{"id":298853,"date":"2021-05-21T12:03:23","date_gmt":"2021-05-21T15:03:23","guid":{"rendered":"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/?p=298853"},"modified":"2021-05-21T12:03:27","modified_gmt":"2021-05-21T15:03:27","slug":"el-desembarco-en-malvinas-y-la-hazana-de-67-soldados-argentinos-que-enfrentaron-a-6000-ingleses-en-la-batalla-de-san-carlos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/el-desembarco-en-malvinas-y-la-hazana-de-67-soldados-argentinos-que-enfrentaron-a-6000-ingleses-en-la-batalla-de-san-carlos\/","title":{"rendered":"El desembarco en Malvinas y la haza\u00f1a de 67 soldados argentinos que enfrentaron a 6000 ingleses en la batalla de San Carlos"},"content":{"rendered":"\n<p>El Equipo de Combate G\u00fcemes y la secci\u00f3n \u201cGato\u201d se enfrentaron al desembarco masivo de la armada brit\u00e1nica la ma\u00f1ana del viernes 21 de mayo de 1982. A 39 a\u00f1os de esa m\u00edtica defensa, el recuerdo y el orgullo de dos h\u00e9roes argentinos en una maniobra que, sin embargo, fue exitosa para el enemigo<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"700\" height=\"404\" src=\"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/MALVINAS-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-298859\" srcset=\"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/MALVINAS-2.jpg 700w, https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/MALVINAS-2-632x365.jpg 632w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Sinti\u00f3 que estaba dentro de una pel\u00edcula. \u201c\u00bfViste las fotos, los videos de Normand\u00eda? Era eso\u201d, compar\u00f3. Esta vez no era una filmaci\u00f3n ni estaba mirando una pantalla. Lo que el soldado observador Gabriel Massei le mostr\u00f3 en la caja de f\u00f3sforos Marca Fragata estaba ah\u00ed, del otro lado de la pradera, avanzando hacia su posici\u00f3n, a minutos de penetrar por el estrecho de San Carlos. Tom\u00f3 los binoculares, al soldado y se dirigi\u00f3 a su puesto de observaci\u00f3n, donde comprob\u00f3 que el Canberra era algo m\u00e1s majestuoso que el nav\u00edo que decora la caja de f\u00f3sforos y que aquello para lo que se hab\u00edan preparado era inminente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"585\" height=\"480\" src=\"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/MALVINAS-1-585x480.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-298855\" srcset=\"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/MALVINAS-1-585x480.jpg 585w, https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/MALVINAS-1-445x365.jpg 445w, https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/MALVINAS-1.jpg 603w\" sizes=\"(max-width: 585px) 100vw, 585px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Carlos Daniel Esteban era el teniente primero a cargo del Equipo de Combate G\u00fcemes. Hab\u00edan pasado 49 d\u00edas del arribo de las tropas argentinas a las Islas Malvinas. A las ocho de la ma\u00f1ana del viernes 21 de mayo de 1984 estaba en el puesto de comando hablando por radio con el comandante de la III Brigada de Infanter\u00eda, el general Parada, emplazado en Puerto Argentino, cuando Massei le ense\u00f1\u00f3 que lo que estaba dibujado en la caja de f\u00f3sforos se vislumbraba entre la bruma ingresando por el norte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCada uno exterioriza lo que le pasa a su forma. Cuando estaba hablando con el comandante ten\u00eda una pierna que se me mov\u00eda y no pod\u00eda controlar. Massei y yo \u00e9ramos los \u00fanicos que hab\u00edamos visto la magnitud de lo que se ven\u00eda. Nunca me pas\u00f3 que una parte del cuerpo me temblara as\u00ed. Era una sensaci\u00f3n muy extra\u00f1a, como si me hubiese agarrado Parkinson en una pierna\u201d, relat\u00f3. Luego, aprendi\u00f3 que ese estremecimiento es habitual, pasajero y se denomina \u201cpata de conejo\u201d. Su cuerpo hab\u00eda somatizado la agitaci\u00f3n y el miedo del instante m\u00e1s trascendente de su carrera militar.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda destructores, fragatas, m\u00e1s de catorce buques, decenas de helic\u00f3pteros, lanchones despleg\u00e1ndose y en el medio la silueta imponente del Canberra. La relaci\u00f3n de fuerzas era ampliamente desfavorable: una flota de 6.000 hombres contra una modesta compa\u00f1\u00eda de 42 combatientes. Se hab\u00edan desplazado hacia la Bah\u00eda San Carlos, el estrecho mar\u00edtimo que divide la Isla Gran Malvina de la Isla Soledad, el 15 de mayo. Las tropas brit\u00e1nicas ya hab\u00edan consolidado un cerco a\u00e9reo y naval alrededor del archipi\u00e9lago. Por la geograf\u00eda natural del lugar y por las advertencias del equipo de inteligencia, las probabilidades de desembarco eran altas. La primera opci\u00f3n era el ataque directo frente al Puerto Argentino. \u201cPero finalmente decidieron atacar por l\u00edneas interiores -cont\u00f3-. Nosotros ten\u00edamos protecci\u00f3n natural con las alturas que nos rodeaban, pero sab\u00edamos que nos pod\u00edan atacar primero por ah\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La resistencia se nutr\u00eda de un teniente, dos subtenientes y 64 soldados del Regimiento de Infanter\u00eda 25: m\u00e1s de 40 proven\u00edan del sur de la provincia de C\u00f3rdoba y un cuerpo de 20 infantes hab\u00eda nacido en Corrientes. Eran tiradores m\u00e1s un equipo de apoyo con tan solo 45 d\u00edas de adiestramiento militar. Ten\u00edan el encargo de tres misiones en San Carlos: dar alerta temprana del desembarco, mantener bajo control la poblaci\u00f3n kelper de la ciudad e impedir el acceso de buques enemigos por el estrecho.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLanzaron el desembarco sin haber hecho una exploraci\u00f3n previa porque pensaban que all\u00ed no hab\u00eda nadie -interpret\u00f3 el teniente primero-. Ese fue un peque\u00f1o triunfo nuestro. Hab\u00edamos aplicado medidas de velo y enga\u00f1o: los isle\u00f1os segu\u00edan arreando el ganado, las chimeneas humeaban y les hab\u00edamos sacado las radios a todos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, los soldados argentinos les hab\u00edan sustra\u00eddo las 110 radios y los pocos veh\u00edculos a los habitantes. Hab\u00edan asumido tambi\u00e9n el cargo en los puestos de control del agua y la electricidad para evitar sabotajes. Los brit\u00e1nicos deb\u00edan pisar las islas para traducir su poder\u00edo en tierra. \u201cNo hay ejemplos en la historia militar de una fuerza que haya triunfado en una zona insular sin tener superioridad mar\u00edtima y a\u00e9rea\u201d, escribi\u00f3 el ex jefe del Ej\u00e9rcito Argentino y veterano de la Guerra de Malvinas, Mart\u00edn Balza. Esteban acredita esa apreciaci\u00f3n: \u201cSiempre tuve en claro desde el d\u00eda en que desembarcamos que si le d\u00e1bamos tiempo a llegar, entr\u00e1bamos en guerra. Inglaterra no iba a permitir ese cachetazo. Estaba seguro de que si ven\u00edan, la isla tarde o temprano ca\u00eda, pero no se lo iba a decir a los soldados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese viernes bisagra, a las ocho de la ma\u00f1ana, a sus 28 a\u00f1os, con su hijo Santiago de seis meses en su casa y en su conciencia, el teniente primero estaba en la v\u00edspera de su bautismo de fuego. Al comandante en Puerto Argentino le recre\u00f3 la ofensiva que avanzaba por la boca norte del estrecho y le pidi\u00f3 desesperadamente el apoyo de la fuerza a\u00e9rea. \u201cRompo las comunicaciones y procedo a defender el lugar\u201d, imparti\u00f3. Para el teniente primero Esteban, la guerra ya se estaba jugando. \u201cEllos pensaron que iban a bajar y empezar a caminar y que nosotros \u00edbamos a replegarnos autom\u00e1ticamente. No para pintar una postura sanmartiniana, pero en ese momento no ten\u00edamos la idea de la rendici\u00f3n. Aunque en una situaci\u00f3n tan desfavorable, lo \u00fanico l\u00f3gico era rendirse\u201d, expres\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Se desplegaron en sus posiciones preparadas y empezaron a escuchar los helic\u00f3pteros acerc\u00e1ndose. Las lanchas ya hab\u00edan depositado en tierra firme a los primeros ingleses. Hab\u00edan pasado tan solo cinco minutos desde el avistamiento. Cuando distinguieron al primer Sea King, orden\u00f3 \u201c\u00a1fuego libre!\u201d. \u201cComenzaba la acci\u00f3n\u201d, record\u00f3. No era ese el retazo b\u00e9lico m\u00e1s significativo de su memoria. Lo era el despliegue descomunal del enemigo desde su puesto de altura y la epifan\u00eda de su final. \u201cYo sab\u00eda que era una misi\u00f3n suicida\u201d, dijo. Pero no todos lo sab\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201cMi compa\u00f1\u00eda comenz\u00f3 a combatir a lo que ve\u00eda, y solo ve\u00edan los helic\u00f3pteros\u201d, narr\u00f3. \u00c9l y el soldado Massei eran los \u00fanicos que sab\u00edan lo que hab\u00eda detr\u00e1s de los puestos a resguardo. El primer helic\u00f3ptero, con tropa y municiones, aterriz\u00f3 averiado con incendios internos. Primera micro-proeza. El fuego reunido atac\u00f3 un Gazelle que se dirig\u00eda a sus posiciones: derribado, se hundi\u00f3 en la bah\u00eda. Repitieron la concentraci\u00f3n de los disparos en otro Gazelle, que cay\u00f3 en llamas diez metros a sus pies. Un tercer Gazelle los ubic\u00f3 en una nueva posici\u00f3n en altura, donde se hab\u00eda replegado: los soldados respondieron, el helic\u00f3ptero se incendi\u00f3 y el piloto logr\u00f3 maniobrar el descenso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn la compa\u00f1\u00eda ten\u00edamos unos correntinos que no sab\u00edan nada de lo que yo hab\u00eda visto. Cada vez que ca\u00eda un helic\u00f3ptero, escuchaba unos sapucai y unos gritos de euforia\u201d, cont\u00f3 el teniente primero. Los soldados se sent\u00edan invencibles: cre\u00edan que se enfrentaban a un enemigo vulnerable. Ca\u00eda fuego cruzado de artiller\u00eda naval mal dirigido ya sin la orientaci\u00f3n de los helic\u00f3pteros. El Equipo de Combate G\u00fcemes percib\u00eda una tensa calma: ya no ten\u00edan m\u00e1s nada que hacer all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin ninguna baja y con la algarab\u00eda de haber debilitado la capacidad del enemigo, emprendieron un repliegue sigiloso. El jefe de la compa\u00f1\u00eda decidi\u00f3 marchar hacia Puerto Argentino. \u201cNo me olvido m\u00e1s: rumbo grado 81\u201d, dijo. A los tres d\u00edas, encontraron la Estancia Douglas Paddock, donde decidieron recluirse y encender la radio para comunicarse con el comandante de la brigada. El 25 de mayo de 1982, en medio de la ofensiva brit\u00e1nica, los 42 hombres formaron para celebrar el aniversario de la Revoluci\u00f3n de Mayo ante la mirada de los kelpers. Al d\u00eda siguiente, siete helic\u00f3pteros los recogieron para regresar a la base.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que al Equipo de Combate G\u00fcemes le demand\u00f3 tres d\u00edas de marcha y un vuelo en helic\u00f3ptero, a la secci\u00f3n \u201cGato\u201d le cost\u00f3 21 d\u00edas, deformaciones, amputaciones en miembros inferiores y la rendici\u00f3n. Tras su arribo al \u00e1rea de San Carlos, el teniente primero Daniel Esteban dispuso un elemento adelantado para alertar y emboscar un potencial desembarco ingl\u00e9s. El martes 18 de mayo, el subteniente Roberto Oscar Reyes deb\u00eda relevar al subteniente Jos\u00e9 Alberto V\u00e1squez en la denominada altura 234 o Fanning Head, seg\u00fan la cartograf\u00eda brit\u00e1nica. La secci\u00f3n \u201cGato\u201d se compon\u00eda de cuatro suboficiales y 15 soldados: el grupo de 21 infantes marcharon 14 kil\u00f3metros hacia la punta del estrecho con la misi\u00f3n de \u201cdar alerta temprana a la Fuerza y, reforzados con armas pesadas, emboscar a las tropas inglesas que pudieran ingresar por el canal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa noche previa se presentaba como las anteriores, es decir helada y con poca visibilidad, no se ve\u00eda a dos metros\u201d, relat\u00f3 Reyes, quien por entonces ten\u00eda 25 a\u00f1os y cuatro de entrenamiento militar. Media hora antes de que el jueves se hiciera viernes, un soldado alistado en un puesto de seguridad le inform\u00f3 que escuchaba ruidos en el canal: eran conversaciones en ingl\u00e9s y se\u00f1ales ac\u00fasticas que proven\u00edan desde la punta del estrecho. El subteniente ratific\u00f3 la sospecha: embarcaciones navegaban en silencio y con luces apagadas en direcci\u00f3n a San Carlos.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo de soldados dispon\u00eda de dos morteros 81 mm y dos ca\u00f1ones sin retroceso 105 mm para operar la emboscada. Reyes imparti\u00f3 \u00f3rdenes de apresto para el combate y alert\u00f3 una inminente apertura del fuego. Pero lo primero que intent\u00f3 fue entablar comunicaci\u00f3n con el teniente primero Daniel Esteban, en el puesto de comando de San Carlos. Las bater\u00edas de la radio, luego de tres d\u00edas a la intemperie del fr\u00edo, ten\u00edan poca carga: la llamada llegaba, los escuchaban pero no pod\u00edan ser recibidos. \u201cAqu\u00ed Gato, aqu\u00ed Gato\u201d, dec\u00edan sin suerte. El intento de comunicaci\u00f3n y el posterior estallido de las bombas pod\u00eda ser ya suficiente aviso.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"549\" height=\"480\" src=\"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/reyes-549x480.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-298858\" srcset=\"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/reyes-549x480.jpg 549w, https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/reyes-417x365.jpg 417w, https:\/\/notinor.com\/jujuy\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/reyes.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 549px) 100vw, 549px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Minutos despu\u00e9s de las dos de la ma\u00f1ana del viernes 21 de mayo de 1982, el bautismo de fuego. Los buques estaban al alcance de los morteros pero la visi\u00f3n era casi nula. \u201cSe apreciaban algunas luces indebidas en cubierta y la nitidez de algunas conversaciones que por el agua se propagaban, la flota continuaba sigilosa y al parecer no nos hab\u00edan detectado\u201d, describi\u00f3 Reyes. Orden\u00f3 abrir fuego con los morteros empleando proyectiles de iluminaci\u00f3n para determinar la ubicaci\u00f3n exacta y mejorar la eficiencia de los ca\u00f1ones. Pero la estrategia no funcion\u00f3 y el efecto sorpresa se desperdici\u00f3: los proyectiles no iluminaron la trayectoria y quedaba expuesta su posici\u00f3n por la deflagraci\u00f3n del disparo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDesde que comenz\u00f3 el fuego hasta las tres de la ma\u00f1ana aproximadamente orden\u00e9 varios cambios de posici\u00f3n hasta agotar la munici\u00f3n de morteros. A partir de all\u00ed la reacci\u00f3n enemiga fue m\u00e1s intensa\u201d, reprodujo el subteniente en un escrito personal. El fuego enemigo empezaba a acertar la ubicaci\u00f3n de los soldados argentinos. Era hora de la retirada: \u201cOrden\u00e9 iniciar los preparativos para el repliegue. Estaba convencido que hab\u00edamos cumplido con la misi\u00f3n de alertar a nuestras fuerzas y emboscar a los ingleses\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En perfecto espa\u00f1ol, desde una patrulla terrestre inglesa un vocero los intimidaba a entregarse. \u201cNos dec\u00edan que eran parte de un batall\u00f3n que hab\u00eda desembarcado y que no nos har\u00edan da\u00f1o si nos rend\u00edamos, que nos encontr\u00e1bamos rodeados y que no podr\u00edamos salir del lugar, que deb\u00edamos entregar las armas. Esta acci\u00f3n psicol\u00f3gica de los ingleses gener\u00f3 en todos nosotros lo contrario, es decir, el deseo de desprendernos, replegarnos y poder reunirnos con nuestras fuerzas en San Carlos\u201d, relat\u00f3 Reyes. Fueron m\u00e1s de tres horas de ataque discontinuo y variado pero sostenido.<\/p>\n\n\n\n<p>De los 21 combatientes, quedaron solo 11. Los heridos y desaparecidos en el fragor del repliegue y la contraofensiva hab\u00edan sido capturados como prisioneros de guerra: ninguno hab\u00eda muerto. Los ingleses los segu\u00edan buscando y estaban tan cerca que les resultaba incre\u00edble que no los vieran. Les quedaba una munici\u00f3n de 40 tiros por hombre. Su escondite fue platea preferencial para observar el despliegue a\u00e9reo de los aviones argentinos contra la flota brit\u00e1nica de 17 buques.<\/p>\n\n\n\n<p>A la primera noche emprendieron marcha rumbo sudeste hacia Puerto Argentino: emplearon el m\u00e9todo l\u00ednea de costa. Caminaban de noche cerca de 3 kil\u00f3metros diarios. \u201cNo cont\u00e1bamos con m\u00e1s abrigo que la ropa puesta. La bruma h\u00fameda y espesa estaba siempre presente, por momentos se confund\u00eda con una llovizna fina y helada\u201d, narr\u00f3 el subteniente. El miedo y el principio de subsistencia escond\u00edan el hambre y la angustia. Para huir de una fracci\u00f3n de 15 soldados ingleses, debieron cruzar un brazo de mar con soldados que no sab\u00edan nadar. Perdieron fusiles y el cabo Hugo Godoy casi se ahoga, pero lo peor fue saldo posterior: la ropa mojada y la garant\u00eda de un fr\u00edo permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>El pie de trinchera y la gangrena avanzaban r\u00e1pidamente en tres soldados. Godoy, Moyano y Cepeda necesitaban asistencia m\u00e9dica con urgencia. Quedaron a cargo de Clot, el soldado que mejor estado f\u00edsico ten\u00eda, con comida para dos d\u00edas, un malet\u00edn de primeros auxilios y la orden de demorar un d\u00eda la b\u00fasqueda del enemigo para darles tiempo a los siete combatientes restantes de seguir con su proeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras una marcha de 5 noches, llegaron a un caser\u00edo identificado como New House, aparentemente deshabitado. \u201cConform\u00e1bamos un grupo realmente lastimoso. Las ropas hechas jirones, enfermos, el rostro deformado por los sufrimientos. Ninguno ten\u00eda m\u00e1s de 25 a\u00f1os, pero aparent\u00e1bamos ser un grupo de ancianos vagabundos\u201d, cont\u00f3 Reyes. En el d\u00eda 21 de la epopeya para recalar en las propias l\u00edneas, los despert\u00f3 una secci\u00f3n completa que hab\u00eda trazado un cerco sobre el caser\u00edo: un kelper oculto en la finca los hab\u00eda delatado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDesde una posici\u00f3n en el galp\u00f3n, ten\u00eda apuntado a un soldado ingl\u00e9s y les ped\u00ed a mis hombres que hicieran lo mismo con otros, pero que no dispararan hasta que yo lo indicara\u201d, describi\u00f3. Reyes se denomina un \u201cprofesional de la guerra\u201d: \u201cEstaba preparado para lo peor y si hubiese ordenado abrir el fuego, esos soldados que estaban en las \u00faltimas lo habr\u00edan hecho. Pero me di vuelta y los vi, hab\u00edamos perdido la aptitud para combatir, est\u00e1bamos sin capacidad para resistir el menor ataque y salir de la instalaci\u00f3n. Consider\u00e9 que este era el final de nuestra guerra, hab\u00eda llegado el momento de entregarme, camin\u00e9 hacia afuera y dej\u00e9 el arma\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La secci\u00f3n \u201cGato\u201d nunca pudo regresar a Puerto Argentino ni reencontrarse con el Equipo de Combate G\u00fcemes. Era el 11 de junio de 1982: 3 d\u00edas despu\u00e9s terminar\u00eda la Guerra de Malvinas. El desembarco en San Carlos es motivo de orgullo para el teniente primero Carlos Daniel Esteban y para el subteniente Roberto Oscar Reyes. Poco importa que la maniobra haya sido exitosa para las tropas brit\u00e1nicas. S\u00edntomas de una guerra inveros\u00edmil.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Equipo de Combate G\u00fcemes y la secci\u00f3n \u201cGato\u201d se enfrentaron al desembarco masivo de la armada brit\u00e1nica la ma\u00f1ana del viernes 21 de mayo de 1982. 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