martes 18 de septiembre de 2018


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GOBIERNO - UIA

Peña pidió a los industriales menos quejas y más apoyo

Peña pidió a los industriales menos quejas y más apoyo

Fue durante la reunión con la UIA. El Gobierno cree que las críticas locales conspiran contra el ingreso de inversiones extranjeras. "No somos un 'house organ' del Gobierno", se defienden los empresarios.

13 de marzo del año 2018

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Lo dijeron de ambos lados: en la reunión entre el Gobierno y la Unión Industrial Argentina no se habló del polémico ex secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno. Ninguno quiso traer a escena la frase que utilizó Mauricio Macri para golpear a los empresarios la semana pasada ante sus ministros. Y tampoco se habló explícitamente del “llorones” al que apeló el ministro de Producción, Francisco Cabrera, ni del contraataque que le sucedió.

El encuentro tuvo dos ejes clave: la agenda de trabajo conjunto en las mesas sectoriales que trazaron las partes y el pedido concreto de “equilibrio” de la Casa Rosada a los industriales en sus apariciones mediáticas.

El eje discursivo fue en el que el Gobierno hizo más hincapié. “Marcos (Peña) planteó que si sólo hablaban de lo que estaba ‘mal’ no se veía todo lo que se estaba haciendo”, contó uno de los presentes.

“Pidió que se levanten no sólo las quejas, que se diga también lo que se valora, porque si no la trayectoria de la agenda de transformación se hacía más difícil”, agregó. En Balcarce 50 están convencidos de que los industriales, además de ayudar con inversiones, pueden ser un factor clave a la hora de apoyar desde un relato en el que se cuenten todas las aristas de un tema.

“Las señales que dan los empresarios locales son importantes para el que está pensando en invertir desde el exterior”, razonan.

Por eso, el mensaje que dejaron Peña y Cabrera fue el de “no centrarse en la parte negativa sino en la agenda transformadora”.

La postura del Gobierno la pasó en limpio Cabrera: “El mecanismo para avanzar son las mesas sectoriales. La única manera es poniendo los problemas sobre la mesa, valorando los avances, y compartiendo una agenda de futuro seria. Los resultados de todos los sectores que firmaron acuerdos productivos están a la vista: en 2017 crecimos y en 2018 lo seguiremos haciendo. Y en eso coincidimos todos”.

¿Qué dijeron los empresarios ante este pedido? Respondieron que “muchas veces” hablaban “de las cosas buenas”, pero que lógicamente no tenían el mismo impacto mediático. “Siempre salen (publicadas) las cosas pendientes”, explicaron. El argumento, más amplio pero siempre en esa línea, conformó a los funcionarios.

Igual, curados de espanto por los cruces que desataron las críticas por las importaciones, los representantes de la UIA se cuidaron al extremo y ejercitaron la diplomacia al máximo, para que no se mal interpretaran sus intenciones. Ninguno se animó, tampoco, a reprochar la fuerte respuesta de Macri y Cabrera a través de los medios.

Pero, en la intimidad, tras la reunión, un empresario expresó su incomodidad ante el pedido de moderación: “Nosotros podemos cuidarnos (al declarar), pero tampoco somos una ‘house organ’ del Gobierno”.

Los empresarios admiten que la idea de acordar las mesas de trabajo y los acuerdos sectoriales servirá para “canalizar los reclamos”, como prometió la Rosada. “Pero si después de plantearlo ahí no se tiene nunca una respuesta, no queda mucho para hacer”, deslizó la misma voz. En otras palabras: se moderará el discurso siempre que el Gobierno dé respuestas.

Ahí, aun después de la reunión, parecen mantenerse las diferencias de interpretación.

Una alta fuente oficial lo planteó así: “Si ellos quieren que cerremos las importaciones de latas de tomate en lugar de buscar bajar el costo y comprar una lata más barata; esto no va a cambiar. La competitividad se hace revisando los costos, no subiendo precios y que lo pague la gente. Eso de sentar a todos los que debían competir en la misma mesa y acordar aumentos, ya no se hace más. Para eso estaba Moreno.”

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Lo dijeron de ambos lados: en la reunión entre el Gobierno y la Unión Industrial Argentina no se habló del polémico ex secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno. Ninguno quiso traer a escena la frase que utilizó Mauricio Macri para golpear a los empresarios la semana pasada ante sus ministros. Y tampoco se habló explícitamente del “llorones” al que apeló el ministro de Producción, Francisco Cabrera, ni del contraataque que le sucedió.

El encuentro tuvo dos ejes clave: la agenda de trabajo conjunto en las mesas sectoriales que trazaron las partes y el pedido concreto de “equilibrio” de la Casa Rosada a los industriales en sus apariciones mediáticas.

El eje discursivo fue en el que el Gobierno hizo más hincapié. “Marcos (Peña) planteó que si sólo hablaban de lo que estaba ‘mal’ no se veía todo lo que se estaba haciendo”, contó uno de los presentes.

“Pidió que se levanten no sólo las quejas, que se diga también lo que se valora, porque si no la trayectoria de la agenda de transformación se hacía más difícil”, agregó. En Balcarce 50 están convencidos de que los industriales, además de ayudar con inversiones, pueden ser un factor clave a la hora de apoyar desde un relato en el que se cuenten todas las aristas de un tema.

“Las señales que dan los empresarios locales son importantes para el que está pensando en invertir desde el exterior”, razonan.

Por eso, el mensaje que dejaron Peña y Cabrera fue el de “no centrarse en la parte negativa sino en la agenda transformadora”.

La postura del Gobierno la pasó en limpio Cabrera: “El mecanismo para avanzar son las mesas sectoriales. La única manera es poniendo los problemas sobre la mesa, valorando los avances, y compartiendo una agenda de futuro seria. Los resultados de todos los sectores que firmaron acuerdos productivos están a la vista: en 2017 crecimos y en 2018 lo seguiremos haciendo. Y en eso coincidimos todos”.

¿Qué dijeron los empresarios ante este pedido? Respondieron que “muchas veces” hablaban “de las cosas buenas”, pero que lógicamente no tenían el mismo impacto mediático. “Siempre salen (publicadas) las cosas pendientes”, explicaron. El argumento, más amplio pero siempre en esa línea, conformó a los funcionarios.

Igual, curados de espanto por los cruces que desataron las críticas por las importaciones, los representantes de la UIA se cuidaron al extremo y ejercitaron la diplomacia al máximo, para que no se mal interpretaran sus intenciones. Ninguno se animó, tampoco, a reprochar la fuerte respuesta de Macri y Cabrera a través de los medios.

Pero, en la intimidad, tras la reunión, un empresario expresó su incomodidad ante el pedido de moderación: “Nosotros podemos cuidarnos (al declarar), pero tampoco somos una ‘house organ’ del Gobierno”.

Los empresarios admiten que la idea de acordar las mesas de trabajo y los acuerdos sectoriales servirá para “canalizar los reclamos”, como prometió la Rosada. “Pero si después de plantearlo ahí no se tiene nunca una respuesta, no queda mucho para hacer”, deslizó la misma voz. En otras palabras: se moderará el discurso siempre que el Gobierno dé respuestas.

Ahí, aun después de la reunión, parecen mantenerse las diferencias de interpretación.

Una alta fuente oficial lo planteó así: “Si ellos quieren que cerremos las importaciones de latas de tomate en lugar de buscar bajar el costo y comprar una lata más barata; esto no va a cambiar. La competitividad se hace revisando los costos, no subiendo precios y que lo pague la gente. Eso de sentar a todos los que debían competir en la misma mesa y acordar aumentos, ya no se hace más. Para eso estaba Moreno.”


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