{"id":314992,"date":"2021-10-21T08:36:35","date_gmt":"2021-10-21T11:36:35","guid":{"rendered":"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/?p=314992"},"modified":"2022-04-29T18:10:43","modified_gmt":"2022-04-29T21:10:43","slug":"fantasmas-demonios-y-gnomos-contra-el-zorrilla-del-tenorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/fantasmas-demonios-y-gnomos-contra-el-zorrilla-del-tenorio\/","title":{"rendered":"Fantasmas, demonios y gnomos contra el Zorrilla del Tenorio"},"content":{"rendered":"\n<p>El Romanticismo impregn\u00f3 la obra y la vida del autor de \u2018Don Juan Tenorio\u2019, testigo de numerosas experiencias sobrenaturales. \u00bfFueron simples fantas\u00edas o ten\u00edan raz\u00f3n de ser?<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/grgrgrgrgrgh.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-314993\" width=\"1073\" height=\"591\" srcset=\"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/grgrgrgrgrgh.jpg 726w, https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/grgrgrgrgrgh-660x365.jpg 660w\" sizes=\"(max-width: 1073px) 100vw, 1073px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed va un reto. Hablen con sus allegados y preg\u00fantenles qu\u00e9 significa ser un donju\u00e1n. Probablemente respondan como la Real Academia Espa\u00f1ola. Un donju\u00e1n es un seductor. Quiz\u00e1 los m\u00e1s enterados hagan alguna referencia al origen casi m\u00edtico del personaje, que entr\u00f3 por la puerta grande en la literatura de la mano de Tirso de Molina \u2013aunque ya contaba con alg\u00fan precedente\u2013 y al que Jos\u00e9 Zorrilla (1817-1893) convirti\u00f3 en ic\u00f3nico. Y s\u00ed, el&nbsp;<em>Don Juan Tenorio<\/em>&nbsp;de Zorrilla es la historia de un seductor impenitente. Pero tiene algo m\u00e1s que a menudo se obvia: el componente fantasmag\u00f3rico de la historia, algo que a Zorrilla le obsesionaba, y mucho.<ins><\/ins><\/p>\n\n\n\n<p>En l\u00ednea con esa obsesi\u00f3n por lo oculto, el autor vallisoletano se plantea en sus memorias,\u00a0<em>Recuerdos del tiempo viejo<\/em>, lo siguiente: \u201c\u00bfPor qu\u00e9, siendo desde chico muy cobarde, no hay en mis escritos m\u00e1s que muertos y desastres, fantasmas y aparecidos, conjuros y evocaciones, que m\u00e1s parecen mis libros tratados de cabal\u00edstica y demonolog\u00eda que trabajos de hombre social y buen cristiano?\u201d. La respuesta a la pregunta estuvo siempre a mano. Solo hab\u00eda que retroceder a su infancia.<\/p>\n\n\n\n<h2>La semilla del diablo<\/h2>\n\n\n\n<p><em>Recuerdos del tiempo viejo<\/em>&nbsp;es un compendio de las experiencias que conformaron la vida de Zorrilla. Pero lo llamativo de sus p\u00e1ginas es que est\u00e1n plagadas de fen\u00f3menos paranormales a los que el escritor tuvo que enfrentarse.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero de ellos ocurri\u00f3 cuando Zorrilla ten\u00eda entre cinco y siete a\u00f1os. Acostumbraba a asistir a misa con su madre y se quedaba a menudo embobado frente a las im\u00e1genes de san Mart\u00edn y san Miguel. Debajo de esta \u00faltima aparec\u00eda retratado un diablo \u201ccon una cara muy morena, en la cual resaltaban dos ojos de mucho blanco y unos blanqu\u00edsimos dientes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa imagen, que tanto llamaba la atenci\u00f3n del peque\u00f1o Zorrilla, apareci\u00f3 un d\u00eda ante \u00e9l. Asomado al balc\u00f3n de su casa, vio pasar un caballo cabalgado por un jinete exactamente igual que el diablo de la iglesia que frecuentaba. Aquel caballero salud\u00f3 al peque\u00f1o, \u00fanico testigo de tama\u00f1o prodigio. Para Zorrilla, este suceso fue \u201cel primer absurdo\u201d de todos los que vivir\u00eda con posterioridad. El segundo iba a ser m\u00e1s inquietante.<\/p>\n\n\n\n<h2>Una mujer de \u00e9poca<\/h2>\n\n\n\n<p>Siendo todav\u00eda ni\u00f1o, Zorrilla se entreten\u00eda explorando la casa familiar cuando detect\u00f3 una presencia en la antesala de la vivienda. Abri\u00f3 la puerta y se top\u00f3 con una se\u00f1ora sentada en un sill\u00f3n. Ten\u00eda los cabellos empolvados, encajes en los pu\u00f1os del vestido y una amplia falda de seda verde. Todo muy de \u00e9poca, incluso para el siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>Zorrilla se acerc\u00f3 a la mujer, a la que no hab\u00eda visto jam\u00e1s, y, no sabiendo explicar d\u00f3nde resonaba su voz, \u201csi en el coraz\u00f3n, en el cerebro o en el o\u00eddo\u201d, escuch\u00f3 que le dec\u00eda: \u201cYo soy tu abuelita, qui\u00e9reme mucho, hijo m\u00edo, y Dios te iluminar\u00e1\u201d. Sin sentir miedo ante aquella presencia, el peque\u00f1o fue a buscar a su madre y coment\u00f3 con ella el episodio. La madre se limit\u00f3 a manifestar que, en tiempos, la antesala hab\u00eda sido la habitaci\u00f3n de la abuela Jer\u00f3nima. El padre de Zorrilla, enterado posteriormente del suceso, le acus\u00f3 de so\u00f1ar. Pero, por si acaso, cerr\u00f3 con llave el aposento y nunca m\u00e1s lo volvi\u00f3 a abrir.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2021\/10\/19\/616eec820180a.jpeg\" alt=\"Jos\u00e9 Zorrilla retratado por Federico Madrazo.\"\/><figcaption>Un joven Jos\u00e9 Zorrilla retratado por Federico Madrazo.&nbsp;Dominio p\u00fablico<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Unos diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, Zorrilla y su padre se encontraban trasteando en el desv\u00e1n, entre multitud de objetos viejos, cuando el escritor encontr\u00f3 un lienzo. El rostro pintado en \u00e9l le record\u00f3 el de la mujer que hab\u00eda visto en la antesala cuando era ni\u00f1o. Al instante alert\u00f3 a su padre, y le dijo que aquel parec\u00eda el retrato de la abuela Jer\u00f3nima, a lo que su padre respondi\u00f3: \u201c\u00bfPues de qu\u00e9 la conoces t\u00fa, si jam\u00e1s la has visto?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Zorrilla record\u00f3 a su padre la aparici\u00f3n de la mujer del pelo empolvado y los encajes, pero su progenitor, como en la anterior ocasi\u00f3n, rest\u00f3 importancia a sus palabras y sigui\u00f3 trajinando en el desv\u00e1n como si nada fuera de lugar acabara de ocurrir.<\/p>\n\n\n\n<h2>As de la adivinaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n de Zorrilla con lo sobrenatural no acabar\u00eda aqu\u00ed. En Recuerdos del tiempo viejo insiste en que las alucinaciones fueron una constante a lo largo de su vida, y sostiene que tuvo \u201cmuchos tropiezos con muertos y aparecidos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Parte de esos \u201ctropiezos\u201d los explica Zorrilla por sus intereses un tanto macabros. De hecho, en sus tiempos universitarios gozaba visitado las ruinas de los pueblos, pero m\u00e1s a\u00fan con los cementerios. Sobre todo, cuando hab\u00eda que arreglarlos y, durante el proceso, se produc\u00edan \u201clas repugnantes escenas a que daba lugar el traslado de los restos humanos encerrados en los nichos condenados a reedificaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, dentro de los gustos de Zorrilla por lo oscuro se inclu\u00eda la adivinaci\u00f3n. Fue aficionado a la quiromancia, de la cual escribi\u00f3 un tratado a ra\u00edz del cual se difundi\u00f3 el rumor de que echaba muy bien las cartas. Aunque jam\u00e1s lo hab\u00eda hecho, una mujer se le acerc\u00f3 durante un encuentro social y le pidi\u00f3 que leyera su futuro en los naipes. Zorrilla, en mala hora, acept\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor tir\u00f3 las cartas despu\u00e9s de que la mujer las barajase y se encontr\u00f3 con una predicci\u00f3n que tach\u00f3 de \u201cabsurda\u201d. Seg\u00fan lo que ve\u00eda, en una semana la justicia entrar\u00eda en casa de la mujer a causa de una muerte, y en el transcurso de estos hechos se romper\u00eda una familia. La mujer, lejos de arredrarse, se carcaje\u00f3 ante la predicci\u00f3n de Zorrilla, contagiando a todos los testigos del episodio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2016\/09\/28\/5fa2f69e861e9.jpeg\" alt=\"Vertical\"\/><figcaption>Representaci\u00f3n de 'Don Juan Tenorio'.&nbsp;&nbsp;Getty<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una semana despu\u00e9s, la risa troc\u00f3 en llanto. El marido de la mujer resbal\u00f3 al entrar en casa, muriendo a las pocas horas como consecuencia del accidente. Los representantes de la justicia entraron en la vivienda, y la familia, sin el padre, qued\u00f3 rota. La predicci\u00f3n de Zorrilla se hab\u00eda cumplido. Pero al escritor se le quitaron las ganas de seguir con la carrera de adivino.<\/p>\n\n\n\n<h2>Todo es posible en Granada<\/h2>\n\n\n\n<p>La aventura fant\u00e1stica m\u00e1s disparatada de Zorrilla tuvo lugar en un escenario igualmente fant\u00e1stico, la Alhambra. Podemos leer sobre esta experiencia del escritor en&nbsp;<em>Gnomos y mujeres<\/em>, donde el vallisoletano incluye, adem\u00e1s de versos, un glosario de seres sobrenaturales espa\u00f1oles y una anotaci\u00f3n, la referida a los gnomos, sorprendente.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que, en la entrada referida a estos seres, Zorrilla relata c\u00f3mo durante su estancia en Granada, en 1846, sinti\u00f3 mientras dorm\u00eda una especie de temblor. Se levant\u00f3 de la cama y, como ten\u00eda las llaves de la Alhambra, decidi\u00f3 pasearse por el complejo. Por entonces ya ten\u00eda cierto renombre \u2013de hecho, acababa de recibir la cruz de la orden de Carlos III\u2013, as\u00ed que no debe extra\u00f1arnos que tuviera en el bolsillo la llave de uno de los monumentos m\u00e1s importantes de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<h3>Zorrilla se acostaba sin terminar un poema y, a la ma\u00f1ana siguiente, el poema estaba completo<\/h3>\n\n\n\n<p>Dentro de la Alhambra, Zorrilla recorri\u00f3 las estancias hasta que escuch\u00f3 una especie de rumor. La sorpresa lleg\u00f3 al percatarse de que el rumor lo produc\u00edan alrededor de un centenar de hombrecillos \u201ccontrahechos, patiestevados y cabezudos\u201d. Gnomos, en resumen, cuyo jefe trep\u00f3 por su capa y le cont\u00f3 muchas cosas. Entre otras, que eran los encargados de evitar que los terremotos derribasen la Alhambra.<\/p>\n\n\n\n<p>La conversaci\u00f3n se prolong\u00f3 hasta altas horas, aunque Zorrilla nunca supo c\u00f3mo termin\u00f3. Acab\u00f3 despert\u00e1ndose en el sill\u00f3n del conserje, pero con la certeza de que todo aquello no hab\u00eda sido un sue\u00f1o: \u201cA m\u00ed no me sacar\u00e1 nadie de la cabeza que yo anduve y convers\u00e9 con aquellos mirmidones\u201d, afirma en&nbsp;<em>Gnomos y mujeres<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2>El origen del mal<\/h2>\n\n\n\n<p>Y ahora, tras exponer los hechos, vamos a su explicaci\u00f3n cient\u00edfica. Pero empezando por otros acontecimientos aparentemente igual de inexplicables. Y es que Zorrilla cuenta en sus memorias c\u00f3mo durante la noche le ocurr\u00edan cosas extra\u00f1as. Por ejemplo, se acostaba sin terminar un poema y, a la ma\u00f1ana siguiente, el poema estaba completo. O se met\u00eda bajo las s\u00e1banas con una larga barba para encontrarse perfectamente rasurado al amanecer. Este tipo de sucesos asustaban al escritor, pero conoc\u00eda su origen: era son\u00e1mbulo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo sab\u00eda desde los diecinueve a\u00f1os, cuando sus padres y un can\u00f3nigo lo descubrieron encaramado a una ventana, a punto de arrojarse al vac\u00edo. Episodios como este, en los que sal\u00eda durante la noche por la puerta de casa cantando y danzando sin percatarse, se suceder\u00edan a lo largo de su vida, lo que podr\u00eda explicar las aventuras aparentemente sobrenaturales que vivi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2021\/10\/19\/616eedb55ecb2.jpeg\" alt=\"El escritor Jos\u00e9 Zorrilla.\"\/><figcaption>El escritor Jos\u00e9 Zorrilla.&nbsp;Dominio p\u00fablico<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, Zorrilla era epil\u00e9ptico. En cierta ocasi\u00f3n, mientras com\u00eda, sinti\u00f3 c\u00f3mo la casa giraba y la tierra le faltaba bajo los pies. Pas\u00f3 cuarenta y ocho horas muy enfermo, tras las cuales el m\u00e9dico le diagnostic\u00f3 su mal y le recet\u00f3 una dosis de bromuro de cuya cantidad se asustaba el farmac\u00e9utico.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que s\u00ed. Zorrilla dej\u00f3 escrito que vio al fantasma de la abuela Jer\u00f3nima, un centenar de gnomos y al mism\u00edsimo diablo. Pero en&nbsp;<em>Recuerdos del tiempo viejo<\/em>&nbsp;tambi\u00e9n consigna c\u00f3mo el sonambulismo, la epilepsia, su esp\u00edritu rom\u00e1ntico y el gusto por lo macabro pudieron ser la causa de sus fant\u00e1sticas aventuras. O de muchas de ellas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Romanticismo impregn\u00f3 la obra y la vida del autor de \u2018Don Juan Tenorio\u2019, testigo de numerosas experiencias sobrenaturales. \u00bfFueron simples fantas\u00edas o ten\u00edan raz\u00f3n de ser? 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