lunes 15 de octubre de 2018


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Se intensifica la represión del Gobierno y se convocó a un paro nacional

Se intensifica la represión del Gobierno y se convocó a un paro nacional

La convocatoria al cese de actividades se desarrollará el jueves para exigir el fin de la "represión" y la reanudación de un diálogo.

13 de junio del año 2018

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La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia de Nicaragua, que aglutina a varios sectores del país, convocó a un paro nacional de 24 horas para el próximo jueves para exigir el fin de la “represión” y la reanudación de un diálogo que permita resolver la crisis que deja al menos 148 muertos.

El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, anunció en rueda de prensa decidieron llamar a un paro nacional a partir de las 00.00 horas del día jueves 14 de junio y terminando a las 23.59 de la noche del mismo día.

El presidente de la patronal también instó a los empleadores a respetar la decisión de los trabajadores de sumarse a ese paro nacional y animó a los empleados públicos, “cuya dignidad ha sido pisoteada”, a que no acudan a sus puestos de trabajo de forma masiva.

“Si lo hacen todos juntos no podrán tomar represalias en contra de ustedes”, consideró.

La representante universitaria de la alianza, Valeska Valle, dijo que el objetivo de ese paro nacional “es apoyar el diálogo nacional mediado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua y demandar el cese inmediato a la violencia y la represión”.

La Alianza Cívica demandó al presidente Daniel Ortega “una respuesta inmediata” a la Conferencia Episcopal para reanudar el diálogo y “revisar el sistema político desde su raíz para lograr una auténtica democracia y justicia”.

La Alianza Cívica por la Justicia y Democracia, que aglutina al sector privado, la sociedad civil, los estudiantes y los campesinos, tiene como objetivos la democratización y la institucionalidad de Nicaragua para poner fin al Gobierno de Ortega.

El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, pidió públicamente el apoyo al paro nacional porque exigirá el cese de la represión, apoyo al cambio democrático y pacífico, y vuelta al diálogo.

“Apoyemos el paro nacional como acto de presión y protesta social”, señaló el líder religioso en Twitter.

La Conferencia Episcopal es mediadora y testigo del diálogo nacional, que fue suspendido el pasado 23 de mayo por la falta de acuerdo existente entre el Gobierno, los estudiantes, la sociedad civil y el sector privado en temas como la democratización o los bloqueos en las carreteras.

Ortega pidió el jueves pasado al Episcopado tiempo para “reflexionar” sobre si accede a la democratización del país, pero aún no dio respuesta alguna.

La vicepresidenta del Gobierno, Rosario Murillo, instó en las últimas a los nicaragüenses a recorrer “un camino para la vida”, para poner fin a esta crisis.

Este martes, en tanto, hubo otra jornada de protestas. La Policía Nacional y fuerzas de choque oficialistas se enfrentaron con opositores en varias ciudades, dejando al menos tres muertos. La cifra se elevó así a 148 en apenas dos meses.

Nicaragua cumple así 56 días de la crisis sociopolítica más sangrienta desde los años de 1980, con Daniel Ortega también como presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.

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La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia de Nicaragua, que aglutina a varios sectores del país, convocó a un paro nacional de 24 horas para el próximo jueves para exigir el fin de la “represión” y la reanudación de un diálogo que permita resolver la crisis que deja al menos 148 muertos.

El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, anunció en rueda de prensa decidieron llamar a un paro nacional a partir de las 00.00 horas del día jueves 14 de junio y terminando a las 23.59 de la noche del mismo día.

El presidente de la patronal también instó a los empleadores a respetar la decisión de los trabajadores de sumarse a ese paro nacional y animó a los empleados públicos, “cuya dignidad ha sido pisoteada”, a que no acudan a sus puestos de trabajo de forma masiva.

“Si lo hacen todos juntos no podrán tomar represalias en contra de ustedes”, consideró.

La representante universitaria de la alianza, Valeska Valle, dijo que el objetivo de ese paro nacional “es apoyar el diálogo nacional mediado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua y demandar el cese inmediato a la violencia y la represión”.

La Alianza Cívica demandó al presidente Daniel Ortega “una respuesta inmediata” a la Conferencia Episcopal para reanudar el diálogo y “revisar el sistema político desde su raíz para lograr una auténtica democracia y justicia”.

La Alianza Cívica por la Justicia y Democracia, que aglutina al sector privado, la sociedad civil, los estudiantes y los campesinos, tiene como objetivos la democratización y la institucionalidad de Nicaragua para poner fin al Gobierno de Ortega.

El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, pidió públicamente el apoyo al paro nacional porque exigirá el cese de la represión, apoyo al cambio democrático y pacífico, y vuelta al diálogo.

“Apoyemos el paro nacional como acto de presión y protesta social”, señaló el líder religioso en Twitter.

La Conferencia Episcopal es mediadora y testigo del diálogo nacional, que fue suspendido el pasado 23 de mayo por la falta de acuerdo existente entre el Gobierno, los estudiantes, la sociedad civil y el sector privado en temas como la democratización o los bloqueos en las carreteras.

Ortega pidió el jueves pasado al Episcopado tiempo para “reflexionar” sobre si accede a la democratización del país, pero aún no dio respuesta alguna.

La vicepresidenta del Gobierno, Rosario Murillo, instó en las últimas a los nicaragüenses a recorrer “un camino para la vida”, para poner fin a esta crisis.

Este martes, en tanto, hubo otra jornada de protestas. La Policía Nacional y fuerzas de choque oficialistas se enfrentaron con opositores en varias ciudades, dejando al menos tres muertos. La cifra se elevó así a 148 en apenas dos meses.

Nicaragua cumple así 56 días de la crisis sociopolítica más sangrienta desde los años de 1980, con Daniel Ortega también como presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.


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