martes 18 de septiembre de 2018


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En Entre Ríos la sequía ocasionará una pérdida de US$665 millones

En Entre Ríos la sequía ocasionará una pérdida de US$665 millones

Por la sequía, Entre Ríos producirá esta campaña 54% menos de soja y 38% menos de maíz.

12 de marzo del año 2018

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Entre Ríos perderá el 54% de su soja

 

 Entre ambos cultivos la baja es de 2,5 millones de toneladas. En plata la pérdida es de unos 665 millones de dólares. Los cálculos corresponden a un trabajo de la Bolsa de Cereales de esa provincia.

El 32% de la superficie agropecuaria entrerriana (2.095.000 hectáreas) -no se cuenta el área del Delta- entre noviembre y febrero registró lluvias inferiores a los 200 milímetros. Sólo en el 0,2 % hubo precipitaciones “normales o levemente inferior a lo normal”. Los números confirman el “severo déficit hídrico” que atraviesa la provincia.

También el calor golpea a la producción. Las temperaturas máximas de esta campaña en relación a la anterior están muy por encima. Hubo 34 días en que se superaron los 35 grados “generando un escenario de estrés térmico”. Los datos corresponden siempre al lapso noviembre a febrero.

En el caso de la soja, la baja es de 1.818.045 toneladas en relación a la campaña precedente, lo que en dólares implica una pérdida de alrededor de 545 millones. La soja de primera tuvo lluvias “aceptables” entre noviembre y diciembre (aunque no alcanzaron los valores históricos, pero aportaron 32% y 34%, respectivamente, del agua), pero la sequía posterior redujo “drásticamente” el rendimiento potencial. Los problemas son para la soja de segunda (el trigo consumió gran parte de las reservas hídricas).

Por el bajo potencial de rendimiento, en algunos casos los lotes que fueron destinados al pastoreo y en lo que está sembrado existe el riesgo de que se vea afectada la calidad comercial. “La sequía acortó el período reproductivo y los rendimientos son muy bajos”, señala un reporte de la Bolsa.

En el caso del maíz, se cosechó el 58% (154.570 hectáreas) de la superficie de primera; el rendimiento promedio provincial fue de 4500 kilos/hectárea, lo que implica una baja del 32% en relación al ciclo 2016/17 que tuvo un rendimiento promedio de 6.607 kilos/hectárea.

De mantenerse este rendimiento promedio provincial y considerando que el aproximadamente 11% (30.000 hectáreas) se destinó al consumo animal, la producción disminuirá alrededor del 38% respecto a una campaña atrás.

“El citrus y la ganadería también están afectados. Los animales ya se comieron todo el pasto -agregó-. No hay reservas para el invierno y los rollos de alimento subieron fuerte desde fin de año. Además, la falta de lluvias ahora ya empieza a golpear la siembra de trigo y el rendimiento podría caer entre 20 y 30 por ciento”.

 

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Entre Ríos perderá el 54% de su soja

 

 Entre ambos cultivos la baja es de 2,5 millones de toneladas. En plata la pérdida es de unos 665 millones de dólares. Los cálculos corresponden a un trabajo de la Bolsa de Cereales de esa provincia.

El 32% de la superficie agropecuaria entrerriana (2.095.000 hectáreas) -no se cuenta el área del Delta- entre noviembre y febrero registró lluvias inferiores a los 200 milímetros. Sólo en el 0,2 % hubo precipitaciones “normales o levemente inferior a lo normal”. Los números confirman el “severo déficit hídrico” que atraviesa la provincia.

También el calor golpea a la producción. Las temperaturas máximas de esta campaña en relación a la anterior están muy por encima. Hubo 34 días en que se superaron los 35 grados “generando un escenario de estrés térmico”. Los datos corresponden siempre al lapso noviembre a febrero.

En el caso de la soja, la baja es de 1.818.045 toneladas en relación a la campaña precedente, lo que en dólares implica una pérdida de alrededor de 545 millones. La soja de primera tuvo lluvias “aceptables” entre noviembre y diciembre (aunque no alcanzaron los valores históricos, pero aportaron 32% y 34%, respectivamente, del agua), pero la sequía posterior redujo “drásticamente” el rendimiento potencial. Los problemas son para la soja de segunda (el trigo consumió gran parte de las reservas hídricas).

Por el bajo potencial de rendimiento, en algunos casos los lotes que fueron destinados al pastoreo y en lo que está sembrado existe el riesgo de que se vea afectada la calidad comercial. “La sequía acortó el período reproductivo y los rendimientos son muy bajos”, señala un reporte de la Bolsa.

En el caso del maíz, se cosechó el 58% (154.570 hectáreas) de la superficie de primera; el rendimiento promedio provincial fue de 4500 kilos/hectárea, lo que implica una baja del 32% en relación al ciclo 2016/17 que tuvo un rendimiento promedio de 6.607 kilos/hectárea.

De mantenerse este rendimiento promedio provincial y considerando que el aproximadamente 11% (30.000 hectáreas) se destinó al consumo animal, la producción disminuirá alrededor del 38% respecto a una campaña atrás.

“El citrus y la ganadería también están afectados. Los animales ya se comieron todo el pasto -agregó-. No hay reservas para el invierno y los rollos de alimento subieron fuerte desde fin de año. Además, la falta de lluvias ahora ya empieza a golpear la siembra de trigo y el rendimiento podría caer entre 20 y 30 por ciento”.

 


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