{"id":336752,"date":"2022-05-02T11:03:30","date_gmt":"2022-05-02T14:03:30","guid":{"rendered":"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/?p=336752"},"modified":"2022-05-02T11:03:35","modified_gmt":"2022-05-02T14:03:35","slug":"los-vecinos-de-la-zona-de-chernobyl-viven-entre-el-miedo-a-los-soldados-rusos-y-a-una-nueva-catastrofe-por-la-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/los-vecinos-de-la-zona-de-chernobyl-viven-entre-el-miedo-a-los-soldados-rusos-y-a-una-nueva-catastrofe-por-la-guerra\/","title":{"rendered":"Los vecinos de la zona de Chernobyl viven entre el miedo a los soldados rusos y a una nueva cat\u00e1strofe por la guerra"},"content":{"rendered":"\n<p>Unos neum\u00e1ticos apilados en el centro de la carretera son la \u00faltima barricada a la que est\u00e1 permitido acercarse. Es el l\u00edmite de la zona de exclusi\u00f3n alrededor de la central de Chernobyl y el punto de inicio de las visitas guiadas que en los \u00faltimos a\u00f1os acompa\u00f1aban a los turistas a uno de los lugares m\u00e1s siniestros de la historia de Europa. Unos carteles resumen lo que ocurri\u00f3 tras el accidente nuclear del 26 de abril de 1986. La garita del puesto de control tiene los cristales agujereados por impacto de balas al igual que la caseta del punto de informaci\u00f3n del \u201cChernobil tour\u201d. Ya no hay tours y el hotel Stalker a la entrada de Dytiatky est\u00e1 cerrado. El pueblo est\u00e1 a un par de kil\u00f3metros de la barrera y a unos 30 de la central nuclear, tambi\u00e9n ocupada hasta finales de marzo por los rusos. Sus habitantes, testigos directo del comienzo de la ofensiva, vivieron durante semanas en una doble angustia, por la ocupaci\u00f3n y el temor a una nueva cat\u00e1strofe. Es un miedo que persiste.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/CONFLICTO.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-336753\" width=\"509\" height=\"287\" srcset=\"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/CONFLICTO.jpg 750w, https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/CONFLICTO-646x365.jpg 646w\" sizes=\"(max-width: 509px) 100vw, 509px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Cerca del hotel para los visitantes que esta primavera no vendr\u00e1, hay una oficina donde un grupo de vecinos hace cola desde hace horas. Han venido para presentar la solicitud para pedir la ayuda que el Gobierno ucraniano otorga a los ciudadanos de las zonas ocupadas: 2.000 grivnas para cada adulto y 3.000 para cada menor, unos 63 y 94 euros, respectivamente. En esta tarde de finales de abril, con un sol que se alza en medio de un cielo azul p\u00e1lido, varias se\u00f1oras mayores con las cabezas cubiertas por pa\u00f1uelos buscan reparo bajo la sombra de los \u00e1rboles. En la cola a unos metros de la puerta del local tambi\u00e9n est\u00e1 Lilia Ogneva. Una cinta negra de tul bordado le ci\u00f1e la frente y acaba en un lazo debajo del pelo rubio recogido en una coleta. Es el signo del luto. La tarde del 24 de febrero, el primer d\u00eda de la ofensiva rusa, Ogneva la pas\u00f3 llamando al m\u00f3vil de su marido y de su hijo para que volvieran r\u00e1pido a casa. Se escuchaban helic\u00f3pteros y aviones. \"Hab\u00edan ido a acompa\u00f1ar a un amigo a un pueblo aqu\u00ed cerca. Me contest\u00f3 mi hijo y me dijo que ve\u00edan las columnas de los tanques rusos. Luego dej\u00f3 de contestar. Al d\u00eda siguiente nos dijeron que les hab\u00edan matado\".<\/p>\n\n\n\n<p>Su marido Victor ten\u00eda 37 a\u00f1os, su hijo Dmitro hubiera cumplido 14 el 28 de marzo. Junto a un vecino al que los rusos mataron unos d\u00edas despu\u00e9s, son las \u00fanicas tres v\u00edctimas del pueblo. Ogneva, que es ama de casa, se ha quedado sola con su suegra y su hija Vlada, que tiene 10 a\u00f1os y que no quiere que nadie toque lo que perteneci\u00f3 a su padre y su hermano. \"Las primeras dos o tres semanas las pas\u00e9 en shock. No recuerdo nada\", cuenta esta mujer que se ha quedado viuda a sus 33 a\u00f1os. El dolor super\u00f3 al miedo que acompa\u00f1\u00f3 al resto de los 400 vecinos de este lugar que s\u00f3lo un azar de la burocracia no incluy\u00f3 en la zona de exclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El recuerdo de la cat\u00e1strofe de 1986 se reaviv\u00f3 en los 35 d\u00edas de la ocupaci\u00f3n. Durante cinco semanas las tropas rusas se instalaron en la central y a\u00fan se siguen evaluando los da\u00f1os. El director de la Organizaci\u00f3n Internacional para la Energ\u00eda At\u00f3mica (Oiea), Rafael Grossi, visit\u00f3 las instalaciones el 26 de abril y asegur\u00f3 que, a pesar de que hubo momentos en que la radiactividad registrada aument\u00f3 debido a los movimientos de las tropas rusas, ahora ha vuelto a nivel normal. Desde el comienzo de la guerra el temor a un accidente nuclear, en un pa\u00eds que tiene 15 reactores nucleares activos repartidos en cuatro centrales, ha sido constante. La Oiea confirm\u00f3 este jueves que estaba investigando la denuncia ucraniana sobre un misil que sobrevol\u00f3 el 16 de abril la central nuclear cerca de la ciudad de Yuzhnoukrainsk, en el sur.<\/p>\n\n\n\n<p>\"No sab\u00edamos cu\u00e1l era el miedo m\u00e1s grande: si que estallara la central o que llegaran los rusos al pueblo\", cuenta Olga Matviyenko, una se\u00f1ora que tambi\u00e9n espera su turno en la cola para recibir la ayuda del estado. Tiene la cabeza cubierta por un pa\u00f1uelo de flores moradas a juego con un chaleco rojizo. Su hija, con su yerno y su nieta, viv\u00edan en Bucha. En los primeros d\u00edas escaparon hacia Makhariv, al oeste de Kiev, pero tambi\u00e9n de all\u00ed tuvieron que huir. Ella se qued\u00f3 en Dytiatky durante toda la ocupaci\u00f3n. \u201cAl principio no entend\u00edamos qu\u00e9 estaba pasando y, cuando ya lo entendimos, era demasiado tarde para intentar irse. No sabemos qui\u00e9n nos salv\u00f3\u201d, dice. A su lado otro vecino asiente. Es un se\u00f1or mayor con una gorra de pana beige que solo accede a dar su nombre, Nikolaiv. Dice que se preocuparon por las radiaciones cuando supieron que los soldados rusos hab\u00edan estado excavando en el llamado \u201cbosque rojo\u201d, un \u00e1rea arbolada alrededor de la central, considerado uno de los lugares m\u00e1s contaminados del mundo. \"Cuando pas\u00f3 lo de la central durante meses aqu\u00ed ten\u00edamos todos los labios azules. A m\u00ed se me fue la voz, pero por suerte no me encontraron nada malo. Y yo s\u00ed creo que ha aumentado la radiaci\u00f3n porque est\u00e1 vez tambi\u00e9n se me fue la voz\", comenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Valentina Piskun tampoco se fue del pueblo. Ella es cocinera para los que, como su marido y su hijo, trabajan en las reservas de biosfera que se cre\u00f3 en 2016 en la zona de exclusi\u00f3n para estudiar la flora y la fauna que han vuelto a habitar el territorio. Su pareja naci\u00f3 en Dytiatky y ella se traslad\u00f3 al pueblo tras casarse. Nunca han pensado en irse. \"Ten\u00edamos miedo, s\u00ed. Pero ahora que se han ido ya no. Y al riesgo por la central no quiero ni pensar\". Aqu\u00ed no hab\u00eda bombardeos pero s\u00ed se o\u00edan los misiles que sal\u00edan para golpear las ciudades cercanas en direcci\u00f3n de Kiev, como Ivankiv, a unos 30 kil\u00f3metros del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>La carretera que va hacia Ivankiv est\u00e1 llena de restos de la reciente batalla. La v\u00eda que conecta la ciudad con Kiev es casi una recta que durante kil\u00f3metros atraviesa bosques de pinares y abedules. Hay \u00e1rboles talados para las trincheras y otros quemados por los fuegos del combate. De vez en cuando aparece un tanque o un veh\u00edculo militar, reliquias que han pasado a formar parte de la cotidianidad de muchos pueblos de las zonas liberadas tras la retiradas a finales de febrero de las tropas rusas del norte de Ucrania. En el trayecto hay varios puentes derruidos. Algunos han sido sustituidos por un terrapl\u00e9n, otros por estructuras flotantes que tambalean al paso del coche. Como el que est\u00e1 justo la entrada de Ivankiv, donde un monumento de granizo negro rinde homenaje a todos los que trabajaron durante el desastre a la central nuclear.<\/p>\n\n\n\n<p>En el centro de ciudad, cerca de una de estos letreros con grandes letras de hormig\u00f3n que ponen un coraz\u00f3n rojo al lado del nombre del lugar, un reloj electr\u00f3nico marca la hora, la temperatura y el nivel de radiaci\u00f3n. A pocos metros de all\u00ed, Olena Laeza, espera a su marido sentada en un banco bajo la sombra de un cerezo. Es funcionaria y ha venido al centro a preguntar cu\u00e1ndo volver\u00e1n a la oficina. Durante las semanas de la ocupaci\u00f3n se fue a la casa del pueblo, en Termakhivka, a unos 17 kil\u00f3metros de aqu\u00ed. \"Pero all\u00ed era mucho peor. Los rusos pasaban casa por casa preguntando qui\u00e9n viv\u00eda en ellas. Revisaban los m\u00f3viles y se los quedaban y yo ten\u00eda miedo porque entre mis contactos hay dos amigos militares. En las viviendas donde no hab\u00eda gente se llevaban todo\u201d, cuenta esta mujer que tiene 60 a\u00f1os y ten\u00eda 24 en la primavera de 1986. \"Nadie dijo nada durante semanas, nadie nos explicaba las consecuencias. Yo ten\u00eda a mi hijo de un a\u00f1o y medio y fue una vecina que era m\u00e9dico la que me dijo que empezara a tomar yodo\". Dice que, a pesar de todo, esta vez ni pens\u00f3 en Chernobyl porque m\u00e1s miedo le daba lo que pod\u00eda pasar bajo la ocupaci\u00f3n de las tropas rusas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Unos neum\u00e1ticos apilados en el centro de la carretera son la \u00faltima barricada a la que est\u00e1 permitido acercarse. 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