domingo 25 de agosto de 2019


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primer premio al mal estacionado

«Estaciono donde y como quiero… total, de noche no hay zorros»

«Estaciono donde y como quiero… total, de noche no hay zorros»

21 de mayo del año 2018

Al parecer, existe algún torneo clandestino y secreto del que participan varios automovilístas, algunos quizás sin saberlo, en busca de quién es el que peor estaciona en la ciudad.

Los vehículos mal estacionados se han convertido en un clásico de esta sección gracias a las patológicas formas de estacionar de los jujeños.

En muchas oportunidades interviene la desconsideración por el prójimo, como ocurre en esos casos en que se obstaculizan rampas para discapacitados o cuando se estaciona doble fila sin necesidad de hacerlo habiendo lugar.

En todas siempre está la comodidad de dejar el vehículo cerca… parece que a los jujeños nos cuesta mucho caminar, y no estacionamos a menos que sea a pocos metros de donde vamos.

Pero hay casos en que interviene una total falta de apego a las normas y una falta de respeto por la autoridad, como es este caso de la camioneta estacionada sobre la rotonda de Avenida Urquiza, frente al centro Cultural Manuel Belgrano, ex Vieja Estación.

El dueño de esta camioneta no tuvo mejor idea que dejarla en una rotonda al pie de un monumento, hecho absolutamente prohibido por las normas de tránsito,   Y es que la falta de agentes de tránsito transmiten una sensación de impunidad y anarquía que dan la idea de que a ciertas horas del día uno puede hacer lo que se le da la gana.

Muchas de las peores infracciones de tránsito se dan de noche, sobre todo los fines de semana, a falta de una guardia de agentes de tránsito que mantengan el orden y hagan respetar las normas, no solo de tránsito sino también de estacionamiento.

Esta falta de agentes de tránsito los fines de semana y feriados por las noches, no solo contribuye a que se cometan este tipo de infracciones casi delictivas y vandálicas, sino que permite la proliferación de los llamados «trapitos»… esos personajes que se adueñan del espacio público cuando no hay autoridad presente, y exigen emolumentos de los automovilístas para cuidar coches.

Muchas veces, quienes hacen cometer este tipo de ilícitos son justamente los trapitos, que se convierten, de facto, en los acomodadores de vehículos en las calles y hacen estacionar los vehículos en lugares indebidos… eso puede observarse, sobre todo, allí donde hay espectáculos, o restaurantes o bares muy concurridos.

Se torna extremadamente necesario que, tal como hay inspectores de nocturnidad que controlan a los comerciantes de la noche, también salgan los agentes a controlar el tránsito y el estacionamiento.  Las infracciones no se cometen solo en horario comercial.

De lo contrario, sería bueno implementar un sistema de fotomultas en el que puedan participar los ciudadanos enviando las imágenes a la Dirección de Tránsito, e inmediatamente se acerque el agente de guardia a verificar la infracción para labrar la correspondiente acta.

Al parecer, existe algún torneo clandestino y secreto del que participan varios automovilístas, algunos quizás sin saberlo, en busca de quién es el que peor estaciona en la ciudad.

Los vehículos mal estacionados se han convertido en un clásico de esta sección gracias a las patológicas formas de estacionar de los jujeños.

En muchas oportunidades interviene la desconsideración por el prójimo, como ocurre en esos casos en que se obstaculizan rampas para discapacitados o cuando se estaciona doble fila sin necesidad de hacerlo habiendo lugar.

En todas siempre está la comodidad de dejar el vehículo cerca… parece que a los jujeños nos cuesta mucho caminar, y no estacionamos a menos que sea a pocos metros de donde vamos.

Pero hay casos en que interviene una total falta de apego a las normas y una falta de respeto por la autoridad, como es este caso de la camioneta estacionada sobre la rotonda de Avenida Urquiza, frente al centro Cultural Manuel Belgrano, ex Vieja Estación.

El dueño de esta camioneta no tuvo mejor idea que dejarla en una rotonda al pie de un monumento, hecho absolutamente prohibido por las normas de tránsito,   Y es que la falta de agentes de tránsito transmiten una sensación de impunidad y anarquía que dan la idea de que a ciertas horas del día uno puede hacer lo que se le da la gana.

Muchas de las peores infracciones de tránsito se dan de noche, sobre todo los fines de semana, a falta de una guardia de agentes de tránsito que mantengan el orden y hagan respetar las normas, no solo de tránsito sino también de estacionamiento.

Esta falta de agentes de tránsito los fines de semana y feriados por las noches, no solo contribuye a que se cometan este tipo de infracciones casi delictivas y vandálicas, sino que permite la proliferación de los llamados «trapitos»… esos personajes que se adueñan del espacio público cuando no hay autoridad presente, y exigen emolumentos de los automovilístas para cuidar coches.

Muchas veces, quienes hacen cometer este tipo de ilícitos son justamente los trapitos, que se convierten, de facto, en los acomodadores de vehículos en las calles y hacen estacionar los vehículos en lugares indebidos… eso puede observarse, sobre todo, allí donde hay espectáculos, o restaurantes o bares muy concurridos.

Se torna extremadamente necesario que, tal como hay inspectores de nocturnidad que controlan a los comerciantes de la noche, también salgan los agentes a controlar el tránsito y el estacionamiento.  Las infracciones no se cometen solo en horario comercial.

De lo contrario, sería bueno implementar un sistema de fotomultas en el que puedan participar los ciudadanos enviando las imágenes a la Dirección de Tránsito, e inmediatamente se acerque el agente de guardia a verificar la infracción para labrar la correspondiente acta.


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