{"id":279807,"date":"2020-12-14T11:39:06","date_gmt":"2020-12-14T14:39:06","guid":{"rendered":"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/?p=279807"},"modified":"2022-04-29T18:11:12","modified_gmt":"2022-04-29T21:11:12","slug":"la-belleza-del-dia-el-jilguero-de-carel-fabritius","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/notinor.com\/jujuy\/la-belleza-del-dia-el-jilguero-de-carel-fabritius\/","title":{"rendered":"La belleza del d\u00eda: \u201cEl jilguero\u201d, de Carel Fabritius"},"content":{"rendered":"\n<p>En tiempos de incertidumbre y angustia, nada mejor que poder disfrutar de im\u00e1genes hermosas<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/Uczw2OWxnVPRuNAVFyLpjVwWABg=\/420x630\/filters:format(jpg):quality(85)\/\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/55VMNO4GZBFAPLSIOI7ETHL5TA.jpg\" alt=\"&quot;El jilguero&quot;, la pieza de Fabritius, se encuentra en el Museo Mauritshuis de La Haya\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>El jilguero&nbsp;<\/strong>es un \u00f3leo sobre lienzo del pintor holand\u00e9s&nbsp;<strong>Carel Fabritius<\/strong>, pintado en 1654. El cuadro, un peque\u00f1o \u00f3leo sobre madera, (33,5 por 22,8 cm) exhibe una luz tangible y una equilibrada composici\u00f3n, seg\u00fan la cr\u00edtica, m\u00e1s oriental que europea. La obra forma parte de la colecci\u00f3n permanente del museo Mauritshuis \u2014donde tambi\u00e9n est\u00e1n entre otras grandes pinturas<em><strong>&nbsp;La joven de la perla<\/strong><\/em>&nbsp;de Vermeer y&nbsp;<em><strong>La lecci\u00f3n de anatom\u00eda del Dr. Tulp<\/strong><\/em>, de Rembrandt\u2014. Las tres obras fueron pintados en la edad dorada, la primera mitad del siglo XVI, de la llamada escuela de Delft, una ciudad del sur de Holanda situada a medio camino entre Rotterdam y La Haya. En el a\u00f1o 2000, la pintura de Fabritius fue restaurada.<\/p>\n\n\n\n<p>En el cuadro aparece un jilguero a tama\u00f1o real con una pata atada por un cordel. Fabritius usa la t\u00e9cnica del&nbsp;<em>trompe l\u2019oeil,<\/em>&nbsp;un enga\u00f1o deliberado, una ilusi\u00f3n \u00f3ptica que el artista consigue en este caso espesando la pintura en la figura del p\u00e1jaro. En la \u00e9poca, sol\u00edan capturar esta ave para tenerla como mascota y se las entrenaba para que bebiesen de un recipiente escondido en el interior del refugio de madera o para que llevasen en el pico granos de alimento hasta las manos de los due\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Se cree que la pintura estaba destinada para una familia de La Haya apellidada \u201cDe Putter\u201d, que quiere decir jilguero en neerland\u00e9s. La obra perteneci\u00f3 al Caballero&nbsp;<strong>Joseph-Guillaume-Jean Camberlyn<\/strong>, y a sus herederos en Bruselas. En 1865, termin\u00f3 en Par\u00eds en manos de&nbsp;<strong>\u00c9tienne-Joseph-Th\u00e9ophile Thor\u00e9<\/strong>, quien la vendi\u00f3 al H\u00f4tel Drouot en 1892. El 27 de febrero de 1897,&nbsp;<strong>Abraham Bredius<\/strong>&nbsp;la compr\u00f3 para el Mauritshuis, la famosa galer\u00eda real de pinturas por 6.200 francos<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La pintura est\u00e1 rodeada de misterio: la tabla sobre la que est\u00e1 pintada es demasiado delgada, hay signos de peque\u00f1os clavos en las cuatro esquinas, lo que a algunos historiadores les hizo pensar que se trataba de una obra de encargo para el r\u00f3tulo de alg\u00fan tipo de tienda o comercio, y la firma y la fecha est\u00e1n pintadas en un tono levemente menos brillante que la pared de fondo, lo que casi impide verlas a no ser que el espectador se aleje unos metros del cuadro.<\/p>\n\n\n\n<p>Fabritius fue un artista reconocido en vida y tuvo un destino tr\u00e1gico ya que el mismo a\u00f1o en que pint\u00f3<em><strong>El jilguero&nbsp;<\/strong><\/em>decidi\u00f3 no ir a la concurrida feria que se celebraba el lunes 12 de octubre de 1654 en La Haya y a cambio eligi\u00f3 quedarse en su estudio en Delft porque deb\u00eda terminar un retrato.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco antes del mediod\u00eda se registr\u00f3, a una manzana de la casa del pintor, laexplosi\u00f3n de 30 toneladas de p\u00f3lvora que estaban alojadas en un antiguo convento. La deflagraci\u00f3n fue enorme y se escuch\u00f3 a cien kil\u00f3metros de distancia. Pr\u00e1cticamente todo el&nbsp;casco urbano de Delft&nbsp;qued\u00f3 en ruinas. Murieron centenares de personas \u2014nunca se precis\u00f3 la cifra\u2014y hubo miles de heridos. Aunque lo sacaron vivo de los escombros, Fabritius muri\u00f3 poco despu\u00e9s. Ten\u00eda 33 a\u00f1os y con la destrucci\u00f3n del estudio se perdieron casi todas sus obras. S\u00f3lo se conservan unas 18 y parte de ellas eran ejercicios juveniles que realiz\u00f3 bajo la tutela de Rembrandt.<img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" alt=\"infobae-image\" height=\"1080\" src=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/4SAqomKSTjEW32coIHbOYEwma18=\/420x236\/filters:format(jpg):quality(85)\/\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/SNTEUXBWDZH5VGSZNIO6XYNYK4.jpg\" width=\"1920\"><\/p>\n\n\n\n<p>La pintura&nbsp;<em><strong>El jilguero<\/strong><\/em>&nbsp;tiene un papel principal en la celebrada novela del mismo nombre de la estadounidense<strong>&nbsp;Donna Tartt<\/strong>&nbsp;de 2013, ganadora del Pulitzer en 2014 y adaptada al cine en 2019 por&nbsp;<strong>John Crowley.<\/strong>&nbsp;La novela de Tartt ( Mississippi, 1963) es una de las mayores ficciones en lo que va del siglo, con una historia que la gu\u00eda y con decenas de peque\u00f1as historias aleda\u00f1as y reflexiones sustantivas sobre la vida, el arte, la amistad y el amor que fluyen en cada uno de sus cap\u00edtulos. La tragedia est\u00e1 presente desde el vamos. \u201cMe encontraba a\u00fan en Amsterdam cuando so\u00f1\u00e9 con mi madre por primera vez en mucho tiempo\u201d, dice la primera l\u00ednea de esta novela voluminosa, abrumadora y extraordinaria que ning\u00fan amante del arte y la literatura deber\u00eda dejar pasar.<\/p>\n\n\n\n<p>La novela arranca con su protagonista adolescente, Theo Decker, viviendo con su madre en un peque\u00f1o departamento de Nueva York; su padre ha desaparecido y nada saben de \u00e9l. Madre e hijo tienen una relaci\u00f3n intensa, entra\u00f1able. Llueve fuerte el d\u00eda en que, mientras esperan que pase alg\u00fan taxi vac\u00edo, deciden entrar al Metropolitan Museum para ver una muestra de pintura holandesa: all\u00ed ver\u00e1n el cuadro favorito de su madre, el que da el t\u00edtulo a la novela, la peque\u00f1a pieza pintada por Carel Fabritius en 1654 que hoy es nuestra belleza del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Disc\u00edpulo de Rembrandt y maestro de Vermeer, a quien leg\u00f3 \u201cla cualidad de la luz\u201d, Fabritius muri\u00f3 a los 32 a\u00f1os en una explosi\u00f3n en Delft, como le cuenta la madre al hijo en la novela mientras mira, extasiada, la primera obra de la que se enamor\u00f3 cuando era peque\u00f1a, ese tiempo en el que se quedaba horas sentada junto a su cama, mirando en un libro la reproducci\u00f3n de la peque\u00f1a y hermosa ave encadenada. Esto sucede momentos antes de la explosi\u00f3n de una bomba en el museo que har\u00e1 estallar en pedazos el edificio y tambi\u00e9n la vida del propio Theo, quien huye llevando la cotizada pieza y comienza un viaje por ciudades (Nueva York, Las Vegas, Amsterdam), casas (la de la familia Barbour, la de su padre, la de Hobie) y \u00e1nimos (el desamor de la orfandad, el conocimiento del oficio de restaurador, el sube y baja de las drogas, los v\u00ednculos con distintas mafias) que dura m\u00e1s de diez a\u00f1os y en el cual la verdadera b\u00fasqueda sigue estando dentro suyo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En tiempos de incertidumbre y angustia, nada mejor que poder disfrutar de im\u00e1genes hermosas El jilguero&nbsp;es un \u00f3leo sobre lienzo del pintor holand\u00e9s&nbsp;Carel Fabritius, pintado en 1654. 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