, que no se doblegaron y reclamaron sin respiro su liberaci\u00f3n. Fueron 428 d\u00edas. 10.750 horas interminables.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El primer indicio de su liberaci\u00f3n hab\u00eda ocurrido esta misma semana, cuando pudo comunicarse por primera vez con su mujer, Mar\u00eda Alexandra. Ocurri\u00f3 en medio de una entrevista radial.<\/strong> Por el tel\u00e9fono se escuchaban risas, alegr\u00edas y una mezcla de alivio y esperanza. Esa llamada hab\u00eda confirmado dos cosas, despu\u00e9s de tanta desolaci\u00f3n: que Agust\u00edn Nahuel Gallo estaba vivo y que, efectivamente, estaba en El Rodeo 1.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para que esa comunicaci\u00f3n ocurriera, pasaron muchas cosas, pero una fue central: todos los extranjeros que estaban all\u00ed comenzaron una huelga de hambre para exigir que se les aplique a ellos tambien la ley de amnist\u00eda que el r\u00e9gimen hab\u00eda aprobado para los presos pol\u00edticos.<\/strong> Hab\u00edan pasado varios d\u00edas sin comer y el r\u00e9gimen decidi\u00f3 aflojar las cadenas. Es una apertura, sin embargo, que se logr\u00f3 por necesidad y urgencia, m\u00e1s que por convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>La ca\u00edda de Maduro y la liberaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Todav\u00eda est\u00e1 vivo el recuerdo del operativo militar que sac\u00f3 a Nicol\u00e1s Maduro y su esposa, Cilia Flores, de su alcoba para llevarlos a los tribunales estadounidenses para dar cuenta de sus cr\u00edmenes de Estado y de los otros, principalmente, conspiraci\u00f3n, narcotr\u00e1fico y terrorismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La noticia lleg\u00f3 como llegan las cosas que durante mucho tiempo se temieron imposibles: con alivio, pero tambi\u00e9n con cautela. Para la familia, la confirmaci\u00f3n fue una explosi\u00f3n de alegr\u00eda inmediata y un alivio despu\u00e9s de una pesadilla interminable, donde los peores miedos aparecieron una y otra vez. Es que Gallo no estuvo detenido: fue v\u00edctima de desaparici\u00f3n forzada, de un secuestro pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para comprender el espesor real de esos 448 d\u00edas, hay que retroceder. Volver al punto exacto en el que la espera dej\u00f3 de ser una expectativa y pas\u00f3 a ser un abismo. Volver al d\u00eda en que Nahuel deb\u00eda llegar y nunca lleg\u00f3.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero antes de reconstruir esa historia, hay que recordar que el gendarme fue un instrumento de la narcodictadura venezolana para desafiar a la Argentina gobernada por Javier Milei, quien siempre mantuvo una posici\u00f3n cr\u00edtica sobre la naturaleza ilegal e ileg\u00edtima del r\u00e9gimen. <strong>En el medio de esta historia tenebrosa hubo acusaciones infundadas de magnicidio, la embajada en Caracas asediada, la ruptura de relaciones diplom\u00e1ticas y una confrontaci\u00f3n abierta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>La reconstrucci\u00f3n de un calvario<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mar\u00eda Alexandra G\u00f3mez lo esperaba en Anzo\u00e1tegui, adonde viv\u00eda entonces su madre y a quien hab\u00eda ido a visitar. Era febrero y hac\u00eda calor. La casa estaba ordenada de una manera especial, no perfecta, sino preparada. V\u00edctor, que ten\u00eda poco m\u00e1s de un a\u00f1o, no entend\u00eda del todo qu\u00e9 significaba esa espera, pero percib\u00eda el clima.<\/strong> Los padres hab\u00edan contado los d\u00edas para el reencuentro, hablado de horarios, de recorridos, de detalles m\u00ednimos. El viaje de Nahuel no ten\u00eda ning\u00fan misterio: cruzar la frontera, llegar, reencontrarse. Hab\u00eda pedido autorizaci\u00f3n a la Gendarmer\u00eda -estaba destinado en Uspallata, Mendoza- realizado todos los tr\u00e1mites correspondientes, como presentar una invitaci\u00f3n, autorizaci\u00f3n especial y ten\u00eda previsto ingresar por un paso fronterizo formal.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese d\u00eda, el contacto fue normal al principio. Un mensaje breve y tranquilizador. Un problema menor en la frontera, una demora. Nada que encendiera alarmas. En Venezuela, incluso lo irregular suele presentarse como cotidiano. Con el correr de las horas, el tono cambi\u00f3. <strong>El \u00faltimo mensaje fue corto, impreciso y definitivo: \u201cMe est\u00e1n llevando\u201d. No dijo qui\u00e9nes. No explic\u00f3 por qu\u00e9. No hubo tiempo para preguntas. Despu\u00e9s, el silencio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Alexandra pas\u00f3 ese d\u00eda entero esperando que apareciera, esperando que sonara el tel\u00e9fono, esperando una explicaci\u00f3n m\u00ednima. La tarde avanz\u00f3 sin respuestas. La noche lleg\u00f3 con una sensaci\u00f3n que no se parec\u00eda a nada conocido. V\u00edctor se durmi\u00f3 sin su pap\u00e1. Ella no durmi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras horas estuvieron atravesadas por la incredulidad. La idea de que se tratara de una detenci\u00f3n administrativa, de un tr\u00e1mite migratorio que se resolver\u00eda pronto, funcion\u00f3 como un refugio mental. <strong>Durante los primeros d\u00edas, esa hip\u00f3tesis permiti\u00f3 sostener la calma. Los d\u00edas pasaron. Nadie llam\u00f3. Nadie explic\u00f3 nada. Ninguna oficina respondi\u00f3. El silencio empez\u00f3 a ocuparlo todo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con el correr de los d\u00edas, la palabra empez\u00f3 a asomar, primero de manera esquiva, despu\u00e9s con m\u00e1s fuerza: desaparici\u00f3n. Mucho tiempo despu\u00e9s se supo que Nahuel hab\u00eda recorrido varios centros de detenci\u00f3n, hasta que lleg\u00f3 a su sitio defintivo: el penal de El Rodeo I. Saber d\u00f3nde estaba no trajo alivio. Confirmaba que estaba vivo, pero tambi\u00e9n que hab\u00eda quedado atrapado en uno de los engranajes m\u00e1s duros del sistema represivo venezolano, un lugar donde el tiempo se estira y la ley no existe.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Rodeo I es una c\u00e1rcel donde est\u00e1n alojados presos pol\u00edticos, mientras que los extranjeros estaban a cargo del temible DGCIM (Direcci\u00f3n General de Contrainteligencia Militar), que forma parte del aparato represivo que comanda el peligroso Diosdado Cabello.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Alexandra entendi\u00f3 entonces que su vida tambi\u00e9n hab\u00eda cambiado. Segu\u00eda en Anzo\u00e1tegui, con su hijo peque\u00f1o, en un pa\u00eds donde reclamar pod\u00eda ser peligroso. Empez\u00f3 a recorrer oficinas, fiscal\u00edas, dependencias de seguridad y \u00e1mbitos diplom\u00e1ticos. Cada puerta era una posibilidad m\u00ednima. Cada respuesta, cuando exist\u00eda, era vaga. Promesas sin plazos. Frases hechas. Ninguna certeza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En febrero tom\u00f3 una decisi\u00f3n dif\u00edcil pero inevitable: mudarse a Caracas. No fue una mudanza planificada, sino un movimiento inevitable.<\/strong> Entendi\u00f3 que, si quer\u00eda seguir reclamando, ten\u00eda que estar cerca de los lugares donde se concentraba el poder. Empac\u00f3 lo indispensable, se llev\u00f3 a V\u00edctor y dej\u00f3 atr\u00e1s la casa donde hab\u00eda esperado a Nahuel. Lleg\u00f3 a una ciudad m\u00e1s hostil, m\u00e1s vigilada, m\u00e1s cargada de tensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En Caracas, la rutina se volvi\u00f3 un peregrinaje. Oficinas de gobierno, organismos de seguridad, fiscal\u00edas y dependencias diplom\u00e1ticas. Entrar, explicar, insistir, esperar. Salir sin respuestas. Volver al d\u00eda siguiente. Repetir. Durante meses, Mar\u00eda Alexandra hizo ese recorrido con su hijo de la mano o en brazos. V\u00edctor aprendi\u00f3 a esperar en pasillos, a dormir siestas improvisadas, a adaptarse a una vida sin horarios claros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mientras tanto, el r\u00e9gimen avanzaba con su relato. El 6 de enero del a\u00f1o pasado, Nicol\u00e1s Maduro acus\u00f3 p\u00fablicamente a Nahuel Gallo de formar parte de una conspiraci\u00f3n para asesinar a Delcy Rodr\u00edguez. No present\u00f3 pruebas ni abri\u00f3 una causa judicial real. Fue una acusaci\u00f3n pol\u00edtica, dise\u00f1ada para justificar el secuestro y enviar un mensaje.<\/strong> Para Mar\u00eda Alexandra, ese fue un punto de inflexi\u00f3n. Entendi\u00f3 que Nahuel no era un detenido com\u00fan, sino un reh\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las amenazas comenzaron a aparecer de manera indirecta: advertencias, silencios que dec\u00edan m\u00e1s que las palabras, miradas que se repet\u00edan, gestos que no necesitaban explicaci\u00f3n. La idea de que quedarse en Venezuela ya no era seguro se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s concreta. Pero irse tambi\u00e9n implicaba un riesgo: salir sin autorizaci\u00f3n, sin anunciarlo, sin dejar rastros.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante esos meses, V\u00edctor sigui\u00f3 creciendo. Dijo nuevas palabras, cambi\u00f3 de talle, empez\u00f3 a se\u00f1alar fotos y a decir \u201cpap\u00e1\u201d. Pas\u00f3 dos Navidades sin \u00e9l. En la primera, Mar\u00eda Alexandra arm\u00f3 el \u00e1rbol como pudo. En la segunda, dud\u00f3, pero lo hizo por su hijo. Pasaron dos fines de a\u00f1o sin brindis completo, dos veces mirar el reloj a las doce y pensar en alguien que no estaba, dos cumplea\u00f1os celebrados sin la presencia que deb\u00eda estar ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A fines de mayo, la decisi\u00f3n ya estaba tomada: no estaban dadas las condiciones para quedarse. Despu\u00e9s de meses de puertas cerradas y silencios calculados, Mar\u00eda Alexandra entendi\u00f3 que la lucha deb\u00eda continuar desde otro lugar.<\/strong> Se organiz\u00f3 entonces un operativo secreto de extracci\u00f3n. No fue una salida com\u00fan. No hubo anuncios ni despedidas. Participaron el Ministerio de Seguridad argentino \u2014que en ese momento estaba a cargo de Patricia Bullrich\u2014, el apoyo de Estados Unidos y la colaboraci\u00f3n de Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La salida fue por C\u00facuta. De all\u00ed, el traslado a Bogot\u00e1, luego una escala en Panam\u00e1 y finalmente Buenos Aires. Todo el recorrido se realiz\u00f3 con extremo cuidado, siempre junto a su hijo, V\u00edctor Benjam\u00edn, sin margen para errores ni certezas absolutas, con la convicci\u00f3n de que quedarse ya no era una opci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En paralelo, Nahuel segu\u00eda preso.<\/p>\n\n\n\n<p>En El Rodeo I, los d\u00edas no se contaban: se soportaban. Interrogatorios, traslados, aislamiento. La falta de informaci\u00f3n era parte del castigo. Durante largos per\u00edodos, no supo qu\u00e9 pasaba afuera. No sab\u00eda si su pareja y su hijo estaban a salvo. No sab\u00eda si alguien segu\u00eda reclamando por \u00e9l. En alg\u00fan punto, entendi\u00f3 que su libertad no depend\u00eda de una causa judicial, sino de una negociaci\u00f3n pol\u00edtica. Que su cuerpo era una ficha.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No fue el \u00fanico. En mayo, otro argentino, Germ\u00e1n Giuliano, fue capturado mientras navegaba frente a las costas venezolanas. Dos historias distintas, una misma l\u00f3gica: extranjeros tomados como rehenes para ganar margen frente a la presi\u00f3n internacional.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esa presi\u00f3n creci\u00f3 con el paso de los meses: reclamos diplom\u00e1ticos, denuncias en organismos internacionales, exigencias p\u00fablicas. Donald Trump reclam\u00f3 la liberaci\u00f3n de presos pol\u00edticos y extranjeros. El r\u00e9gimen resist\u00eda, negociaba, ganaba tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta que el tablero se rompi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La incursi\u00f3n militar que termin\u00f3 con la captura de Nicol\u00e1s Maduro cambi\u00f3 el escenario. El l\u00edder de la dictadura narcoterrorista fue sacado de Caracas y trasladado a Nueva York, donde espera un juicio por narcotr\u00e1fico. El r\u00e9gimen qued\u00f3 descabezado. Delcy Rodr\u00edguez asumi\u00f3 el control de un gobierno provisional sin legitimidad plena. En ese contexto, liberar rehenes se volvi\u00f3 una necesidad pol\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El anuncio lo hizo Jorge Rodr\u00edguez. Fue fr\u00edo y burocr\u00e1tico. Habl\u00f3 de razones humanitarias, evit\u00f3 reconocer el secuestro y la palabra desaparici\u00f3n forzada.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Jorge Rodr\u00edguez anuncia excarcelaciones de presos pol\u00edticos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para la familia, la noticia no fue un estallido. Fue un alivio tard\u00edo, llantos contenidos, incredulidad y miedo a que algo fallara. Despu\u00e9s de casi 10.800 horas de secuestro, incluso la alegr\u00eda necesitar\u00e1 tiempo para asentarse.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ahora empieza otra cuenta regresiva: la del abrazo, la de un padre que volver\u00e1 a ver a su hijo despu\u00e9s de dos Navidades, dos fines de a\u00f1o, unos 450 d\u00edas de ausencia forzada. V\u00edctor cumplir\u00e1 tres a\u00f1os el 21 de enero. A partir de ahora, su pap\u00e1 estar\u00e1 ah\u00ed.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La historia de Nahuel Gallo no termina con su liberaci\u00f3n. Quedan marcas, secuelas, preguntas. Pero queda algo firme: fue secuestrado por una dictadura narcoterrorista y sobrevivi\u00f3 gracias a la presi\u00f3n internacional y a una familia que nunca acept\u00f3 el silencio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nahuel volver\u00e1. Y con \u00e9l, una verdad inc\u00f3moda: mientras existan reg\u00edmenes que usan personas como rehenes, ning\u00fan viaje es solo un viaje. Puede ser una pesadilla.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cabo primero dej\u00f3 la c\u00e1rcel El Rodeo 1 en la que estuvo durante 15 meses. Una pesadilla que termina y el reencuentro con su familia en Argentina. El gendarme argentino Nahuel Gallo fue liberado despu\u00e9s de 448 d\u00edas de una pesadilla inenarrable en Venezuela. 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